Gau Zuria ha tenido una invitada inesperada: la lluvia. A media tarde, ha comenzado a llover y lo que parecía que iba a ser una noche veraniega acabó torciéndose y los paraguas tuvieron que abrirse. Pero la Noche Blanca no ha dejado de celebrarse, aunque en esta ocasión, con menos público que en algunas otras ediciones. 

La Noche Blanca se volverá a repetir este sábado con 29 propuestas con la ría como eje central. Bilbao se sumó a este festival nocturno con motivo del 700 aniversario de la villa. Y, desde entonces, esta importante cita cultural no ha faltado a su encuentro anual con la ciudadanía. Año tras año, los rincones más emblemáticos de la ciudad se transforman por estas fechas en un gran museo efímero al aire libre. Bilbao es una ciudad con memoria, pero también una ciudad de vanguardia, viva en arte, cultura, creación y progreso.  

En la capital vizcaína se vive la cultura, por lo que el Ayuntamiento decidió reforzar esta oferta cultural y ampliar la celebración de Gau Zuria a dos jornadas consecutivas. Quienes no hayan podido participar este viernes tendrán una nueva oportunidad mañana sábado. Durante dos noches, la ciudad se entrega a una programación artística que transforma el espacio urbano en escenario de creación contemporánea.

La edición de este año destaca por una decidida apuesta por la fusión entre arte, diseño conceptual y nuevas tecnologías. El programa combina espectaculares intervenciones lumínicas con proyecciones de videomapping, música en directo y teatro de calle itinerante.

Gratuito y dirigido a todos los públicos, el evento transforma por completo la fisonomía urbana a través de la creatividad. Fachadas emblemáticas sirven de lienzos gigantes para espectáculos visuales de última generación. El Paseo del Arenal, el Parque Doña Casilda y los puentes de la ría acogen instalaciones interactivas donde la luz dialoga con el agua y el entorno natural.

La Ría se ha convertido en el eje central de un recorrido artístico con 29 instalaciones que discurren principalmente entre el Ayuntamiento y el Itsasmuseum, atravesando algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad.

Despegue de una expedición intergaláctica desde el Ayuntamiento

Entre las 19:30 y las 00:30 horas, el público ha recorrido libremente las distintas intervenciones. Una de las que más expectación ha despertado ha tenido como protagonista el Ayuntamiento, convertido para la ocasión en una base espacial desde la que despega un cohete. A través de una combinación de láser, videomapping e intervención en directo, el público ha formado parte de esta singular expedición intergaláctica que recrea un viaje más allá de la Tierra.

Otros han preferido mantener los pies en el suelo y han optado por otras propuestas, como una instalación de colores en el Paseo Uribitarte, donde han podido descansar, contemplar la Ría o incluso ver el despegue desde la distancia.

Como cada año, el Puente Zubizuri se ha vestido de luz y sonido. Los haces de luz han atravesado la noche y se han reflejado en el agua, conectando ambas orillas con una coreografía creada para la ocasión.

En imágenes: la luz y el color, protagonistas en una nueva edición de Gau Zuria Oskar González

Avanzando por el paseo, se encuentran dos instalaciones interactivas que funcionan con el movimiento del público, mientras que en el escaparate de la sala Uribitarte 40 se ha ubicado una escenografía móvil que se inspira en las ferias del juguete.

La ruta por la ría continúa en la calle Uribitarte donde está instalada Neurón, una instalación interactiva inspirada en las neuronas y la conectividad cerebral, dando paso a Kinetic en el propio paseo. Esta actividad propone dieciocho ilusiones ópticas capaces de desafiar la percepción de los visitantes.

En el Muelle Campa de los Ingleses, junto a las fuentes, se ha ubicado una gran instalación de elementos hinchables, mientras que en el muelle Churruca, se asoman y se reflejan en el agua las farolas del alumbrado público convertidas en faros.

Vidrieras de colores, flores que se mueven al ritmo de la música...

El Paseo de Abandoibarra concentra seis instalaciones, mientras que la biblioteca de la Universidad de Deusto ha prestado su fachada para crear una vidriera de colores.

En Bizkaia Aretoa pueden contemplarse flores suspendidas en el aire que se abren y se cierran al ritmo de la música, y debajo del puente de Deusto se ubica Let’s draw un mapping interactivo que invita al público a dibujar un lienzo viviente con sus teléfonos móviles.

Flores de agua flotan sobre el estanque del Euskalduna; bajo la grúa Carola una instalación artesanal e interactiva evoca el pasado industrial de la ciudad, mientras que el entorno del Itsasmuseum se transforma en un ecosistema inspirado en los arrecifes marinos.

Las llamativas figuras de la instalación Billevesées invitan a recorrer el parque de Doña Casilda y en la pérgola la instalación Maite Zaitut anima a decir estas palabras a las personas queridas.

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En otra zona de Bilbao, en la plaza Arriquibar, El cuaderno de viaje de Patrick guía al público a través de un recorrido teatralizado por Nueva York, por Roma, por París, por Bilbao.

 Un consejo: Gau Zuria suele disfrutarse más paseando sin prisas por la ría y deteniéndose en las instalaciones que más llamen la atención. Muchas veces las piezas menos concurridas terminan siendo las más sorprendentes.