En la pila bautismal fue cristianada como Santa Cruz Jesusa Carmen, un nombre que no encajaba con el futuro que les esperaba. Nació en Bilbao el 2 de mayo de 1904 en Zorrotza, un día en el que la procesión cívica, a pesar de lo esperado, notó la falta de gran número de Auxiliares, pues con los años transcurridos desde el Sitio iban quedando pocos.

Eran principios del siglo XX y la familia de Carmen apenas tenía raigambre alguna con el arte. Con todo, alguna vocación por las artes escénicas tuvo que tener la criatura, cuando con quince años mal cumplidos aprovechó un viaje a Madrid para presentarse ante María Guerrero y obtener un puesto de menor importancia en su célebre compañía de intérpretes. Siempre por méritos propios, parece que la joven actriz pasó de meritoria a puestos de mayor consideración en apenas poco tiempo en la Compañía Guerrero-Díaz de Mendoza.

Ello y que en la empresa trabajaba también el hijo de la actriz y de Femando Díaz de Mendoza, Carlos Femando, hizo que ambos jóvenes determinaran casarse en 1926, tras el regreso de la compañía desde Nueva York, donde había llevado a cabo una exitosa temporada teatral. En un santiamén, ya ven, estaba colocada en el ancho mundo. Uno de sus cuñados, Fernando Díaz de Mendoza, fue, a su vez, padre del actor Fernando Fernán Gómez. Alrededor de Carmen se respiraba, como ven, el perfume de la actuación.

Está considerada la primera actriz dramática de teatro y fue nuera de María Guerrero, una mujer legendaria en las tablas

Junto a su pareja destacaron en la obra Las hogueras de San Juan de Juan Ignacio Luca de Tena. La crítica dijo al respecto: “Carmen Larrabeiti y Carlos Díaz de Mendoza merecen especial mención. En sendos papeles de gran importancia triunfaron por fuero de su arte,lleno de juventud, de tan expresiva eficacia, que con resuelta simpatía halló su repercusión en el público”.

En 1930, obtuvieron un contrato de los estudios de la Paramount en Joinville, allá en la ciudad de la luz, París, para un año más tarde viajar hasta Hollywood. Eran tiempos en los que el doblaje aún no existía y algunas películas se rodaban en diversos idiomas. Y Carmen fue abriéndose paso en castellano. Llegaba, de ese modo, a la gran pantalla.

Sus habilidades interpretativas fueron ganando fama con otras películas castellanizadas como Toda una vida, La carta y La fiesta del diablo, algo que llamó la atención a la productora estadounidense Fox. Su figura se estrenó en ¿Conoces a tu mujer? que dirigió David Howard en 1931. Ya estaba inmersa en ese universo que, poco tiempo después, le abría las puertas a una gran oportunidad con La ley del harén, dirigida por Lewis Seiler y formando pareja con uno de los grandes galanes de la época, José Mógica, quien interpretaba al príncipe árabe. Antes había triunfado también con Esclavas de la moda, como bien recuerda Alberto López Echevarrieta.

Bien es cierto que los actores llamados a hacer las Américas no tenían demasiado trabajo aquí, pues la industria cinematográfica por estos lares era débil. Las películas en las que intervinieron, todas ellas rodadas entre 1930 y 1933, no pasaron de discretas.

Su carrera, aunque rica en experiencias, fue más bien discreta y los acontecimientos que rodearon su retirada fueron realmente trágicos. En 1932, ya de vuelta a casa, sufrió una parálisis que la mantuvo alejada de los escenarios hasta el día de su muerte.

Carmen Larrabeiti tuvo una hermana, también actriz, llamada Mariana, de la que se tienen pocas noticias. La actriz bilbaina falleció en Madrid el 26 de junio de 1968, en la misma casa de salud donde fue internada tiempo atrás. Ni siquiera por aquel entonces la lloró Bilbao. El paso de tiempo y su enfermedad habían borrado su carrera de la memoria colectiva.