Aunque no aporta los datos a nivel territorial, el informe de Ascobi desvela que en el conjunto de la Comunidad Autónoma Vasca durante 2024 se declararon desiertas un total de 93 concursos públicos, a los que hay que sumar las 32 ocasiones en las que el adjudicatario o el grupo de empresas ganador de una obra pública abandonó el proyecto al no darle los números para una mínima ganancia económica.

El informe de Ascobi del pasado año sí informa de las cantidades en dinero de lo sacado a concurso por las instituciones y lo que finalmente adjudicaron para empezar a posteriori las obras. Desvelan que tres de cada diez euros que se licitaron en los boletines oficiales se quedaron sin adjudicar.

Es decir, no todo lo que las instituciones públicas sacan a concurso sigue sin ser querido por las empresas constructoras arrastrando todavía algunos proyectos que las licitaciones no cuenten todavía con el aumento de precios ya asentado en el sector de la construcción.

Así, de los algo más de 422 millones que se sacaron a concurso para levantar bloques de viviendas se adjudicaron casi 302 millones. Es decir, se quedaron sin empresas pretendientes el 28,6% de la financiación dispuesta.

En el apartado de obra civil e infraestructuras, las adjudicaciones aún fueron menos. De los cerca de 287,5 millones sacados a concurso se adjudicaron 193,5 millones de euros lo que supone un 67,3% del total, quedándose el restante 32,7% del dinero previsto sin adjudicar al quedarse el concurso desierto. Una situación que implica muchos problemas para las instituciones que, o bien decide dotar de más financiación al proyecto si realmente es urgente, o deciden dejarlo en la cajón si no necesario sacarlo adelante de forma inmediata.

Un caso que sirve de ejemplo es la construcción de la Facultad de Medicina y Enfermería promovida por la Universidad del País Vasco (EHU/UPV) al lado del Hospital de Basurto, en Bilbao. Unas obras que a día de hoy ya han despuntado por encima de la superficie y que con la colocación de una sexta grúa la pasada semana avanzan con celeridad tras arrancar el pasado año.

Este proyecto tuvo que ser de nuevo licitado en 2022 después de que tras la adjudicación realizada por 53,41 millones las empresas ganadoras del concurso desistieran. El nuevo concurso público se incrementó en más de 10 millones hasta llegar a los 64,1 millones de euros.

La cifra

93

Es el número de concursos públicos que se quedaron desiertos en Euskadi el pasado año a los que se suman las 32 ocasiones en las que el adjudicatario de una obra abandonó el proyecto una vez iniciado.