El estreno del verano ha llegado acompañado por una abrasadora de ola de calor que ha disparado los termómetros en la totalidad de Bizkaia. Tal y como adelanto este sábado la a Agencia Vasca de Meteorología, Euskalmet, diversos puntos del territorio se han convertido en un auténtico infierno, con temperaturas que alcanzan, cuando no superan, los 40 grados.

Pero lo peor está aún por llegar: Euskalmet ya ha elevado a roja la alerta naranja activada para mañana, cuando en localidades como Bilbao podrían alcanzarse valores incluso más elevados que los de hoy. El martes continuará el episodio de calor asfixiante, con valores de nuevo en torno a los 40 ºC. No será hasta el jueves cuando las temperaturas bajen ligeramente, con máximas en torno a los 35 grados. 

En cualquier caso, la de este domingo está siendo una jornada abrasadora, con un calor que no ha dado tregua desde primera hora de la mañana. Destaca el caso de la capital vizcaina, donde el mercurio ya alcanzaba los 30,3 grados poco después de las nueve. Nada en comparación con los 40,2 grados que registraba la estación de Zorrotza poco después de las cinco de la tarde, cuando la inmensa mayoría del territorio también había superado la barrera de los 40 grados. 

Es el caso de municipios del interior como Amorebieta, Artea, Balmaseda, Karrantza, Trucios, Elorrio, Sodupe, Galdakao o Igorre, con valores por encima de los 40. La costa, donde las temperaturas suelen ser más suaves, tampoco se ha librado de valores propios de la plena canícula. 

En Getxo, los termómetros superaban con holgura los 30 grados a las once y cuarto de la mañana, lo que ha llevado a muchos vecinos a bajar persianas y buscar refugio en las terrazas a la sombra. 

Trabajar en plena canícula

Quienes abastecen estas terrazas han seguido trabajando con normalidad. Hay oficios que no entienden de altas temperaturas. Es el caso de Isabel Otero e Inés Oldín, trabajadoras de la sucursal de una conocida cadena de tiendas de conveniencia en Algorta. “Quienes atendemos el mostrador no lo llevamos tan mal, porque tenemos aire acondicionado”, sostiene Isabel. “Son las compañeras que están en el obrador de pan, con los hornos, las que lo pasan peor”, añade.

Este domingo le toca a Inés encargarse de que el pan esté a punto. Los hornos de este tipo de establecimientos pueden alcanzar hasta 240 grados, dependiendo del producto. “Entro y salgo constantemente. No permanezco mucho tiempo en el obrador y, por supuesto, me hidrato bien. Bebo agua continuamente”, explica. Esa es su estrategia para hacer frente al calor.

Preguntadas por los productos más demandados por los clientes en esta ola de calor, ambas responden al unísono: las bolsas de hielo. “Ha habido días en los que se han llegado a agotar”, señala Isabel. No ocurre lo mismo con los refrescos y otras bebidas, aunque en ocasiones las neveras se vacían más rápido de lo que se reponen, por lo que algunos productos aún no están fríos en el momento de la compra. 

Eso es lo que busca este domingo buena parte de su clientela, alimentada de forma constante por la gente de paso que se dirige a las playas del municipio en busca de un alivio momentáneo al sofoco. Pero es probable que no lo hayan encontrado. Incluso en la costa se registran valores inusualmente elevados para un inicio de verano. En Getxo (36º), Sopela (33º), Barrika (38º) o Plentzia (37º) se registraban en torno a las 17.00 horas temperaturas rayanas a los 40 grados.

Ir a la playa, una opción desaconsejable

La playa de La Arena, en Muskiz, ha recibido a una gran afluencia de bañistas Miguel Acera

Distintos profesionales sanitarios advierten de que acudir a los arenales en jornadas de calor extremo no es recomendable debido a la alta exposición a la radiación ultravioleta y al riesgo de insolaciones o golpes de calor. También alertan del riesgo de choque térmico —el conocido como corte de digestión— si el cuerpo entra bruscamente en el agua tras una exposición prolongada al sol.

“¿A la playa? ¡Ni loca!”. Así de tajante se muestra la joven Lola Gerrikaetxebarria cuando se le pregunta por la posibilidad de pasar el día junto al mar. Explica que acaba de ser madre de un niño, Noa, nacido el pasado 3 de mayo, y que convive con su abuela, de 84 años. Ambos se sitúan en dos de las franjas de edad más vulnerables al calor.

“Con las temperaturas que estamos teniendo, la sensación es que prácticamente no podemos salir de casa durante buena parte del día”, sostiene Lola. Los únicos dos momentos en los que se atreve a pisar el asfalto son a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando espera que baje algo la temperatura.

“Lo que más me preocupa es que esto no parece algo puntual de un solo día. Todo apunta a que vamos a tener una semana muy complicada, con temperaturas muy altas durante varios días seguidos”, añade. No se equivoca. La ola de calor instalada en el territorio desde hoy se prolongará durante buena parte de la semana que comienza mañana.