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El enorme valor de Jaume Ponsarnau en el Surne Bilbao

Los resultados, la estabilidad deportiva y su metodología de trabajo respaldan plenamente la labor del entrenador catalán, que termina contrato en junio, en sus casi cuatro temporadas en el banquillo

El enorme valor de Jaume Ponsarnau en el Surne BilbaoEFE

Existen muchos factores que tienen incidencia directa en el dulce momento deportivo que vive el Surne Bilbao, que con dos tercios de periodo competitivo ya cumplidos se encuentra totalmenteenganchado a la lucha por la octava plaza de la Liga Endesa y ubicado en las semifinales de la FIBA Europe Cup, en la que defiende título. Una plantilla con algo más de potencial que en anteriores cursos, una vestuario tremendamente bien avenido también en la parcela extradeportiva, entendimiento de los roles que cada uno debe asumir, aprovechamiento del viento a favor para crecer en confianza y autoconvencimiento...

Foco

Casi siempre ocurre que en los momentos de bonanza el foco de las alabanzas se centra en los actores principales, en los que desarrollan su labor dentro de la cancha, mientras que en los complicados las miradas se desplazan hacia el banquillo -la ley del deporte, reconocen los propios entrenadores-, pero en el caso del conjunto vizcaino es imposible obviar el enorme valor de Jaume Ponsarnau, como cabeza visible de su grupo de trabajo, en este presente tan ilusionante pero también en sus tres anteriores campañas como técnico de los hombres de negro, saldadas sin agobios clasificatorios en la competición doméstica, principal objetivo siempre, y con la guinda de la histórica corona continental.

Segundo en partidos

Desde su aterrizaje en el banquillo de Miribilla en el verano de 2022 para sustituir a toda una leyenda de la entidad como Álex Mumbrú, lo que entrañaba ya una dificultad añadida, los resultados respaldan plenamente la labor del técnico de Tàrrega. Y también la forma de conseguirlos. Convertido ya en el segundo entrenador con más partidos dirigidos en el conjunto vizcaino - superó recientemente en Burgos a Fotis Katsikaris y solo tiene por delante a Txus Vidorreta-, se ha subrayado en diversas ocasiones que con él al mando el equipo no ha figurado en ninguna jornada en puestos de descenso, pero el mérito es aún mayor cuando se analiza la notable distancia que sus equipos han tenido casi siempre sobre la zona roja de la tabla clasificatoria.

Solvencia

En las anteriores tres campañas han acabado perdiendo la categoría, al menos en el plano deportivo, Betis, Fuenlabrada, Obradoiro, Palencia, Granada y Coruña, mientras que a partir de la quinta jornada, cuando la clasificación alcanza ya cierta coherencia, han ocupado en algún momento plazas de descenso otros equipos como Río Breogán, Bàsquet Girona, Casademont Zaragoza y Baxi Manresa, conjuntos de similar e incluso superior poderío presupuestario que el de los vizcainos. El Surne Bilbao en ningún momento se ha visto en una situación tan peligrosa.

Agobios

Su momento de mayor agobio aconteció la pasada campaña, cuando desde la décima a la decimosegunda jornada tuvo el mismo balance que el penúltimo clasificado, aunque tres victorias seguidas solventaron el problema. A partir de la vigésima jornada de esos tres cursos, el Surne Bilbao no tuvo en ningún momento un colchón inferior a los dos triunfos sobre la zona de descenso -no bajó de cuatro en la 2022-23-, lo que habla de objetivos cumplidos con notable solvencia.

Ponsarnau se dirige a sus jugadores en el derbi de la primera vuelta en Gasteiz. | FOTO: ACBPHOTO/MIGUEL ESCRIBANO

Europa

Y qué decir, de las singladuras continentales, alcanzando al menos las semifinales en los últimos tres cursos en la FIBA Europe Cup. No es esta una competición especialmente exigente en sus primeras fases, pero conjuntos de superior potencial económico y deportivo como Varese, Bahcesehir, Cholet, Tofas Bursa o Zaragoza han fallado durante este periodo en su intento por conquistar la corona.

Jóvenes

Ponsarnau ha sabido sacar petróleo de las plantillas que ha tenido a su disposición, con la virtud añadida de su apuesta por convicción, no solo por necesidad, por el desarrollo del talento joven, aunque este tuviera escasa experiencia, o incluso nula, en una competición tan exigente y voraz como la Liga Endesa. El técnico catalán ha dado protagonismo y ha facilitado la explosión de jugadores como Melwin Pantzar, Thijs de Ridder, Rubén Domínguez o Bassala Bagayoko; ha colaborado en el crecimiento de Ludde Hakanson o Emir Sulejmanovic y sigue cincelando a día de hoy la mejor versión conocida de Tryggvi Hlinason. Tampoco le ha temblado el pulso cuando ha tenido que alterar roles y cambiar rotaciones sin necesidad de tener que recurrir siempre a contrataciones de nuevos jugadores. Como muestra de esto, en gran parte de esta actual racha de nueve victorias en los últimos once partidos en Liga Endesa estuvieron ausentes por lesión Stefan Lazarevic y Amar Sylla, así como más recientemente Harald Frey.

Pendiente de renovación

Entrenador de magnífico talante y con capacidad para llegar a los jugadores más allá del plano profesional, formando vestuarios que se convierten en piñas, Ponsarnau termina contrato este año y se encuentra aún pendiente de renovación. Ha manifestado públicamente en varias ocasiones su deseo de continuar. “El proyecto está avanzando y tengo muchas ganas de seguir”, reconoció recientemente en una entrevista con este diario. Su continuidad debería ser el primer pilar a asegurar de cara al próximo ejercicio. Porque en campañas exitosas de equipos modestos los jugadores se revalorizan y llaman la atención en otros lares, pero los técnicos también.