Honor en la derrota para el Surne Bilbao. Absoluto reconocimiento para un grupo humano que tres días después de hacer hincar la rodilla en Miribilla a un gigante como el Real Madrid que competirá en la Final Four de la Euroliga este domingo llevó hasta el límite a domicilio al Valencia Basket (88-83), otro rival que luchará por el máximo cetro continental y que llegaba de hacer trizas al colosal Panathinaikos.

Reacción

El conjunto vizcaino protagonizó en el Roig Arena un fantástico ejercicio de rebeldía que se quedó, por muy poco, sin el premio de la victoria. Tras llegar a perder por 21 puntos en el primer tiempo y llegar al descanso con un horrible 47-29, la tropa de Jaume Ponsarnau se repuso a lomos de la exhibición triplista de Justin Jaworski (ocho dianas de once intentos, 31 puntos) para darle la vuelta a la tortilla (55-59). Resistieron los hombres de negro otra dura andanada de los de Pedro Martínez (71-62) con el acto final ya en juego para verse por delante en el luminoso (76-79) a menos de tres minutos de la última bocina, pero los anfitriones acabaron imponiendo su ley de la mano de Kameron Taylor y Braxton Key en unas acciones finales en las que los colegiados tampoco estuvieron finos en cuanto a ecuanimidad en el castigo de contactos.

Lucha

Esos siete minutos y medio iniciales del tercer cuarto tras tener todo en contra, resueltos con un abrumador 8-30, resumen a la perfección la actitud e inconformismo de un equipo al que las cosas pueden salirle o no, pero que tiene en la lucha constante y en el espíritu de conquista rasgos diferenciales en su ADN y que una jornada más acabará instalado en la octava plaza. A partir de esa fase de la contienda, la escuadra visitante convirtió lo que era un paseo militar de los anfitriones en un partidazo en el que su contrincante tuvo que exprimir todos sus recursos para llevarse una victoria que para ellos era también importante para lograr el factor cancha en las eliminatorias por el título. Lástima que en esos minutos finales faltara algo más de acierto y energía (se escaparon un puñado de rebotes defensivos que el rival castigó con jugadas de tres puntos, pero hasta el 82-81 a minuto y medio para la bajada de telón la posibilidad de ganar en tres días a dos equipos de Final Four estuvo muy viva.

Normantas lucha por un balón con Taylor. Efe

Retaguardia

Empezó mandando en el luminoso el conjunto de Ponsarnau gracias a su acierto a la hora de enviar suministro de bolas a posiciones interiores, pero poco a poco la retaguardia anfitriona fue ganando en cimentación, con constante uso de manos y contactos, y el ataque del Surne Bilbao empezó a tener notables problemas para ser sostenible, incurriendo en demasiadas pérdidas. Además, el Valencia Basket fue diversificando recursos en la parcela ofensiva y el técnico visitante tuvo que llamar a capítulo a los suyos con un inquietante 17-9 tras un rotundo 14-2. No hubo solución inmediata porque, tras acumular cinco minutos y medio sin anotar, un 4 de 17 en tiros de campo y cinco pérdidas el primer cuarto se cerró con un notablemente adverso 21-9 que pintaba ya un panorama muy difícil.

Diferencia abismal

A esas alturas, el argumento completo de la película parecía ya anunciado porque la diferencia de energía y efusividad entre ambos bandos era abismal. El Valencia Basket no se andaba con medias tintas con niveles de actividad superlativos en ambos aros que no hacían más que ahogar a los hombres de negro. Hasta el 29-4 llegó el parcial de los taronja y para entonces el marcador ya no dejaba lugar a dudas: 32-11. Para el Surne Bilbao filtrar balones o moverse con solvencia por el espacio aéreo cercano al aro valenciano era misión absolutamente imposible, por lo que su única solución pasaba por la distancia triple. Enchufaron tres Jaworski y otros dos Melwin Pantzar, pero no había forma de frenar el vendaval que soplaba en contra. El Valencia Basket, al galope, anotaba sin dificultad y el 47-29 en el ecuador de la contienda era el resumen perfecto de los acontecimientos en cancha.

Jaworski

Sin embargo, el ejercicio de resurrección de los hombres de negro al regreso de vestuarios fue extraordinario. Prendió la mecha Margiris Normantas con cinco puntos seguidos, pero el gran dinamitador fue Jaworski, que encadenó cuatro triples y tres tiros libres para liderar un sideral 5-26 que ponía a los hombres de negro al mando de las operaciones: 52-55. Ver para creer. Los de Ponsarnau, con una defensa zonal que cortocircuitó al todopoderoso Valencia, enmudecieron el ambiente festivo del Roig Arena. La ventaja visitante se extendió hasta el 55-59, pero a los taronja les quedaba aún mucho que decir. Encontraron la manera de recomponerse desde la distancia triple y tres dianas de Key, Omari Moore y Taylor les permitieron llegar en ventaja a los diez minutos finales (62-60).

Igualdad

El Valencia se rearmó en defensa y con Taylor y Brancou Badio haciendo mucho daño en ataque amagó con propinar el golpe definitivo: 71-62. Sin embargo, el Surne Bilbao quería guerra y con Jaworski de nuevo como principal ejecutor enlazó otro 0-12 para verse en disposición de opositar a la victoria: 71-74. Con intercambio de golpes se llegó al 78-79, pero de una falta no señalada sobre Martin Krampelj se pasó a dos canastas de Key (82-79). El mate de Petrasek fue un rayo de esperanza, pero el triple de Nate Reuvers para el 85-81 fue el golpe que envió a la lona al Surne Bilbao para dejar sin premio su rebeldía.