El Surne Bilbao cosechó este sábado en Burgos su primera derrota a domicilio (96-88) en 2026 cuando marzo ya arranca fechas en el calendario. Los hombres de negro habían ganado sus cuatro primeros compromisos del año en Liga Endesa lejos de Miribilla (Girona, Granada, Zaragoza y Gran Canaria) y no estuvieron lejos de conectar la quinta, pues ganaban por catorce puntos (61-75) a escasos segundos de la bocina final del tercer cuarto, pero se desinflaron en los diez minutos finales, colapsando en ataque y perdiendo compostura y fallando en el balance en defensa, para servir en bandeja la victoria al conjunto de Porfi Fisac, que la necesitaba como el respirar.
Los de Jaume Ponsarnau encajaron un sonoro 16-3 en apenas tres minutos en la apertura del último cuarto para pasar del optimista 64-77 al empate a 80, reaccionaron para hacerse con una miniventaja de cuatro puntos, pero pasaron a enlazar cuatro minutos totalmente aciagos ante el aro rival para quedarse seco de suministro, encajar otro 9-0 y verse totalmente contra las cuerdas (89-84) a menos de dos minutos del final.
Mal en ataque
Una vez más, los hombres de negro, gracias a dos canastas seguidas de Margiris Normantas, volvieron a dibujar otro final agónico, pero después de disputar tantos en los últimos tiempos en los que salió cara, esta vez hubo que tragar con la cruz. El San Pablo Burgos apostó por el uno contra uno de sus exteriores contra Tryggvi Hlinason y se llevó el premio gordo. Abrió camino un gran fade away de Raul Neto ante el poste islandés para el 91-88 y, a continuación, Melwin Pantzar y Normantas fallaron sendos triples, el del sueco absolutamente solo y el del lituano tras rebote ofensivo. En la jugada definitiva, Jon Axel Gudmunsson asumió galones contra su compatriota y convirtió la penetración que dejó todo resuelto a 13 segundos del final porque esta vez no hubo milagro bilbaino.
Referentes
Sea porque el largo parón ha enfriado su gran momento de ebullición, por la ausencia de Harald Frey que se hizo notar en los momentos de mayor efervescencia o simplemente porque el baloncesto es así, en esta ocasión el Surne Bilbao no fue el equipo compacto y quirúrgico de los últimos tiempos en el momento de la verdad. Así lo dice el horrible 32-13 con el que se resolvió el último cuarto, en el que los visitantes perdieron del todo su compostura en ataque, con seis balones perdidos, un 1 de 7 en triples, un feo 42% en tiros de dos y fallando su único tiro libre cuando hasta entonces se habían mostrado notablemente resolutivos e incluso brillantes por momentos. Pero en esas circunstancias, los anfitriones encontraron alfombra roja para revivir y la aprovecharon facturando un llamativo 11-2 al contraataque con el excelente Gonzalo Corbalán, Luke Fischer y Leo Meindl como principales artilleros.
En esos momentos de la verdad, los de Ponsarnau echaron de menos acierto, temple, orden y referentes, pues solo sumaron puntos Normantas y Justin Jaworski. Pantzar, quien había sido la gran brújula de los suyos, se deshizo para acabar con -6 de valoración en ese fatídico acto final y tampoco hubo noticias de Darrun Hilliard y Tryggvi Hlinason.
Buen inicio
El arranque de la contienda fue frenético. Empezó mandando el Surne Bilbao gracias a su acierto en el triple, respondió el cuadro anfitrión haciendo daño desde las distancias cortas (11-8) y con las segundas unidades ya sobre la pista fueron los de Ponsarnau los que mejor se adaptaron a la gran velocidad del juego. Fisac tuvo que parar el partido con el 11-17 y los suyos recuperaron el orden fugazmente (18-19), aunque los hombres de negro mantuvieron su dominio con dos triples seguidos de Normantas. Su renta llegó a los nueve puntos antes de que Ethan Happ colocara el 20-27 al cierre del acto inaugural.
Factor Pantzar
El conjunto visitante activó la conexión Pantzar-Hlinason y logró volver a estirarse hasta el 24-33, aunque el San Pablo Burgos reaccionó gracias a los triples y a Corbalán. Con esa receta, los de Fisac enlazaron un 12-2 para recuperar el control (36-35), pero fue algo fugaz, ya que Pantzar se vistió de killer. Nueve puntos seguidos, incluido dos triples, uno de ellos con adicional, anotó el sueco para dar aire a los suyos, que alcanzaron en ventaja el ecuador de la contienda: 41-46.
Jaworski
En la reanudación, el San Pablo Burgos aprovechó la movilidad de Happ para recortar terreno, pero entró en bonus de faltas en apenas dos minutos. Lo aprovecharon los de Ponsarnau para fabricar un par de ventajas de ocho puntos, pero los anfitriones no perdieron pie merced a las conexiones entre Corbalán y Happ. Cuando Samuels se unió a esta pareja, el luminoso se estrechó hasta el 57-59. Sin embargo, el conjunto vizcaino no titubeó y aprovechó tres triplazos casi seguidos de Jaworski y un dos más uno de Normantas para poner pies en polvorosa. Hasta el 61-75 llegó su máxima renta, antes de que Corbalán, con un triple a tabla desde el centro del campo sobre la bocina final del tercer cuarto abriera la puerta de la esperanza para los suyos.
Desplome
Una nueva canasta de Normantas parecía dejar las cosas en su sitio, pero los visitantes colapsaron completamente en ataque y el San Pablo Burgos se rehizo con la fórmula de robar balones y salir al galope. Ponsarnau paró un par de veces el partido en busca de soluciones, pero estas no existieron. Tras el 80-84, los locales conectaron un 9-0 y, pese a la resistencia de Normantas, en esta ocasión no hubo milagro final.