Un guía del mundo canino

El adiestrador Borja Fernández es un experto en educación canina y corrección de conductas

En su centro de Barrika, Kanoteka, trabaja tanto con perros para la Policía como para familias

08.02.2020 | 23:29
Borja Fernández posa con sus perros en las instalaciones de su centro de adiestramiento, Kanoteka, en Barrika.Foto: Carlos Zárate

En su centro de Barrika, Kanoteka, trabaja tanto con perros para la Policía como para familias

Barrika - Un mediador entre dos especies. Un guía entre el humano y el animal. El barrikoztarra Borja Fernández dedica su vida a tratar de comprender a aquellos canes que no son realmente comprendidos. "Consideramos que, debido al desconocimiento por nuestra parte de las necesidades de nuestros perros, surgen a veces los problemas de comportamiento", indica desde ese refugio canino que es Kanoteka, su centro de adiestramiento y hotel canino en Barrika que abrió sus puertas hace ya más de tres años. Un paraíso para los perros donde encuentran esa paz, tranquilidad y sosiego que, a menudo, no encuentran en las urbes.

Perros que ladran en exceso, que tiran de la correa, con miedos, con dificultades para estar solos, que mordisquean todo, que hacen del paseo diario un lío, que generan problemas con vecinos, con otros perros o incluso con miembros de la propia familia, problemas con la conducta higiénica, demasiado agresivos, absorbentes, posesivos, desconfiados, etc., son algunos de los ejemplos a los que se enfrenta cada día. "El ser humano, como especie que se supone más avanzada, es quien tiene que hacer el esfuerzo de comprender a la otra especie", sostiene. Una comprensión que le permite llegar a tener éxito con los canes y recobrar la confianza de sus familias. "Cada perro es diferente y te enseña una cosa nueva", subraya al tiempo que matiza: "no hay mejores maestros que los propios perros con los que trabajas. Cada día te hacen ser mejor", agrega.

En el caso de los perros con problemas de agresividad o fobias señala que el origen es "emocional". "Hay que tratarlos desde la raíz, es decir, eliminando todo el estrés que tiene el perro en el cuerpo y teniendo paciencia", indica puesto que, según señala, "un error en esta profesión es pensar que vas a recibir resultados inmediatos".

Su pasión por los animales se fraguó a una temprana edad, pero no vio la forma de hacer del mundo canino su profesión y su forma de vida hasta que conoció la carrera de adiestrador canino. "Me metí en este mundo siendo muy joven, con apenas 18 años, haciendo cursos aquí y allá", relata.

Más adelante trabajó como adiestrador de la Unidad Canina de la Policía Municipal de Bilbao, con la que recientemente participó en un exhibición. La preparación de este tipo de perros, que tienen un objetivo muy específico al desarrollar, por ejemplo, labores de vigilancia y seguridad con agentes de policía, requiere de un gran trabajo por parte de Borja. "Son perros que pasan por un adiestramiento de dos años, además del proceso que llevan a cabo junto al agente al que son asignados", explica. No obstante, en su día a día, el "90%" de sus actuaciones consisten en realizar modificaciones de conducta. "La obediencia, poder confiar en nuestro perro, es importante para disfrutar con él en todo contexto y situación", detalla. Para ello, apuesta por el "adiestramiento moderno", que consiste en utilizar "la inteligencia racional para lograr que el perro ofrezca los comportamientos deseados".

En su caso, el método que emplea es un adiestramiento intermedio. "Se basa en la empatía, es decir, ponerse en el lugar del perro para acercarse a él y trabajar sobre sus emociones", apunta. Una vez conseguido ese control, luego hay que adaptarlo a la vida diaria. "Primero pasan en el centro un etapa en la que aprenden una obediencia básica y social. Esta fase es fundamental para que puedan convivir en sociedad y los dueños tengan el control sobre sus perros", expone. Además, conseguirlo afecta directamente a la felicidad del animal. "Los perros que obedecen más y responden a las demandas de sus dueños suelen ser perros más felices por la simple razón de que luego tienen más libertad", desvela. No hay más que ver a su cachorro de pastor alemán Volk (lobo en ruso). A sus cinco meses interpreta cada orden de su dueño y, como recompensa, disfruta de un rato de diversión en el área de esparcimiento del centro junto a otros canes.