Bilbao se prepara para una semana marcada por el calor extremo. Bilbao afronta uno de los episodios de calor más intensos de las últimas década. Los termómetros se dispararán este domingo 21 de junio hasta los 41 grados y podría llegar a los 43 en los días siguientes. Para hacer frente a esta situación, la ciudad dispone de una red de 134 refugios climáticos repartidos por todos los barrios, desde iglesias y bibliotecas hasta parques y fuentes, aunque muchos bilbainos todavía desconocen su existencia.

Ante este episodio de calor extremo, la villa cuenta con una red de 134 refugios climáticos repartidos por toda la ciudad. Se trata de espacios interiores y exteriores concebidos para preservar o aliviar a la población frente a las altas temperaturas y reducir los efectos negativos que estas pueden tener sobre la salud, especialmente entre los colectivos más vulnerables, como las personas mayores, los niños o quienes padecen enfermedades crónicas.

Cerca de casa

La red está formada por edificios climatizados y zonas verdes que permiten resguardarse del calor durante las horas más intensas del día. Según datos municipales, el 96% de la población de Bilbao dispone de uno de estos refugios a menos de 300 metros de su domicilio y el 43% lo tiene a menos de 100 metros.

Sin embargo, la existencia de esta red sigue siendo una gran desconocida para muchos bilbainos. "Llevo tres años trabajando aquí y es la primera vez que escucho algo así", asegura Sebastián Giraldo, trabajador del Mercado de la Ribera, uno de los 134 refugios climáticos habilitados en la ciudad.

Al preguntar a varios vecinos cómo piensan combatir la ola de calor, la mayoría coincide en que recurrirá a soluciones tradicionales, como quedarse en casa o desplazarse a la playa, ya que desconocen la existencia de otros espacios dentro de la propia ciudad. "Cuando has dicho refugio climático me imaginaba unas carpas con agua o personal sanitario", explica Andoni Elorrieta. Pese a ello, el vecino considera que se trata de "una buena iniciativa" para hacer frente a las altas temperaturas.

Muchos bilbainos siguen viendo en la playa o la piscina la mejor forma de refrescarse. Otros, en cambio, optan por bajar las persianas y permanecer en casa durante las horas más calurosas del día. "Ventilar la casa muy bien por la mañana, cerrarlo y después quedarte en casa, beber mucha agua y nada, a la sombra", explica Verónica Gaspor, vecina de Bilbao, sobre la estrategia que sigue para combatir el calor.

Refugios climáticos por la ciudad

Iglesias, bibliotecas, mercados, centros comerciales o parques forman parte de la red de refugios climáticos de Bilbao. También los nuevos nebulizadores instalados en la plaza de Indautxu, que varios vecinos aseguran haber visto sin conocer su función. "Pasé por allí y vi unos aerosoles o algo. La gente estaba debajo y estaban muy a gusto. Me pareció curioso, pero no sabía lo que era", explica Oier Linaza. Otro de los lugares más curiosos es la iglesia de San Nicolás, donde la temperatura puede llegar a ser hasta doce grados inferior a la del exterior. 

El verano cambia en Bilbao

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El calor extremo ya forma parte de los veranos en Bilbao. La temperatura media de la ciudad ha aumentado más de un grado desde 1990 y los episodios por encima de los 35 grados son cada vez más frecuentes. Según datos del Gobierno Vasco, durante el Plan de Calor de 2024 se registraron en Euskadi 65 muertes atribuibles a las altas temperaturas.

En este contexto, los refugios climáticos dejan de ser una medida puntual para convertirse en una herramienta con la que la ciudad trata de adaptarse a una realidad que, según los expertos, será cada vez más habitual.