Arrankudiaga-Zollo rinde homenaje este domingo a sus tres fusilados
Será el domingo, a las 12.15 horas, en el cementerio para recordar a Ramón Azkue, Ángel Egaña y Gregorio Urkixu
La localidad de Arrankudiaga-Zollo vivirá este domingo una emotiva jornada de homenaje a sus tres fusilados durante la guerra civil y a todas las emakumes y combatientes vascos fallecidos y represaliados durante la contienda. El acto, impulsado por la Fundación Ramón Azkue y la asociación Betiko Lagunak con la colaboración del Ayuntamiento, dará inicio a las 11.00 horas con una misa en la parroquia Andra Mari para, después, acudir al cementerio ubicado en el barrio de Uribarri donde tendrá lugar el reconocimiento público a las figuras de Ramón Azkue Gorostizaga, Ángel Egaña Mendibil y Gregorio Urkixu Alberdi.
El más conocido de los homenajeados es, sin duda, Ramón Azkue, nacido en La Habana (Cuba) en 1898, aunque siendo aún niño su familia se traslada a Euskadi. Cursó estudios en el colegio internado de los Jesuitas de Orduña, al igual que tantos otros dirigentes nacionalistas. Entre 1933 y 1935, resultó elegido miembro del Bizkai Buru Batzar, del que fue miembro del Consejo Consultivo al estallar la guerra. A finales de agosto de 1936 se hizo cargo de la jefatura de las milicias para después constituir oficialmente, el 25 de septiembre, Euzko Gudarostea. Ramón Azkue fue hecho prisionero en Santoña y fusilado, junto a otros 13 líderes políticos y sindicales, el 15 de octubre de 1937.
Junto a este destacado dirigente jeltzale, Arrankudiaga-Zollo también homenajeará a Ángel Egaña Mendibil, nacido en la localidad el 22 de febrero de 1914 y fusilado el Valladolid en junio de 1938 tras ser acusado de rebelión por su participación en la batalla del Gorbeia donde falleció un alto mando de los sublevados. Y también estará en el recuerdo de todos los presentes Gregorio Urkixu Alberdi, oriundo de la cercana localidad de Arakaldo que formó parte de los Miñones de Bizkaia y residió la mayor parte de su vida en Berriz. Tras el estallido de la guerra civil estuvo destinado en Bilbao, Karrantza y de nuevo en Bilbao, donde fue fusilado el 4 de agosto de 1937 por venganza, por no haber protegido los barcos-cárcel allí anclados, arguyeron. Tras el acto en el cementerio, los asistentes están invitados a un lunch en el batzoki.