Emprender es, todavía hoy, un camino inusitado. Extraño incluso para quienes lo recorren. Un territorio donde no hay horarios, donde la incertidumbre forma parte del día a día y donde la responsabilidad se asume en su totalidad, con el enorme peso individual de saber que, en cualquier momento, todo puede tambalearse y obligar a empezar de nuevo. Lejos quedan las imágenes idealizadas que proyectan muchas películas de Hollywood. La realidad es más áspera, más lenta y mucho más exigente de lo que suele contarse.

Y, aun así, cada vez es más común. En Bizkaia, ese salto que durante años fue excepcional empieza a dibujar una red. En la última década se han creado 431 startups, con una tasa de supervivencia del 77%, muy por encima de la media estatal. Más de 300 continúan activas, generando empleo y actividad en un entorno donde la industria, la tecnología y el apoyo a la innovación han ido configurando un ecosistema cada vez más reconocible. Emprender ya no es una anomalía, sino una opción posible, aunque siga siendo exigente.

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Desde Cataluña

En ese escenario se sitúan los proyectos que han pasado por el programa BQUO de Dominion, una iniciativa que ha reunido en Bilbao a perfiles de distintos lugares con un mismo objetivo: desarrollar sus ideas en contacto directo con la realidad empresarial. Ese mismo entorno ha atraído a perfiles que llegaron desde lejos con el objetivo de desarrollar sus ideas. Marc García y Sergi Zaragoza vinieron desde Deltebre (Tarragona) tras conocer el programa de aceleración. Su proyecto, Biotrack, surge de la combinación de sus perfiles en consultoría ambiental, datos y tecnología, y partía de una base teórica sin una validación clara. “Conocíamos la técnica, pero no el mercado”, explica Marc García. La participación en BQUO marcó un punto de inflexión: “En apenas un año hemos pasado de tener una idea a cambiar nuestras vidas”, añade, mientras recuerdan el traslado a Bilbao y cómo el entorno de clústeres les permitió acelerar su proyecto. Biotrack desarrolla herramientas digitales orientadas a la gestión de datos para empresas, centradas en descarbonización, eficiencia energética y análisis del riesgo climático. “Estos seis meses han tenido un valor incalculable”, reconoce el emprendedor catalán, sintiendo que su vida y su proyecto han cambiado de manera irreversible.