Txakoli Km.0 para tu piel
Es esta una historia de amor que nace de la curiosidad. El proyecto se llama Xako y nace del empuje del chef Mikel García y su compañera Sara. Con su pasión por la belleza han ideado una línea cosmética natural con uvas vascas
Lo cuentan bien en sus presentaciones. “XAKO Winecare nace por capricho del destino. De la búsqueda de autenticidad en el mundo de la cosmética, y el redescubrimiento de una materia prima que nos acompaña en el día a día. Una historia única, donde la pasión por la belleza, gracias al amor, se encuentra con las propiedades excepcionales de la uva”.
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Las hermosas palabras no tienen nada que ver, válgame Dios, con las viejas novelas de Barbara Cartland del pasado siglo y los romances tan vibrantes que relataba. En el corazón de XAKO Winecare hay una historia que nace de la curiosidad, de un encuentro inesperado y de la convicción de que la cosmética puede ser extraordinaria cuando se elabora desde el respeto absoluto por la materia prima.
Todo comenzó cuando Sara, apasionada del cuidado de la piel –aunque profesionalmente no se dedicara a ello...–, conoció a Mikel, sumiller y enólogo. Mikel es Mikel García, regente del restaurante Las Lías, allá donde el vino se adora y el steak tartar es el rey, y quien la llevó a descubrir bodegas, viñedos y pequeñas parcelas del País Vasco y de la Rioja Alavesa, territorios que comparten una tradición vitivinícola profunda y singular. Durante una vendimia, Sara observó cómo, tras la primera prensada, aún permanecía una cantidad sorprendente de uva fresca, rica en activos, perfecta para crear cosmética… pero destinada a secarse y a convertirse en orujo tras pasar por alcoholeras.
La idea de que esa uva de altísima calidad se desperdiciara resultaba inconcebible. Mikel, profundo conocedor del viñedo local, comenzó a buscar pequeñas parcelas y cepas viejas con rendimientos muy bajos pero de una calidad excepcional. Bodegas que prensan muy poco y que dejan un residuo fresco ideal para recuperar en el laboratorio y transformarlo en productos veganos, eficaces y de altísima calidad. Aquellos fueron los primeros pasos hacia la idea que hoy les pongo encima de la mesa.
Cuenta la ciencia que la cosmética hecha con uvas utiliza extractos de sus partes, como las pepitas, la piel y la pulpa, por sus propiedades antioxidantes y regeneradoras. El aceite de pepitas de uva suaviza e hidrata, mientras que el resveratrol de la piel y el hollejo protege contra los radicales libres y el envejecimiento. Además, los residuos secos (orujo) pueden molerse para crear exfoliantes. ¡Voilá!
Las variedades con las que trabaja XAKO proceden exclusivamente de estos viñedos del País Vasco y de Rioja Alavesa: garnacha, tempranillo, mazuelo, graciano, viura y, sobre todo, la Hondarrabi Beltza. Esta última ocupa un lugar especial en la marca. Estuvo al borde de la desaparición en el siglo XIX y sobrevivió gracias al esfuerzo y la tenacidad de generaciones de viticultores vascos. Quizá por esa historia —y porque en XAKO sienten predilección por los “más débiles”— la Hondarrabi Beltza se ha convertido en su uva favorita: un tesoro propio del territorio, con una riqueza enólogica que nada tiene que envidiar a variedades más conocidas de regiones francesas o italianas.
La historia de la uva Hondarrabi Beltza está ligada a la del txakoli en el País Vasco, siendo una variedad minoritaria que ha vivido un proceso de recuperación. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, aunque se popularizó en los siglos XVI y XVII. Tras la filoxera, fue en parte sustituida por otras cepas, pero hoy se está recuperando gracias a proyectos de enólogos y a la labor de las denominaciones de origen.
Liguemos esta historia al tan de moda Kilómetro 0. Las primeras referencias halladas se remontan al siglo IX, donde ya se hablaba de la práctica vitícola en tierras vascas. Ya en los siglos XII y XIII la producción de txakolí era común en muchos puntos del territorio. Por muy extendida que fuera, la producción del txakolí se centraba en el autoabastecimiento de baserris o, donde se elaboraba de forma artesanal. De ahí su origen etimológico: se cree que txakolí proviene de las palabras en euskara etxeako hain (lo suficiente o justo para casa).
La filosofía de XAKO siempre fue sencilla: si de una gran uva nace un vino excepcional, de esa misma uva debe nacer una cosmética igual de extraordinaria. Los primeros productos fueron corporales —un aceite, un exfoliante y una crema— porque sabían que quienes descubren una marca nueva suelen sentirse más seguros empezando por el cuerpo. Fue el propio público quien pidió ampliar la línea, especialmente hacia el cuidado facial. Así nació el Sérum Regenerador, una fórmula que combina botox vegetal, bakuchiol y el resveratrol natural de la uva, creando un efecto tensor e hidratante que se ha convertido en uno de los productos más valorados.
Tras cuatro años de investigación y formulación, y un año y medio en el mercado, XAKO ha crecido de forma orgánica (los productos no se testan en animales, son veganos, no tienen colorantes, parabenos o siliconas y un 99,2% tiene un origen natural...) y sorprendente. La marca se ha consolidado en centros de estética y fisioterapia que apuestan por tratamientos naturales y ha atraído, de manera inesperada, a un público masculino fiel y creciente.
Hoy, XAKO Winecare mira al futuro con un deseo claro: crecer y dar vida a nuevas formulaciones —muchas ya preparadas y esperando su momento—, siempre desde un profundo respeto por la uva. Y como todo buen vino que se precie, tiene una producción limitada, acorde a los réditos de la vendimia.
