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Histórico olvidado

Vencedora después de la muerte en Bilbao

María Isabel Gutiérrez, joven prostituta, murió en la cárcel de Basauri y provocó una revolución en los 70

Vencedora después de la muerte en Bilbao

La suya fue una vida dura y corta; la suya fue una historia casi olvidada, como si aquella fuese alguna más de las atrocidades de la época. El 9 noviembre de 1977, en plena efervescencia política de la transición y allá en las orillas de la sociedad, apareció su cadáver. María Isabel Gutiérrez Velasco, una joven prostituta de 23 años, con un hijo pequeño a sus espaldas, apareció calcinada en su celda de la prisión de Basauri. Aquella muerte provocó un inesperado estallido protagonizado por una parte del heterogéneo grupo que el régimen había estigmatizado bajo el calificativo de chusma. Las putas de Las Cortes, de bar en bar, cerraron lo locales de Las Cortes, de bar en bar, al grito de “¡Ha muerto una compañera, hoy no se trabaja!” No se recuerda otra huelga de la prostitución en Bilbao. Las crónicas de sucesos calculan que fueron en torno a 300 las mujeres que bajaron las persianas.

La historia de María Isabel estaba condenada al olvido si no fuese porque Andrea Momoitio decidió rescatar su historia en el libro Lunática, donde no le da ni un respiro al recuerdo de la mujer por asuntos de pena. “Era una tía difícil, irreverente, rebelde, borde y muy guerrera”, dice. “Probablemente un poco cabrona y maleducada. Muy inocente, entregada y generosa”, relata Momoitio.

María Isabel nació en Santander en 1953. De adolescente estuvo ingresada en una residencia del Patronato de Protección a la Mujer en Santander y en 1973, cuando tenía dieciocho o diecinueve años, fue acusada de hurto y fraude. No está claro si hubo denuncia en firme o no pero se le acusó de robar en una tienda de dulces en la calle San Francisco . En Bilbao, trabajó como prostituta en la calle Cortes y, como les dije, en el momento de su muerte tenía veintitrés años y un hijo pequeño.

Andrea Momoitio, en su libro, ‘Lunática’, analiza la historia de María Isabel Gutiérrez Velasco y la huelga tras su muerte

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Su muerte provocó el ¡hasta aquí! de la prostitución de la zona. Con la ayuda de otros colectivos, como el comité de apoyo de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) y participantes del movimiento feminista y LGBTI, especialmente de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia y EHGAM, organizaron un encierro en el Hospital de Basurto. También crearon el Comité de Prostitutas de Cortes, que fue disuelto unos meses después. Exigieron, además, la amnistía de las presas sociales y la anulación de la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social franquista de 1970. Euskadiko Ezkerra llevó la denuncia por la muerte de María Isabel al Congreso de los Diputados. Toda esta historia hubiera caído en el olvido si no se hubiese producido el rescate de Andrea Momoitio.

En un artículo publicado por la propia Andrea en Pikara Magazine se cuenta que “Poco o nada hemos podido averiguar sobre quién era María Isabel Gutiérrez Velasco. Pudo haber nacido en Asturias o en Cantabria, entre 1953 y 1954. Un cálculo, aproximado, porque lo que sí sabemos es que tenía 23 años cuando murió, en noviembre de 1977. Quizá mejor si hacen la resta ustedes mismos, que no es leyenda urbana la dificultad de las periodistas con las matemáticas. Murió en Basauri, una localidad a unos 5 km de la capital. En algunas referencias de la hemeroteca se sitúa su nacimiento en Cantabria, concretamente en Santander, pero su madre vino desde Gijón al entierro. Puede que ella viviera allí o que la noticia esté mal redactada. La homilía se celebró en la Iglesia de Corazón de María, en el barrio de San Francisco. Dicen que hubo mucha gente, pero faltó María Isabel: su cuerpo estaba tan deteriorado, que se decidió que el cadáver no entrase en la Iglesia. Esperó en la puerta. El olor, dicen en una noticia de entonces, era insoportable”. Es probable que Bilbao haya borrado esa historia de su memoria, pero pasó.