Un solo trabajador para diez personas grandes dependientes, botes recurrentes de sarna, alimentación insuficiente y de mala calidad, falta de higiene, fallos en el funcionamiento de las grúas de traslados... esta es la situación que, presuntamente, se vive en la residencia Tabira Berri de Durango. Así lo ha denunciado públicamente este lunes Virginia Merino Beitia, hija de una mujer residente durante dos años, en las Juntas Generales de Bizkaia y ante las autoridades judiciales.

Merino ha detallado la situación de precariedad y las graves deficiencias que atraviesan las personas usuarias de esta residencia, y ha descrito la situación de "pesadilla", centrando su denuncia en la falta de personal, higiene y alimentación, el mantenimiento deficiente, y la desatención institucional por parte de la Diputación Foral de Bizkaia.

Denuncia por negligencia

Según ha relatado, su madre, calificada con gran dependencia de tercer grado, sufrió una caída el 24 de mayo de 2024, al precipitarse de una silla que no disponía de apoyabrazos. El golpe le provocó un traumatismo craneoencefálico y roturas en la mandíbula y el hueso occipital. Lo ocurrido ya ha sido denunciado por negligencia, después de que las grabaciones de seguridad del centro mostraran hechos que, según se afirma, contradicen la versión oficial, la cual atribuía el accidente a un tropiezo con los butacones.

La denunciante afirma que el centro no cumple con los estándares mínimos de calidad, y entre las irregularidades que señala destacan ratios de personal insuficientes, como una sola trabajadora para atender a diez personas dependientes, falta de higiene, mobiliario inadecuado y fallos en el funcionamiento de las grúas de traslado. Además, relata brotes recurrentes de sarna que no fueron comunicados adecuadamente y una alimentación insuficiente y de mala calidad.

Falta de inspecciones efectivas

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En cuanto a la labor de la Diputación Foral de Bizkaia, Merino critica la falta de inspecciones efectivas. En este sentido, asegura que el centro recibe avisos previos a las visitas de control, lo que le permite reforzar temporalmente el personal y aparentar que las ratios se cumplen. Así mismo, denuncia que las respuestas de la administración a sus quejas han sido automáticas y, en ocasiones, contenían datos erróneos sobre otros usuarios fallecidos.

Por todo ello, Merino solicita a los grupos políticos y a las instituciones competentes una intervención inmediata y una investigación exhaustiva sobre la gestión de la residencia, que, según indica, lanza “amenazas” a trabajadoras y residentes, poniendo en riesgo la integridad y el bienestar de los mayores. Los grupos junteros de la oposición han presentado distintas iniciativas parlamentarias, y los dos grupos que apoyan al Gobierno foral han expresado su pesar por lo vivido por la denunciante y se han comprometido a trasladar la situación al departamento de Acción Social dirigido por Amaia Antxustegi.