La Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Bakio, operativa desde 1993, se ha actualizado a los tiempos y necesidades actuales. El Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia ha concluido unas obras que, entre otras cuestiones, han servido para que la planta aumente la capacidad efectiva de tratamiento –líneas de agua y fangos– con la intención de hacer frente a puntas de caudal por lluvias intensas o en el periodo estival, cuando el municipio casi triplica su población. Ese ha sido, por lo tanto, el objetivo principal de estos trabajos que también han supuesto una modernización de las instalaciones en general y que han requerido de una inversión de casi 7 millones de euros.

De esta forma, la planta está dimensionada ahora para tratar las aguas residuales urbanas e industriales de 5.400 habitantes equivalentes, pudiendo llegar hasta 15.960, en caso de ser preciso. “Siempre guiados por criterios técnicos, analizamos cada situación concreta de los municipios consorciados para responder a la realidad de nuestros 98 municipios. Nuestro objetivo es garantizar que más de un millón y medio de personas dispongan, tanto en las infraestructuras de abastecimiento como en las de saneamiento más próximas a su entorno, de instalaciones robustas, resilientes y comprometidas con la protección del medio ambiente”, subrayó este lunes Kepa Odriozola, presidente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, en el transcurso de una visita a las instalaciones, junto a la directora técnica, Arantxa Sánchez, y responsables del Ayuntamiento de Bakio.

Con esta intervención en la Edar, que se ha extendido durante 29 meses, se ha remodelado completamente el tratamiento biológico sustituyendo las turbinas de aireación por una aireación con difusores más eficiente y silenciosa, que favorece la eliminación de nutrientes, y dotando a la depuradora de dos nuevos decantadores secundarios circulares que duplican la capacidad de los anteriores, lo cual le permite absorber con más garantías los picos de caudal de los periodos de lluvia, sin que se resienta la calidad del efluente, y con la consiguiente mejora ambiental de la zona.

Además, se ha instalado un nuevo pretratamiento formado por dos plantas compactas que comprenden el tamizado, desarenado y desengrasado, una nueva línea de tratamiento de fangos, y un sistema de ventilación y desodorización del conjunto, ya que todos los procesos, salvo la decantación, quedan cubiertos. Se ha actuado también en el aspecto general de la instalación. Así, los materiales exteriores se han elegido pensando en la integración de la Edar en su entorno y en su durabilidad dado el ambiente salino predominante.

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Por otro lado, la sostenibilidad de la infraestructura está garantizada gracias a la mayor eficiencia energética del proceso de depuración biológica y la colocación en las cubiertas de los tres edificios de 58 placas fotovoltaicas, que suman 30 kWp de energía renovable. Otro cambio es que la estación dispone ahora de un sistema de control Scada moderno, que permite la supervisión y el control avanzado de la instalación tanto desde la propia planta como en remoto, desde el puesto de control de la Edar de Galindo, en Sestao, mejorando la fiabilidad operativa y la capacidad de respuesta ante una incidencia.

Todo ello se ha llevado a cabo con unas obras complejas de desarrollar, ya que había que acompasar el programa de labores con las necesidades propias de la operación de la Edar, la fuerte estacionalidad del caudal de entrada, así como por la falta de espacio físico para la realización de las tareas. La depuradora ha permanecido operativa en todo momento y cumpliendo los criterios de calidad del efluente establecidos incluso en los dos periodos de verano que han mediado durante las obras.