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Innovación y diseño para el descanso eterno

Municipios vizcainos como Urduliz o Arrigorriaga construyen sus nuevos cementerios escapando de los modelos tradicionales Estos camposantos abogan por fundir arquitectura con naturaleza

Innovación y diseño para el descanso eterno

Bilbao. Panteones góticos, cruces historiadas, estatuas que se alzan sobre las tumbas, muros infranqueables... La arquitectura funeraria tradicional colma los cementerios de ese ambiente reverencial que invita a bajar la voz y al sobrecogimiento. Pero las nuevas propuestas arquitectónicas optan por romper con ese aura sombría y plantean propuestas más arriesgadas, abiertas y depuradas. Los municipios vizcainos también se suman a las nuevas tendencias, y aquellas localidades que por diversas causas deben construir nuevos camposantos, apuestan por diseños valientes e igualmente respetuosos con el recuerdo de los seres queridos fallecidos.

Es el caso de Urduliz. Este municipio de Uribe Kosta ha construido su nuevo cementerio con marcados criterios medioambientales aprovechando la oquedad que dejó en el monte la antigua cantera de Atxarte. El nuevo camposanto, que aún no está funcionando, está compuesto por veinte cubos que contienen dieciséis nichos cada uno y que se encuentran semienterrados, de manera que se funden con el entorno natural que los rodea. La capilla y un osario completan el conjunto.

"El planeamiento de Urduliz es unir los dos núcleos urbanos del municipio. Este crecimiento hace que el cementerio viejo quede arropado por ambos núcleos y es necesario que con el tiempo salga de esa zona, que va a ser el centro del pueblo", explica Javier Bilbao, alcalde de Urduliz. "Además, el lugar donde se encuentra el antiguo cementerio no permite que este crezca, mientras que el nuevo sí puede hacerlo", afirma. "De hecho, un terreno aledaño al nuevo camposanto es ya de propiedad municipal para añadir más cubos en función de las necesidades futuras", añade.

medioambiente El máximo edil destaca el componente medioambiental del proyecto. "Se trataba además de recuperar una parte de nuestra peña que estaba degradada por los restos de la antigua cantera y por escombros que arrojaba la gente", afirma.

Desde este Consistorio destacan también el carácter igualitario que imperará en este camposanto en el que solo habrá nichos, todos iguales y que tendrán una estética unificadas. Así, una vez concluidas las obras y con la vegetación asentada, el espacio recuerda a un parque en el que un paseo une los cubos y donde conviven más de cuarenta tipos de árboles y plantas.

Actualmente, el antiguo cementerio sigue funcionando como habitualmente, y el nuevo no está aún operativo. Desde el Ayuntamiento de la localidad explican que durante varios años convivirán ambos camposantos. "Llegará un momento en el que se dejará de enterrar en el viejo, para hacerlo en el nuevo, pero el antiguo seguirá abierto y con su mantenimiento habitual hasta que se cumplan los plazos marcados por la ley para la exhumación", explican desde este Consistorio. "No hay ninguna prisa para quitar el viejo", destaca Bilbao, que señala que a día de hoy no hay plazos establecidos.

Una empresa especializada analizará la situación jurídica, ordenanzas, etc., para ver cómo se gestionará el nuevo cementerio. Ese estudio técnico afinará cuáles podrían ser los plazos y los tiempos aproximados que pueden suponer todos los trámites.

Otro municipio que también cuenta con un nuevo camposanto es Arrigorriaga. Esta localidad ha diseñado un espacio que se aproxima al modelo anglosajón en cuanto que está concebido como un parque-cementerio. "Es un modelo distinto e innovador en esta zona. Se adapta al paisaje y es más un parque un cementerio", explican desde el Consistorio de esta localidad.

Así, este parque-cementerio consta de una amplia zona arbolada en la que a lo largo de los paseos se irán distribuyendo los enterramientos. Otra zona de la parte superior acoge una plaza que concentra los nichos en los que se depositarán los restos una vez transcurran los cinco años que van a estar en la zona de enterramiento del parque, y que también podrán acoger cenizas. El frente de estos nichos está cubierto por una gran cristalera ondulante. Al igual que en el cementerio de Urduliz, los artífices de este camposanto han destacado el carácter igualitario de este cementerio, en el que no existen los grandes panteones ni ostentosos elementos ornamentales que marquen las diferencias entre unos enterramientos y otros.

Así, Arrigorriaga logra escapar de las atmósferas tabúes de los cementerios tradicionales creando un espacio más amable en el que no hay clases sociales entre los difuntos, donde y vivos y muertos conviven compartiendo zonas verdes.

Esta plaza con nichos está presidida por una estatua en bronce de Vicente Larrea y tiene un balconada que da a la ladera y desde la que, quienes lo deseen, podrán lanzar cenizas al aire. "Es un lugar en el que se ha recuperado el espacio natural y que se usa como lugar de enterramiento adaptándola de una manera muy agradable y muy amable", explican fuentes municipales. Así, dada la naturaleza de este camposanto, el espacio se utiliza ya como parque y lugar de esparcimiento para los vecinos aunque todavía no funciona como cementerio. Aunque no hay una fecha concreta para su arranque como camposanto, desde el Consistorio subrayan que el traslado será "progresivo, a lo largo de los años, sin prisa, haciendo bien las cosas y contando siempre con los familiares".

Una ampliación rompedora No solo los nuevos camposantos apuestan por las líneas más modernas. Hay municipios que también optan por los diseños rompedores cuando se trata de expandir los cementerios ya existentes. Es el caso de Iurreta, que ha llevado a cabo la segunda ampliación de su camposanto, que data del siglo XIX. La primera tuvo lugar en 1997 y, en marzo de 2010, concluyó la segunda acometida que ha dotado a este cementerio de 200 nichos.

El alcalde de Iurreta, Iñaki Totorikaguena, explica que esta ampliación, que respondía a las necesidades de un municipio que está creciendo, ha consistido en la construcción de grandes bloques semienterrados en una ladera, de manera que se funden en el terreno. "Queríamos un proyecto novedoso, singular, que no fuera el típico cementerio triste", afirma Totorikaguena. "Es un proyecto valiente, donde la explanada apenas crea un impacto visual, ya que se adapta al terreno", añade. Un poema de Antonio Machado, A un olmo seco, sirvió al arquitecto municipal de Iurreta como inspiración de esta ampliación de corte arriesgado y moderno.

El alcalde de Iurreta asegura que el proyecto tuvo una buena acogida en el municipio. "A la gente le gustó esta nueva visión del camposanto. Estéticamente está muy bien el contraste entre el blanco de los nichos y el verde de la hierba".

Aunque hace más de año y medio que se concluyeron las obras, Totorikaguena explica que esta ampliación aún no se ha utilizado, ya que de momento no ha sido necesario hacer uso de ella.