Concierto de clausura del festival Bilbao Arte Sacro que organiza el ayuntamiento en La Encarnación
El ensemble I Gemelli llenó con su programa de música italiana del siglo XVI titulado Todos los perfumes del Líbano
Llenazo en la iglesia deLa Encarnación. Un lunes más desapacible de lo que puede ser cualquier lunes. Y un día de entrepuentes, que quien no viene del viaducto de San José se enfoca en las fiestas de Semana Santa. Y no piensa en nada más. Pues lleno de los buenos.
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Puede cualquiera cavilar que la causa resida en lo popular del concierto programado, quizá un tributo a Rosalía. Eso justificaría el éxito. Y tampoco es el caso. Da por pensar que nuestra ciudad está plagada por personas muy melómanas que llevan su condición como si de una parafilia se tratara, en la clandestinidad. Gente que nunca reconoce en las encuestas, o en las tertulias del txoko, que le pirra la música del siglo XVI. “A mí, donde esté un solo de laúd barroco de doble clavijero, que se quite Bad Bunny”, se dicen en la intimidad. Pero jamás lo harían público. Ahí pasan por devotos de Donna Summer. O fans de Shakira.
Luego, resulta que el festival Bilbao Arte Sacro (BAS), que organiza el Ayuntamiento de Bilbao, organiza cinco conciertos de música antigua y repertorio sacro. Y zas. Hasta la bandera.
Así sucedió ayer con el conjunto I Gemelli, que presentó Todos los perfumes del Líbano. Emiliano González Toro, tenor y codirector del ensemble y Mathilde Etienne nos explicaron amablemente en la sacristía de la iglesia que “el programa está basado en el Cantar de los Cantares y consiste en música sacra italiana del siglo XVII interpretada por una soprano, un tenor y ocho instrumentistas”.
Mathilde Etienne, detalló que el concepto del concierto se centra en “cinco perfumes mencionados en el Cantar de los Cantares: nardo, mirra, rosa, incienso y granada. Y la música es como un perfume que actúa como medio de conexión entre lo humano y lo divino, estableciendo un contacto entre los seres humanos y el mundo celestial”.
Formaban ayer el elenco internacional de I Gemelli, además del citado González Toro, Carolina Egüez, viola; Stéphanie Paulet, violín; Josué Meléndez, cornetto; Jeremy Bruyére, contrabajo; Fabio de Cataldo, sacabuche; Alice Letort, tiorba; y la soprano Andrea Cueva Molnar.
Empezó puntual. Con los primeros acordes y cantos se comprendía todo: sonaban como los ángeles. Lo raro es que no hubiera una aglomeración en la plaza exterior. Sublime.
Acudieron al divino concierto personalidades de la villa con intensa relación con la cultura, como Josune Ariztondo, el anterior director del FANT, Justo Ezenarro, o el exsecretario general del sindicato ELA, Jose Elorrieta.
Y también ilustres nombres llegados de mucho más lejos. Caso del matrimonio estadounidense formado por la fotógrafa Patricia Ehrensal y el profesor emérito de antropología en la Kutztown University de Pennsylvania, Kenneth N. Ehrensal. Una de las últimas exposiciones de Patricia en la 3rd Street Gallery de Philadelphia. Se titulaba Berrasmakuntza (Reinvention) y estudiaba visualmente cómo el Guggenheim se ha convertido en el emblema de una ciudad que pasa de centrarse en la industria a enfocarse en el arte y la tecnología.
Asistió el cantante de música folclórica británica Nathan Mann, que acompañaba a Alba Colomo e Inés García. Se acercaron Miguel Díez, Nerea Salaberria, Amaia Artetxe y Maialen Sierra. Estaban en La Encarnación Lander Fernández,Maider Barrenetxea, Naia Gómez, Julio Salguero, Ohian Iparraguirre, Lucho Gonzaga o Unax Alcubilla.
Angélica Sainz y María José Cadiñanos vinieron desde Eibar para disfrutar del concierto con las bilbainas Teresa Fernández de Castro y Mónica Barrena, que no se pierden ninguno de los ciclos musicales que se programan en La Encarnación. “Nos gustan mucho”, insistieron.
Por cierto, si a alguien en su despiste se le hubiera ocurrido acudir ayer tarde a Bidebarrieta Kulturgunea, donde, a priori, Lorenzo Silva presentaba su última novela, se hubiera encontrado con nadie. Y no debido a que la novela, que se titula Con nadie, estuviera en el lugar, sino porque el encuentro con el autor fue suspendido. Mejor dicho, pospuesto. Dada la complicidad entre el autor y Bilbao, como ha quedado demostrado en anteriores ocasiones, es seguro que el creador de Bevilacqua y Chamorro vendrá al Botxo Con nadie. Y habrá una multitud esperándole. Como si se tratara de un concierto de música barroca.
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