Pintor y escultor

Autodidacta del volumen

Mujer fuerte, minero y pescador son los emblemas de las obras de Lucas Alcalde, el pintor y escultor autodidacta que ya prepara para este 2020 su próxima exposición con piezas donde prima el volumen y la fortaleza contundentes

05.01.2020 | 06:20
Prepara ya su próxima exposición para este año.

ES posible que a algunos entendidos y periodistas especializados les resulte fácil situar a un artista en una escuela de estilo concreto y desde aquí describir su obra con palabras primorosas. Pero cuando no se pertenece a esta categoría de expertos, plantarse a observar la obra pictórica y escultórica de un artista autodidacta de absoluta impronta personal como Lucas Alcalde, ralentiza el tiempo, arroba el sentimiento y llama a la contemplación sosegada, entre la admiración por el magisterio que imparte en los volúmenes de sus esculturas y la pasión de sus óleos y acuarelas, especialmente si de mineros, pescadores y maternidades se trata. Industria y mujer como lemas estandartes de referencia.

Lucas Alcalde inició su actividad artística en el campo de la pintura, aunque rápidamente lo compaginó con ser escultor con obras muy pegadas a la realidad más cercana y conocida para él, intentando siempre reflejar todo aquello que ve en su cotidianeidad; un reflejo artístico perfectamente fidedigno de las personas de su vida real transmutados a personajes que nos cuentan historias de mina, pesca o maternidad, vestidos de pastel, óleo, acuarela, de bronce, mármol o de soldadura autógena o eléctrica.

Con el paso del tiempo, el simultanear pintura y escultura, sobre todo de gran tamaño, ha ido evolucionando con la madurez personal del artista hacia la preponderancia de la escultura hasta alcanzar un gran peso específico en la obra de Lucas Alcalde. "Ahora me estoy centrando más en la escultura; me apasiona y, aunque los años se notan, continúo realizando piezas de grandes dimensiones, que en su juego de volúmenes transmitan fortaleza y contundencia junto a cierta carga de rudeza acorde a los penosos trabajos que suelo representar", explica a DEIA desde su taller en el Campillo en Gallarta, donde cada día dedica muchas de sus horas trabajando en las piezas, normalmente de grandes dimensiones, que le encargan en muchas ciudades de Euskadi, pero también del Estado.

Porque habiendo vivido con los cinco sentidos la mina y la mar desde pequeño cuando a los dos años le trajeron a Gallarta, era difícil que la pasión artística no se le rebosara en obras de arte con barreno y barrenador, nasas y redes, vetas de hierro y mineros en acción, barcos y pescado, mineral, vagonetas y trenes aéreos, el hombre-minero arañando la tierra para capturarle el hierro, el hombre-pescador negociando en el mar el sustento con sus peces. Y junto al rudo trabajo minero y pesquero observado desde pequeño en la familia y el entorno más próximo, la mujer como su otro fetiche en sus múltiples facetas: madre dulzura y coraje, esposa trabajadora dentro y fuera del hogar, embarazada y con bebés en sus brazos, pero también mujer entregada a la causa de la cultura y de la igualdad.

MUJERES "La temática femenina siempre está presente en mi obra, porque desgraciadamente seguimos viviendo en una sociedad machista, donde se continúa discriminando a las mujeres, desde el ámbito familiar hasta el profesional-laboral pasando por el más duro que es la violencia física que se ejerce sobre muchas de ellas. Cierto que la discriminación es menor que hace unas décadas, pero sigue dándose. Por ello, en mi trayectoria personal tengo muy presentes a esas mujeres que han sido/siguen siendo ejemplo para las generaciones jóvenes, como la maestra Gibaja, Dolores Ibarruri, Clara Campoamor? ellas son en mis obras fuente de inspiración y presencia de la permanente demanda de justicia e igualdad para todos y todas", enfatiza Lucas Alcalde, tanto o más rotundo que hace más de veinte años, reivindicativo de solidaridad con su cincel y su pincel.

trabajadores Mina, hierro, barco pesquero, trabajo físico duro, maternidad de dulzura y llanto, fortaleza, rudeza y arrumacos maternos al unísono son las notas maestras definitorias de la obra de Lucas. Desde el titán minero hercúleo de la plaza de los Fueros de Barakaldo, el monumento a los trabajadores de Sestao o en Ortuella el monumento al minero en mármol de Ereño, hasta la esperanza en la educación hecha piedra en la escultura de la maestra Catalina Gibaja en Ortuella o el homenaje a la entrega por la justicia y por las mujeres en la escultura a Dolores Ibarruri de Santurtzi?, fuerza en la rotundidad de su obra escultórica y canto al trabajador, pescador o minero, junto al tributo permanente de admiración a la mujer en todas sus facetas, marcan el relato artístico de Lucas Alcalde, con el hilo conductor de un autodidacta fuera del aula, para quien la mina y el puerto pesquero, las mujeres su entorno en su quehacer cotidiano y los mineros en su tránsito al tajo han sido su mejor escuela de estilo; un autor hecho a si mismo, golpe a golpe, punto a punto de soldadura, molde a molde, pincelada a pincelada hasta llenar todos los sentidos del observador atrapándole en su mar, en su mina y en el aliento vital de sus mujeres.

"Primero hay que realizar el molde, vaciarlo, repasarlo, doblar las piezas, pulirlas?", comenta didácticamente el autor que cumplidos ya los 70 años mantiene la misma ilusión que "cuando empecé hace ya muchas décadas", indica mientras sonríe. Pero como otros muchos artistas, Lucas Alcalde también ha notado la crisis, como tantos escultores y pintores de Euskadi y del Estado. "Las piezas que ejecuto en acero cortén son muy costosas, a lo que se añade su tamaño, que encarece la obra; en principio la inversión en materiales es mía y eso supone un importante desembolso inicial, pero me ilusiona tanto como para seguir haciéndolo", reflexiona sobre la carrera de obstáculos que supone caminar por el angosto y a veces escabroso sendero del arte.

Pero aunque mantiene vivo el recuerdo de su vida compaginando trabajo en la empresa con las horas pasadas pergeñando su obra en el estudio ante el cuadro y el mármol, su lamento va más allá de lo personal, su queja va más dirigida a las dificultades que encuentran hoy día los artistas jóvenes, "vivimos en una sociedad en la que se apuesta muy poco por la cultura, y esto es muy doloroso para chicos/as que aspiran a vivir en y para ella; les resulta muy complicado", reflexiona en voz alta. Ante la falta de consideración hacia ella se muestra preocupado por el rumbo que está tomando la cultura en este país, como si pareciera desearse el triunfo de la no-cultura. "Las instituciones tendrían que apostar decididamente por la cultura encargando más obra sobre todo a jóvenes que empiezan; potenciar la escultura, la pintura y todo el ámbito del arte en general, hacer que no parezcan profesionales de segunda que a duras penas pueden sobrevivir", apostilla encendiendo el tono de su voz.

Y eso que el artista vasco tiene una amplia obra pictórica, pero sobre todo escultórica, no solo en Euskadi, sino también en Madrid, Palencia y otras capitales del Estado. Desde 1981 Lucas Alcalde ha estado presente en más de una treintena de exposiciones, en su mayoría colectivas con sus compañeros de la Asociación de Acuarelistas vascos, especialmente en Bizkaia, pero también en otras localidades del Estado.

Jubilado de la empresa, pero no del arte, sigue trabajando en su taller-estudio de Gallarta diseñando y ejecutando una nueva muestra, "un proyecto nuevo para este 2020 con una exposición que no puede ya esperar, aunque es complicado; otros hacen propósitos variopintos de vida para el nuevo año, en mi caso uno de los objetivos para este año es esta exposición que ya está aquí".

Obrador del hierro, modelador de la piedra y señor del bronce, Lucas ha sido distinguido fuera del País Vasco con galardones como el Premio Internacional a la Trayectoria Artística Torre Archiff en Italia en 1998, pero en donde ha sido más ampliamente reconocido es con galardones de la Margen Izquierda y Zona Minera de Bizkaia. Primer premio en el Certamen de Pintura Popular e Ortuella de 1983, el primer premio Pintor de la Zona Minera en 1986 o la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Barakaldo en 2007, entre otros reconocimientos. "Quizá porque mi obra está incardinada con lo que aquí se ha vivido y sigue viviéndose; y sin duda por lo que representa de la realidad cotidiana de sus gentes", matiza. Pero como los galardones son el pasado y Lucas Alcalde prefiere mirar al futuro, continúa soldando el acero cortén y cincelando la piedra marmórea. Su exposición? 2020 le espera.