En el país verde, donde ha brotado con exuberancia Pogacar, en Eslovenia, se sublimó Florian Lipowitz con un triunfo sin mácula. Cumplió punto por punto con lo que se esperaba de su puesta en escena.
El alemán, tercero en la pasada edición del Tour, encamina sus pasos hacia la Grande Boucle, que espera el 4 de julio, a través de las carreteras de la infancia de Pogacar.
Después de compartir sidecar con Giulio Pellizzari en el doblete del Red Bull durante la víspera, Lipowitz decidió saborear la gloria en solitario con la victoria en la jornada de cierre, en Novo Mesto. Pithie, el primer líder de la carrera y colega de escuadra, resolvió el esprint del grupo.
Lipowitz fue la punta de lanza de una carrera que ha manejado a su antojo la formación germana, muy por encima del resto de competidores. En ese hábitat Lipowitz era el dorsal con más púrpura.
En el podio final, tras el alemán, relució su compañero de Pellizzari, a 42 segundos, y Omrzel, a 2:06 del Lipowitz en el festival del Red Bull.
El germano, un ciclista muy regular y sólido, pero de escaso palmarés, se va de la carrera esloveno con dos victorias de etapa y la general, además del maillot de la Montaña. Lipowitz domina en Eslovenia.
Pidcock vence en Andorra
Entre las montañas de Andorra, en su clásica, Tom Pidcock celebró el triunfo en el duelo con Carlos Verona, que se adelantaron unos segundos al restos de favoritos. Sepp Kuss estuvo a un palmo de coronarse, pero su ataque pereció con el movimiento de Pidcock, victorioso en el Coll de la Botella.
El inglés, un ciclista con empuje, se impuso en la segunda edición de una carrera en la que Jokin Murgialday, del Euskaltel-Euskadi, ofreció un gran rendimiento para lograr la séptima plaza. Estuvo entre los elegidos el alavés. Ion Izagirre, después de su notable actuación en Occitania, fue 11º.