Situada a 1.482 metros de altitud, corona la cima del monte más alto del territorio y es uno de los símbolos por excelencia no solo de Bizkaia, sino de todo Euskadi. Inicialmente con 33 metros de altura -recordando la edad de Cristo-, la Cruz de Gorbea supuso un hito arquitectónico sin precedentes cuando se construyó, apenas comenzado el siglo XX.
Pero el paso de personas y animales ha erosionado de forma notable sus zapatas, lo que ha llevado a las diputaciones de Bizkaia y Araba a acometer su reparación. Para ello, se construirá un anillo de hormigón que proteja las cimentaciones y que se rodeará con un perímetro en acero negro, del mismo color que la Cruz.
El proyecto tiene como objetivo rehabilitar la parte inferior de la Cruz con un objetivo no solo estético sino también funcional: debido a la gran afluencia de personas a la cima -también son muchos los animales, sobre todo vacas y caballos, que suelen pasear por la zona-, y a las condiciones climáticas extremas propias del entorno, se ha detectado un proceso de erosión en el terreno donde se encuentra anclada su base, dejando al descubierto la zona de apoyo de las cimentaciones.
Entre Bizkaia y Araba
La solución que se ha adoptado entre las dos instituciones forales -la estructura se ubica en la divisoria administrativa entre Bizkaia y Araba- tiene en cuenta no solo el componente estructural sino también estético. Así, se van a rodear las cimentaciones existentes con un anillo de hormigón, uniéndolas entre ellas para asegurar su funcionamiento conjunto y proporcionando una mayor estabilidad a la estructura. Pero también se va a cuidar la estética. De hecho, la superficie circular se rodeará con un perímetro en acero vitrificado negro, con el mismo aspecto que la Cruz, para dotar al conjunto de una continuidad visual.
Alrededor de este anillo se colocará una capa de piedras -su nombre técnico es encachado- para proteger la zona de mayor tránsito. De hecho, se confía en que esta protección y el propio anillo de hormigón impida además la erosión de su perímetro. La superficie del anillo permite, si así se decide en el futuro, incorporar alguna simbología para marcar los límites territoriales o los puntos cardinales.
El interior del anillo, hasta el pedestal de la Virgen, se rellenará con material de la excavación y, si fuera necesario, con grava de la zona. El remate del anillo interior y de la zona alrededor del pedestal se realizará con una cantonera metálica también acabada en vitrificado.
Materiales y obreros
Dada la dificultad de acceso a la zona, uno de los puntos más importantes del proyecto es la forma en la que se van a subir los materiales a emplear y el desplazamiento del propio personal que va a llevar a cabo las obras. Para ello, se analizarán todas las vías posibles para subir la maquinaria y los materiales -hará falta, por ejemplo, un contenedor marino cerrado para guardar los materiales o un baño químico para los trabajadores-, contemplándose tanto medio aéreos como terrestres de alta montaña, o una combinación de ambos. De los dos accesos hasta la Cruz, en principio se utilizará el que parte del Centro de Interpretación de Sarria, con vehículos adecuados a las pendientes de la pista.
También habrá que cuidar los restos arqueológicos que se encuentran en el entorno, como dólmenes, túmulos y trincheras de la Guerra Civil. De hecho, antes de comenzar los trabajos se balizarán para evitar daños. También habrá que establecer una zona para el acopio de materiales y vallar todo el entorno. Se comenzará limpiando la superficie actual alrededor y bajo la Cruz, guardando el material que se obtenga para utilizarlo posteriormente. Una vez limpia la zona, se ejecutará la zanja que servirá de drenaje del interior del anillo de hormigón.
Las obras, que supondrán una inversión conjunta entre las dos diputaciones de 167.742, 78 euros a partes iguales -83.871,39 cada una-, podrían empezar a la vuelta del verano, en septiembre u octubre, y se prolongarán durante tres meses y medio.