El único vizcaino de esta edición es Aitor Pablos. Ingeniero químico formado en la EHU de Leioa, su proyecto nace directamente de su tesis doctoral. Durante años trabajó en el desarrollo de una tecnología orientada a la valorización de residuos, con la idea clara de que ese conocimiento no debía quedarse en el ámbito académico. “Lo que en la universidad es investigación, en la empresa tiene que convertirse en solución. Las ideas no pueden quedarse en el papel”, explica.

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Ese paso no fue inmediato. Entre 2017 y 2019 compaginó formación con sus primeros acercamientos al emprendimiento, participando en programas y entrando en contacto con el ecosistema. La sociedad SBS terminó constituyéndose en 2020, en plena pandemia, en un contexto complejo y con una propuesta que chocaba con una idea muy extendida en la industria: la de considerar el residuo como un activo. “A las empresas no les gusta invertir en los residuos, pero es el futuro”, resume.

El residuo como un activo

Su tecnología se centra en procesos de pirólisis y captura de CO₂ aplicados a materiales complejos, con el objetivo de reintroducirlos en el ciclo productivo con mayor valor añadido. El desarrollo ha sido progresivo. La empresa se encuentra implementando la validación tecnológica con servicios de consultoría, trabajando con residuos de clientes en plantas piloto y demostrando la viabilidad de los procesos.

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"Ser dueño de tu tiempo tiene mucho valor"

Actualmente, el equipo de SBS es de seis personas, y aunque el balance económico no siempre refleja el esfuerzo invertido, permite sostener la actividad mientras se avanza en el escalado. “No es tan fácil crecer en este tipo de proyectos. Hay momentos en los que la diferencia entre mantenerse o la quiebra es muy fina”, reconoce Aitor, consciente de que la jornada no termina nunca y siempre hay algo pendiente. Aun así, hay un equilibrio que mantiene la motivación: “Ser dueño de tu tiempo tiene mucho valor”, dice, consciente de que esa flexibilidad implica asumir más carga de trabajo. A sus 36 años, su objetivo es claro: dar continuidad al proyecto y jubilarse en SBS. El emprendedor remarca que la constancia ha marcado su recorrido, pero que el entorno ha sido fructífero. “He tenido la suerte de nacer en Bizkaia, que, en mi opinión, es uno de los mejores sitios del Estado para emprender”, señala, recordando el peso de la industria y la cercanía de los agentes como factores clave.