Cámaras instaladas en autobuses de Bizkaibus que vayan detectando baches en la calzada, un árbol caído en una cuneta o una señal de tráfico rota. Es una de las opciones que abren los sistemas inteligentes de vigilancia de carreteras, que la Diputación Foral de Bizkaia está analizando para su aplicación en el territorio. Comprobado que en el mercado existen ya soluciones suficientemente desarrolladas para poner en marcha un modelo de este tipo, se va a buscar ahora un proyecto que dé forma a este nuevo sistema.

El departamento foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial es el responsable de la planificación, construcción, explotación y conservación de la extensa red de carreteras forales, que suman 1.241 kilómetros de longitud y por la que transitan cada año más de 4.700 millones de vehículos. Una red que constituye una infraestructura estratégica no solo para la movilidad interna del territorio sino también como nodo esencial en los corredores logísticos europeos, especialmente a través de las conexiones multimodales de Bilbao y Gasteiz con el resto del continente. Todo ello, en un territorio caracterizado por una orografía compleja, una alta densidad urbana, unos usos agroforestales intensivos y unas condiciones climáticas variables. En ese contexto, garantizar el buen estado de las infraestructuras viarias es no solo una necesidad operativa, sino un imperativo de seguridad pública, eficiencia económica y sostenibilidad territorial.

Actualmente, tanto las infraestructuras en sí como las zonas de protección viaria, que los espacios que rodean las carreteras -25 metros a cada lado de la calzada, en la red básica, y 50 en autopistas, autovías y carreteras con una intensidad media diaria de más de 5.000 vehículos al día-, se inspeccionan por parte de personal técnico de forma ocular, a bordo de vehículos que recorren la red viaria, registrando de forma manual las incidencias. En la zona metropolitana se recorre dos veces al día todo el mallado, mientras que fuera de ella esa inspección se realiza al menos dos veces a la semana. En relación a la carretera en sí se vigila el estado el firme y la señalización, o el drenaje, mientras que en los márgenes de los viales es importante comprobar si existen árboles que tienen riesgo de caerse, un cable con gálibo reducido o si se están realizando actuaciones no autorizadas.

Limitaciones "evidentes"

"Eso tiene una limitación evidente", reconoce el director general de Innovación y Gestión Viaria, Jon Larrea, ya que "tienen que estar atentos a la conducción y se limitan las posibilidades de vigilancia". Desde un punto de vista técnico, la vigilancia manual no permite una cobertura completa del dominio público, especialmente en zonas con orografía compleja, estructuras elevadas o túneles. Además, la diversidad de tipologías de actuaciones -que abarca desde conducciones subterráneas hasta edificaciones o señalización- exige un sistema capaz de clasificar automáticamente las incidencias detectadas, algo inviable con los medios actuales. A esto se suma la dificultad de delimitar físicamente las zonas de protección, debido a la antigüedad de las vías, la vegetación y la falta de referencias físicas claras. Todo ello se traduce en una demora en la detección, registro y transmisión de incidencias, lo que retrasa la toma de decisiones y las intervenciones necesarias. A todas esas limitaciones se suma la creciente presión externa derivada del aumento del tráfico, el envejecimiento de las infraestructuras, el cambio climático y la demanda social por unos servicios públicos más eficientes y sostenibles.

Ante esa situación, desde el departamento foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial se plantearon analizar qué posibilidades ofrecían los avances tecnológicos para hacer más efectiva y mejorar esa vigilancia, que no hay que olvidar que afecta directamente a la seguridad vial. Los avances en tecnologías digitales, y en particular en el ámbito de la visión y la inteligencia artificial, el procesamiento de datos y la explotación de información geoespacial, abren un abanico de posibilidades para transformar los modelos tradicionales de vigilancia viaria. De hecho, permiten plantear sistemas capaces de capturar información de forma sistemática desde vehículos en circulación, procesarla de forma automatizada y explotarlas a través de plataformas interoperable con las bases de datos. En mercados como Alemania y Países Bajos se han empezado a explorar soluciones experimentales para la vigilancia automatizada de carreteras. Algunas empresas han desarrollado sistemas que permiten capturar imágenes desde vehículos equipados con cámaras y sensores, y usar software de análisis para identificar deterioros en el firme o anomalías en la señalización, aunque todavía tienen limitaciones importantes: no cubren otros elementos críticos como muros, drenaje o vegetación, y requieren un procesamiento posterior manual de las imágenes.

Nacía así el proyecto Sivica: un sistema para detectar, clasificar y registrar en tiempo real las incidencias viales desde vehículos en movimiento, sin depender de flotas especializadas ni de personal dedicado exclusivamente a esta tarea. Un modelo de vigilancia más objetivo, eficiente y basado en datos, aprovechando las capacidades emergentes de la tecnología para complementar y reforzar el trabajo del personal técnico, reduciendo la dependencia de inspecciones manuales no sistemáticas y mejorar la capacidad de detección y priorización de incidencias en el ámbito de la conservación y explotación de las carreteras. No se trata de dejarlo todo en manos de las máquinas; se pretende que la supervisión humana siga presente. De hecho, las tecnologías debe actuar como asistentes avanzados al criterio técnico, generando alertas, propuestas de incidencias y evidencias objetivas, pero manteniendo siempre la validación final en manos de personal especializado.

Soluciones en el mercado

Te puede interesar:

Lo primero que se ha hecho es una consulta preliminar al mercado, para ver si hay avances tecnológicos suficientes que respondan a esos requisitos. La respuesta ha sido afirmativa: existen soluciones de captura de información desde vehículos que permiten registrar de una forma sistemática imágenes y vídeos del entorno viario mediante cámaras de alta resolución a las que, en determinados casos, se añaden sensores adicionales como cámaras térmicas. "Esos vehículos equipados pueden ser solo los de conservación o igual interesa abrir instalar esas cámaras en Bizkaibus, por ejemplo, que andan permanentemente por la carretera. Son posibilidades que habrá que concretar", apunta Larrea. Sobre esa base, la visión artificial y la inteligencia artificial han alcanzado un grado de madurez suficiente para detectar diferentes tipos de incidencias visibles: deterioros de la plataforma, señalización, elementos de seguridad, presencia de objetos, vegetación invasiva, acumulaciones de agua... Algo más difícil es vigilar las márgenes y zonas de afección, que se ve limitada por favores físicos como la orografía, la vegetación o la distancia respecto a la calzada, aunque algunas propuestas se basan en la detección de cambios espaciales o temporales, contrastando la información con imágenes satelitales o drones. El sistema también se conectaría con las bases de datos del departamento, "de forma que genere las alertas correspondientes, establezca las órdenes de trabajo...", enumera el director. En total fueron seis las propuestas que se recibieron, que plantearon que sería posible poner en marcha el proyecto en entre 24 y 36 meses, con una inversión media de tres millones.

"Es posible poner en marcha el sistema en Bizkaia", afirma Larrea. ¿El problema? No hay tecnologías ni sistemas comerciales suficientemente maduros que reúnan los requisitos necesarios para la implantación del sistema en Bizkaia. No existe una solución tecnológica única y cerrada capaz de cubrir de manera integral todas las necesidades planteadas. Por ello, se va a recurrir al ecosistema innovador para desarrollar una solución tecnológica que dé respuesta a las especificidades del territorio que se pueda implantar en toda la red viaria del territorio. El departamento ha empezado ahora a preparar los pliegos para la contratación de ese sistema, que se empezará a desarrollar el próximo año aunque probablemente su definición se prolongará más de un ejercicio. ¿Cuándo se verán vehículos de ese tipo en las carreteras? "Se podrán ir haciendo pruebas según se avance, pero harán falta dos o tres años para tener el sistema definido y desarrollado", avanza. Con todo, será una iniciativa pionera a nivel europeo ya que no existen sistemas similares que apliquen de forma práctica tecnologías de inspección inteligente en las infraestructuras viarias de uso público.