El entorno de la calle María Díaz de Haro ha mejorado su calidad del aire gracias a la intervención urbanística llevada a cabo por el Ayuntamiento de Bilbao para convertirlo en un gran corredor verde entre Doña Casilda y el Parque Ametzola. Con una potente inversión de casi 6 millones de euros, las obras, que comprenden casi un kilómetro de longitud, están favoreciendo la creación de nuevo espacio peatonal, estancial y verde con grandes masas arbóreas y pavimentos drenante en el centro de la ciudad. Así, desde Ekologistak Martxan, reconocen que la actuación ha supuesto una "mejora sustancial de la contaminación", ya que mientras en el año 2023 la media de dióxido de carbono fue de 29 microgramos por metro cúbico mientras que en 2025 ha descendido a 25 microgramos. Pese a ello, la asociación ecologista señala que Bilbao sigue estando entre las diez primeras ciudades que el año pasado superaron el nuevo límite legal de contaminación situado en 20 microgramos de dióxido de carbono.
"Las medidas de pacificación y peatonalización son efectivas para reducir la contaminación atmosférica", apuntan en una nota de prensa publicada por Ekologistak Martxan, en la que destacan que aporta otros beneficios como la reducción de la contaminación acústica o la mejora sustancial del espacio público. No obstante, aunque reconocen los beneficios de la intervención urbanística en María Díaz de Haro, indican que estas actuaciones "no son suficientes para conseguir los nuevos límites legales, ya que la contaminación de fondo es muy elevada". En ese sentido, apuntan que "la contaminación derivada del tráfico urbano no se puede compensar con medidas aisladas". Asimismo, censuran el "esfuerzo" del Gobierno vasco, así como del Consistorio bilbaino, por "maquillar los datos oficiales" en a la estación ubicada en dicha calle, ya que "es representativa de la calidad del aire en la zona del bajo Nervión".
BILBAO EN NOVENO PUESTO
La asociación ecologista ha recordado que la Organización Mundial de la Salud recomienda 10 microgramos/m3. Madrid (32 mg/m3), Málaga (31 mg/m3) y Granada (30 mg/m3) son las tres ciudades que superan o igualan la treintena de microgramos por metro cúbico de aire de dióxido de nitrógeno, seguidas de cerca por Barcelona (29 mg/m3) y Murcia (29 mg/m3). Más moderadas, aunque también por encima del límite para el 2030, están Iruñea (27 mg/m3), Valencia (26 mg/m3), Sevilla (25 mg/m3), Bilbao (25 mg/m3), Vigo (25 mg/m3), Oviedo (24 mg/m3), A Coruña (23 mg/m3), Palma (22 mg/m3), Córdoba (22 mg/m3), Zaragoza (21 mg/m3) y Burgos (21 mg/m3). Solo dos ciudades, Valladolid y Santa Cruz de Tenerife, ambas con 20 mg/m3, no superarían el límite impuesto por la Unión Europea para dentro de 4 años.
En ese sentido, Ekologistak Martxan atribuye las elevadas diferencias entre las estaciones de medición de ciudades con poblaciones similares, como Málaga, Sevilla o Zaragoza, entre las más grandes, o Granada, Palma de Mallorca, Valladolid o Bilbao, entre las intermedias, a la "deficiente ubicación de muchas estaciones supuestamente orientadas al tráfico que no están emplazadas en puntos críticos de contaminación, según la nueva normativa". Por ese motivo, la organización ambiental reclama al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que obligue a revisar la ubicación de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire en las ciudades del Estado. En todo caso, determina que todas las urbes analizadas incumplen el límite legal por lo que urge a instaurar "políticas de mejora del aire que reduzcan la presencia de automóviles".
ZONA DE BAJAS EMISIONES
Por otro lado, la asociación subraya que hace tres años venció el plazo para que los 150 municipios de más de 50.000 habitantes establecieran Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). De esa manera, recuerda que en Bizkaia siguen pendientes Barakaldo y Getxo. Mientras que en la localidad fabril ya está aprobada y será comenzará a testarse a mediados de este año, en el municipio costero aún no han tomado una decisión al respecto. Además, desde la asociación consideran que debería haber estaciones de medición en los municipios de más de 20.000 habitantes y menos de 50.000 habitantes, que podrían estar obligados a implantar una ZBE. Es el caso de localidades como Portugalete, Galdakao o Leioa.
Asimismo, la asociación determina que "salvo que el modelo se extienda a todos los municipios –en relación a las intervenciones urbanísticas y la ZBE–, no resuelve el problema de la mala calidad del aire, que afecta a más del 50% de la población vasca, sino que solamente lo enmascara".