La necesidad de adaptarse a una realidad que cambia más rápido que las respuestas sociales ha llevado a Fekoor a replantearse su propio funcionamiento. La Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física y/u Orgánica de Bizkaia ha iniciado un proceso de transformación interna con el objetivo de ganar agilidad y reforzar su capacidad de incidencia en la sociedad.
La entidad, que agrupa a 21 asociaciones y a una red de 8.818 personas, ha extraído este diagnóstico de su Memoria de Actividades 2025 y de varios encuentros participativos recientes. La conclusión es clara: es necesario dejar atrás estructuras rígidas y avanzar hacia un modelo más flexible, menos paternalista y más conectado con las demandas actuales del colectivo. Bajo el lema “Haz que tu voz se escuche. Haz Fekoor”, la federación apuesta por reforzar el protagonismo de las propias personas con discapacidad.
"Haz que tu voz se escuche. Haz Fekoor”
En ese cambio de enfoque, el relevo generacional se ha convertido en una pieza clave. Fekoor reconoce la necesidad de abrir espacios reales de participación a la juventud con discapacidad, no solo para renovar la base social, sino para incorporar nuevas formas de entender la reivindicación y la interlocución institucional. La idea es clara: sin nuevas voces, será difícil responder con eficacia a nuevos retos.
El trasfondo de esta reflexión sigue siendo el mismo: la brecha entre derechos y realidad. “El empleo digno o la vivienda accesible continúan siendo barreras insalvables para muchos proyectos de vida independiente”, resume el director de la entidad, Javier Gil. Una afirmación que pone el foco en una asignatura pendiente que persiste dos décadas después de la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
En mujeres
Las desigualdades se agravan en algunos casos, como el de las mujeres. La entidad denuncia limitaciones en derechos como la maternidad y alerta del impacto creciente de la violencia digital y el ciberacoso. Al mismo tiempo, reivindica avances concretos logrados mediante presión institucional, como la adaptación de los programas de detección de cáncer de mama en Osakidetza, que considera un ejemplo de cómo la accesibilidad es también una cuestión de salud pública.
A estas carencias se suman las barreras del día a día. Problemas en las rampas de Bizkaibus, estaciones de Renfe y Metro sin adaptar o la escasez de taxis accesibles siguen condicionando la movilidad y, con ella, la autonomía personal. Para la federación, no se trata de fallos puntuales, sino de un modelo que todavía no incorpora la diversidad como criterio básico en la planificación.
Frente a este escenario, la organización mantiene una amplia red de apoyo directo. En 2025, 1.687 personas recibieron atención personalizada, dentro de una comunidad que supera las 8.800. El empleo continúa siendo uno de los pilares de esa intervención: 90 personas accedieron a empresas ordinarias, con 16 contratos indefinidos.
Vida independiente
Los recursos orientados a la vida independiente completan esa labor. Los apartamentos con apoyo de Etxegoki, el centro de día Arbolarte o el programa de Mentoría Social Bizinde forman parte de una red que permite a muchas personas desarrollar su proyecto vital con apoyos ajustados. A ello se suma el Servicio de Apoyo a la Vida Independiente (SAVI), que superó las 20.000 horas de asistencia personal. El trabajo se extiende además al asesoramiento social y jurídico -con 421 personas atendidas-, al apoyo psicológico -94 usuarios- y a actividades comunitarias que refuerzan la inclusión, desde el ocio hasta el deporte adaptado. Con un presupuesto de 4,9 millones de euros, Fekoor afronta esta nueva etapa con un reto de fondo: que la diversidad deje de ser una barrera y pase a formar parte, de manera efectiva, del día a día de la sociedad vizcaina.