Javi Salgado y Mikel Odriozola son los cuatro ojos que ayudan a Jaume Ponsarnau a desentrañar durante la temporada los secretos de los rivales del Surne Bilbao, en este caso de ese PAOK Salónica al que habrá que derrotar de nuevo para levantar por segundo año consecutivo el trofeo de campeón de la FIBA Europe Cup. “Tenemos la misma sensación del año pasado, la de una oportunidad única de sumar un título europeo”, afirma el de Santutxu en los días previos a otra gran cita para el club y para el baloncesto de Bizkaia. Para el donostiarra, ha sido llegar y besar el santo porque puede levantar un título en su primer año en el equipo. “Jugar una final europea es algo que no se da muchas veces en el deporte profesional y es una oportunidad para todos de poder vivirla y yo encantado, claro. El año pasado pude estar en el partido de ida y hubo un ambiente extraordinario. Estamos con muchas ganas de lograr una victoria para todos, para la afición y para toda la ciudad”, asegura.
El trabajo de ambos estos días se ocupa de analizar exhaustivamente al conjunto heleno con una particularidad: el Surne Bilbao ya se enfrentó a ellos en la segunda fase. Eso quizás simplifica la tarea, o al contrario hay que escarbar aún más para buscar nuevos detalles. Salgado explica que el PAOK “ha cambiado porque tienen otro entrenador y eso varía su defensa y su ataque. En lo individual, conocemos bien al PAOK, pero ellos también nos conocen a nosotros y habrán aprendido. Eso puede hacer que sea una final muy táctica y que pueda haber variaciones por su parte y por la nuestra. Ellos tienen un foco importante en Breein Tyree, como saben todos los equipos que juegan contra ellos, pero también a Beverley, Moore, Dimsa, Melvin, Allen... Tienen varios jugadores que pueden ser determinantes en partidos de tanta tensión y tan duros como suelen ser las finales”.
Odriozola añade que “en el primer partido que jugamos contra ellos en Miribilla, ellos acababan de fichar varios jugadores y estaban asentando los roles. Ahora el que era entrenador ayudante es el principal y han ajustado cosas. Nos puede valer cosas de aquellos partidos, pero hay que ver mucho más. Tienen los roles más claros, juegan de una forma más ordenada y clara e intentan explotar el talento individual de varios jugadores. Además, están haciendo mucho daño en el rebote ofensivo y la transición. En eso han mejorado mucho y por eso creo que la eliminatoria va a ser muy dura”.
Tiempo para descansar
Hay coincidencia en que la final va a ser complicada, tanto como la del año pasado, pero con una diferencia: los dos equipos son mejores. “Ellos tienen más talento que el año pasado cuando quizás eran un equipo más guerrero y aguerrido. Ahora también tienen esas ganas de pelea, sobre todo en su cancha, y tienen el empuje que les da Beverley y otros jugadores. También creo que nosotros somos mejor equipo, más largo y más completo. Se debería ver una final más bonita que la del año pasado”, comenta Javi Salgado, que fue cocinero antes que fraile, jugador antes que entrenador, y sabe que “la mente del jugador está en la final por la oportunidad de ganar un título”.
Por eso, agradece que no haya partido de Liga Endesa entre los dos de la final porque “te da tiempo a descansar, algo clave a estas alturas, y a preparar bien la vuelta”. En este sentido, recuerda que “cuando eres jugador, tienes un responsabilidad y una incidencia directa en lo que ocurre. Ahora mi trabajo es más analítico y toca tener los ojos bien abiertos para tratar de ayudar a Jaume y a los jugadores”.
La final se disputa a un formato inhabitual de ida y vuelta, aunque el Surne Bilbao ya sabe a qué atenerse porque ya ha disputado varias eliminatorias así. En esta competición los entrenadores no se conocen tanto y, por eso, Mikel Odriozola cree que “puede haber más variedad táctica”. No obstante, el primer partido marca mucho y “sin jugarlo, no sabremos cuánto hay que ajustar o cambiar”. Aunque el técnico donostiarra también sostiene que “hay que ser coherente con lo que te ha llevado hasta ahí. Muchas veces puedes tener la tentación de cambiar demasiado y olvidarte de tu esencia. Pero también hay que ser inteligente y tener en cuenta esas adaptaciones que te pueden llevar a ganar”.
El orden de los partidos también es distinto al del año pasado. “Jugar el segundo partido en casa nos lo hemos ganado, pero la clave puede ser el de allí”, asegura Salgado, que advierte de que “ellos en casa son muy fuertes, están en una racha buena de resultados y de confianza tras ganar los dos derbis de Salónica al Aris y al Iraklis. Salir vivos de allí, con un buen resultado, es fundamental porque aunque hayamos remontado otras veces, la tensión y la presión aquí podrían ser muy altas”. Odriozola apunta también a “la alta carga mental” como uno de los factores que incluyen en este tipo de eliminatorias, quizás más que todo el análisis que se pueda hacer.
En estos tiempos en que todo está reflejado en datos y en métricas, estos duelos pasan quizás más por las emociones y las sensaciones: “Ellos van a salir a tope allí, pero hay que mantener la calma porque vamos a tener momentos malos los dos equipos en los ochenta minutos de la final. Hay que saber reaccionar a esos momentos malos, pero también a los buenos en el sentido de no relajarse si logras un parcial favorable. Después de los ochenta minutos no hay más y por eso hay que analizar todo lo posible con todas las herramientas para ayudar a la gestión del partido”.
Abstraerse del ambiente
La experiencia de hace un año puede ser muy valiosa antes y durante el primer partido. Salgado insiste en que “hay que preocuparse de lo que puedes controlar. El año pasado nos pitaron un montón de faltas de ataque, el arbitraje tuvo mucha permisividad con el equipo local y aun así, fuimos capaces de lograr el título. Hay que manejar la frustración y seguir centrados con el objetivo de hacer un buen partido. No te puedes ir en ningún momento porque en tres o cuatro minutos que pierdas el foco se te puede ir la final. Hay que estar centrados pase lo que pase porque, además, ahora un parcial de ocho o diez puntos se da con facilidad”.
La preparación no va a dejar nada al azar, pero tampoco asegura que el trofeo se quede en Bilbao. La ilusión y las ganas de volver a paladear la gloria son grandes. “Ganar el título el año pasado fue como muy épico, pero ganar dos seguidos es algo muy difícil porque ya somos un equipo conocido en Europa y en esta competición”, apunta Javi Salgado, que quiere sentir de nuevo “la experiencia de lo que vivimos en la cancha y después con la celebración. Tenemos la ilusión de repetir. Ese gusanillo está ahí desde que nos clasificamos”.
Lo que se vivió en Bilbao y en Bizkaia aquellos días posteriores al éxito logrado en el Palataki no sorprendió a Mikel Odriozola, que está en el lugar donde estuvieron antes otros dos donostiarras de pro como Lolo Encinas y Sergio García y “vivir esta experiencia desde dentro lo considero muy enriquecedor”. “Ganar un título yo lo veía lejano porque nunca había pensado en estar a estos niveles entrenando, no tengo la trayectoria de Javi, que fue jugador profesional. Pero mi padre es de Bilbao, yo he estudiado y vivido antes en Bilbao, así que en ese sentido no lo veía tan lejano. Yo siempre me he alegrado de que el Bilbao Basket pueda ganar cualquier competición. Cuando estudiaba aquí, recuerdo haber visto la Euroliga con Aaron Jackson y todos aquellos. Por eso, en cierta parte siempre me he sentido cercano a lo que se siente aquí”, concluye antes de otra semana que puede ser histórica porque ningún equipo de Bizkaia ha ganado dos títulos europeos.