“Hace más de 25 años que no circula un tren del siglo XIX por las vías de ADIF y puede que sea la última”. Así ha descrito Joan Manuel Estrade el hito que esta madrugada del martes se vivirá en un par de puntos de la malla ferroviaria que se dibuja en Bizkaia. El presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao se refería al convoy -compuesto por una locomotora de 1892 y varios coches de viajeros fabricados a finales del siglo XIX- que espera su traslado hasta el Museo del Ferrocarril de Bizkaia, en Lutxana

La operación, compleja desde el punto de vista técnico y logístico, supone un paso decisivo para la conservación del patrimonio ferroviario vasco. Tanto la locomotora como los coches han estado bajo la custodia de esta plataforma que logró salvarlo del desguace tras el cierre del antiguo Ferrocarril Vasco-Navarro. La intención siempre fue preservar este material histórico hasta encontrar un emplazamiento definitivo donde pudiera ser expuesto al público, han explicado en más de una ocasión desde la asociación. Ese objetivo comenzó a materializarse en noviembre del año pasado cuando se firmó un acuerdo de donación con la Fundación Euskotren para integrarlo en el futuro museo.

"Oculto", protegido del vandalismo

El convoy lleva mucho tiempo fuera de los focos. “Está en un lugar oculto” en Bilbao para protegerlo de actos vandálicos que ya sufrió hace años, una circunstancia que llevó a extremar las medidas de conservación. Desde ese punto partirá hacia Lutxana en un recorrido de aproximadamente 12 kilómetros. La operación se desarrollará entre la una y las tres de la madrugada. El convoy circulará primero por la red ferroviaria de ancho métrico gestionada por Adif hasta llegar a Irauregi (Alonsotegi). Allí se realizará una maniobra para incorporarlo a la línea de Lutxana, actualmente gestionada por Euskotren tras su cesión por parte del Gobierno Vasco. El hecho de que el recorrido discurra por infraestructuras de dos gestores distintos convierte el traslado en una actuación poco habitual.

A esta complejidad se suma el hecho de que el tren no puede desplazarse por sus propios medios. Al no disponer de las autorizaciones necesarias para circular como material ferroviario operativo, deberá ser remolcado por dos locomotoras diésel de la compañía Continental Rail. Una de ellas irá en cabeza y otra en cola para garantizar la seguridad durante toda la maniobra. Además, estas unidades históricas no tienen sistema de frenado asistido por lo que el traslado exige una “conducción especialmente cuidadosa, sin tirones”, ha avanzado Estrade en declaraciones a DEIA.

No en vano, esos cinco coches que componen el convoy pesan en su conjunto unas 38 toneladas (13 serían de la locomotora), una cifra irrelevante para estas modernas cabeceras tractoras capaces de arrastrar mil toneladas. Por ello, el maquinista y la maquinista que operarán este servicio deberán extremar las precauciones durante todo el recorrido: 8 kilómetros en vías de ADIF hasta Irauregi, donde el cambio de aguja se ejecutará manualmente para poder cambiar de vía -y de ancho métrico- yrecorrer otros 4 kilómetros en vías de ETS hasta Lutxana.

El convoy

El convoy está formado por una locomotora construida en 1892 junto a un coche salón, un coche de primera clase y otro de tercera clase fabricados en Manchester en 1887. A ellos se suma un furgón de 1902 construido en Bristol, equipado con sistema de freno. Tanto la locomotora como los coches de viajeros pertenecieron al histórico Ferrocarril Vasco-Navarro.

La designación de Lutxana como sede vizcaina del Museo Vasco del Ferrocarril -en Azpeitia- abre una nueva etapa para la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao. Ya en el año 2000, durante la transformación urbanística de la zona de Ametzola, en Bilbao, se llegó incluso a elaborar un estudio preliminar para albergar allí estas reliquias, joyas del patrimonio ferroviario vizcaino, aunque finalmente el proyecto no prosperó, lamentaba Estrade

En todo caso, la estación de Lutxana atesora un importante valor histórico por haber sido uno de los puntos clave de conexión ferroviaria de Bizkaia con la meseta a través de la línea de La Robla y cuenta con la singularidad de disponer tanto de ancho ibérico como de ancho métrico, lo que permitirá exhibir vehículos de ambos sistemas.

Y pronto, AHV y Arcelor-Orconera

Una vez llegue a su destino, el convoy tendrá que ser limpiado y restaurado. Será necesario eliminar algún que otro grafiti y trabajos de conservación habituales antes de su exposición pública. Está previsto que tras el verano se instale una especie de urna, una estructura protectora similar a la utilizada para preservar el histórico funicular de La Reineta, mientras se construye una nave permanente para albergar los trenes históricos.

La llegada de este convoy constituye el primer gran hito del nuevo museo, cuya constitución oficial tuvo lugar el pasado mes de enero. Próximamente -en un par de meses- está prevista la incorporación de una locomotora procedente de Altos Hornos de Vizcaya y, más adelante, otros vehículos históricos vinculados a la industria y al ferrocarril vasco como otra locomotora que estuvo activa en La Orconera, tal y como ha podido saber DEIA.