Mientras muchos buscan refugio frente a la ola de calor, hay quienes no tienen esa opción. Camareros, jardineros y otros trabajadores continúan con su jornada bajo temperaturas extremas en Bilbao. "Venimos porque tenemos que cumplir, pero si fuera por nosotros, aquí no estaríamos", resume Sebastián Giraldo, trabajador del Mercado de La Ribera.

Con máximas previstas de hasta 43 grados tanto este martes como el miércoles, Bilbao se prepara para afrontar una semana marcada por el calor extremo. Esta situación ha activado diferentes avisos por altas temperaturas y riesgo de incendios forestales.

La playa, las piscinas o los refugios climáticos se han convertido en el destino de muchos bilbainos durante estos días. Para otros, sin embargo, el calor no es una escapada, sino una dificultad añadida en su jornada laboral.

"He sentido que este año está haciendo demasiado el calor. El año pasado teníamos uno, dos, tres ventiladores; ahora tenemos cinco y la verdad es que fatal. El calor va cada día a más", relata Sebastián.

El trabajador explica que las altas temperaturas se notan desde primera hora de la mañana y considera que este verano está siendo especialmente duro. Explica que la única forma de soportar las jornadas es mantenerse hidratado: "Tomamos agua a litros porque la deshidratación es brutal". "Con el calor no te adaptas", resume.

Una situación similar vive Joana García, camarera en Sorginzulo en la Plaza Nueva. "Aquí estamos pasando las canutas", resume. Explica que las jornadas terminan "agotados, agotados, agotados" y que la situación es todavía más complicada en cocina, donde llegan a alcanzar los 45 grados. "Ni con aire acondicionado ni sin él", lamenta.

La trabajadora siente que las olas de calor son cada vez más frecuentes y llegan antes. "Desde las 7.30 horas ya hacía 25 grados. Ha sido muerte súbita", afirma. El calor también se nota en el número de turistas a los que atienden. "No hay turistas en la ciudad porque están todos por la playa o por sitios donde se pueden bañar", explica. "Yo vengo con el bikini puesto, no digo más", bromea.

El calor también está obligando a adaptar la actividad de algunos negocios. Según responsables del restaurante Víctor Montes de Bilbao, el establecimiento ha decidido no ofrecer servicio de terraza por las mañanas debido a las altas temperaturas.

El uniforme tampoco ayuda. Trabajan con pantalón largo y se cambian de camiseta a diario. "Solo nos cambiamos una vez porque si no me dan las lavadoras", comenta Joana entre risas.

Camarera limpiando la terraza en plena ola de calor en la Plaza Nueva de Bilbao Silvia R Francia

La situación tampoco es sencilla en la construcción. Rubén Alves reconoce que trabajar bajo estas temperaturas se convierte en "un infierno". El obrero asegura que el calor se hace insoportable desde por la mañana y que las jornadas terminan pasando factura. "Acabas cansado. Y enfadado también", resume. En su opinión, cuando las temperaturas son extremas "deberíamos salir antes".

Una visión distinta aporta su compañero William Rodríguez, brasileño, quien asegura estar más acostumbrado a este tipo de temperaturas por haber trabajado en su país, aunque admite que cada verano es más caluroso que el anterior.

Hostelería, jardinería, construcción o reparto son solo algunos de los sectores en los que las altas temperaturas se han convertido en una dificultad añadida durante estas jornadas.

Trabajadores bajo el sol en plena ola de calor en Bilbao Oskar González y Gaizka Portillo

Adaptarse al calor

Las altas temperaturas también obligan a extremar las precauciones en el trabajo. Desde Osalan recuerdan que la exposición directa al sol, los esfuerzos físicos intensos o el uso de equipos de protección pueden provocar situaciones de estrés térmico, por lo que recomienda extremar la hidratación y aumentar las pausas durante la jornada. 

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Además, el organismo aconseja planificar las tareas más exigentes en las horas menos calurosas y habilitar zonas de sombra o espacios climatizados para el descanso. También recomienda ingerir pequeñas cantidades de agua fresca de forma frecuente y permitir que los trabajadores adapten su ritmo de trabajo a las condiciones meteorológicas. 

Estas recomendaciones se ven reforzadas por la normativa estatal, que obliga a las empresas a adaptar las condiciones de trabajo cuando existan fenómenos meteorológicos adversos. Entre las medidas previstas figuran la modificación de horarios, el aumento de las pausas o, en situaciones de riesgo, la paralización de la actividad cuando no sea posible garantizar la seguridad de los trabajadores.