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Patrick Beverley, para bien o para mal

El veterano base estadounidense, siempre polémico y retador, se ha hecho con las riendas del PAOK para llevar los partidos a un terreno imprevisible

Patrick Beverley, para bien o para malFIBA EUROPE CUP

Patrick Beverley no se calla ni debajo del agua y suelta por su boca todo lo que pasa por su alocada cabeza. El veterano base decidió rendir un último o penúltimo servicio al PAOK Salónica cuando parecía que su carrera estaba agotada tras su paso por el Hapoel Tel Aviv y su abrupta salida del club israelí por una importante razón: su pareja es iraní y su estancia en el equipo no era bien aceptada por la familia de ella. Y después de unas semanas de adaptación, el veterano base de Chicago (12-VII-1988) ya se ha convertido en el jefe del equipo tesalonicense. Porque Beverley no entiende de medias tintas, o le amas o le odias, una imagen que él mismo se encarga de cultivar por su apego a las polémicas dentro y fuera de las canchas.

Ha pasado por los juzgados por problemas personales, ha sufrido sanciones durante su etapa en la NBA y siempre ha querido ser el centro de atención, jugar partidos paralelos para meterse en la cabeza de los rivales. Es inolvidable aquel día en el que, jugando para Los Angeles Lakers, tomó una cámara de un fotógrafo para mostrar al árbitro en mitad de la pista una falta no señalada. Ha tenido altercados con distintos jugadores y se declaró enemigo de Damian Lillard para, con los años, acabar compartiendo equipo en los Milwaukee Bucks.

Esta vena histriónica y lenguaraz no puede ocultar que Beverley disputó más de 700 partidos en doce temporadas en la NBA, con nueve presencias en play-off y no precisamente en roles secundarios, y ganó más de ochenta millones de dólares. Tras pasar dos años en la Universidad de Arkansas, su primera experiencia profesional en Europa fue en el Dnipro ucraniano y de allí fichó por el Olympiacos. Una exagerada oferta económica, reconocida por él mismo, le llevó al Spartak San Petersburgo con el que en la campaña 2011-2012 fue elegido MVP de la Eurocup, lo que permitió dar el salto definitivo a la NBA.

La pasada temporada firmó con el Hapoel Tel Aviv, pero en febrero lo abandonó por, cómo no, discrepancias con el entrenador Dimos Itoudis, otro tipo de fuerte carácter. Quizás influyeron la incomodidad por su situación personal ya que el propio Beverley confesó que “esto no va sobre dinero. Soy jodidamente rico. Pero mi pareja es más rica que yo. No es una cuestión de dinero, esto trata sobre a quién quiero hacer feliz”.

Estrella en el Palataki

Sea sobre dinero o no, el base estadounidense no estaba dispuesto a firmar contratos por el mínimo en la NBA y eso le tenía sin equipo hasta que el PAOK Salónica le llamó para iniciar una reconstrucción que le ha llevado hasta esta final de la FIBA Europe Cup y a mirar a metas mayores. Y casi podría decirse que están hechos el uno para el otro porque la manera de ser y actuar de Patrick Beverley, su fiereza competitiva, enciende aún más la caldera del Palataki: “Si mi trabajo es liderar, si mi trabajo es defender, forzar faltas en ataque, tirarme de cabeza a las gradas en busca de un balón, eso es lo que voy a hacer si eso lleva a ganar partidos”.

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El de Chicago se ha imbuido del ambiente de Salónica y tras unos comienzos dubitativos, se ha hecho con las riendas del equipo, las emocionales y las del juego. Andrea Trinchieri, que será el entrenador el año que viene y ahora ejerce de supervisor de todos los pasos que está dando el PAOK, aprueba su fichaje: “Le costó coger la forma, pero ahora está contribuyendo del modo que esperábamos. Su experiencia, liderazgo e intensidad son fundamentales para el crecimiento del equipo”.

En el Surne Bilbao saben que Patrick Beverley puede jugar un partido importante en la final, para bien o para mal. “Estoy cansado de la gente perdedora”, dijo en una ocasión el estadounidense. Otra frase resume lo que les espera a Pantzar y Frey en esta final: “Cuando te enfrentes a mí, vas a tenerme siempre delante y te voy a hacer saber que te espera un día muy largo. Voy a ser físico, voy a ser alguien que no te va a gustar, voy a ser el infierno”.