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Bàsquet Girona 89 - 93 Surne Bilbao

Borrón y cuenta nueva para el Surne Bilbao tras la victoria ante el Bàsquet Girona

El Surne Bilbao vuelve a sacar su mejor versión en un momento de dificultad para romper en Girona su mala racha fuera de casa y lograr un triunfo muy valioso ahora que el calendario se le había complicado en Miribilla

Borrón y cuenta nueva para el Surne Bilbao tras la victoria ante el Bàsquet Girona

No hay mal que cien años dure, ni siquiera para este Surne Bilbao al que parecía que se le hacía imposible ganar fuera de casa. Borrón y cuenta nueva. Su último triunfo como visitante pertenecía a 2024 hasta ayer en que abrió 2026 con una victoria que le quita mucho peso de encima. Primero, porque logró borrar a la primera oportunidad el desastre de la segunda parte ante el Valencia apenas 48 horas antes y, después, porque corta una racha de tres derrotas en un momento en el que el calendario se le ha complicado en Miribilla.

A la tercera fue la vencida y después de rozarlo en Manresa y Lugo, donde los bilbainos tuvieron sendos últimos tiros para ganar, el triunfo cayó en Girona ante un rival que soñaba con la Copa y llegaba con la flecha para arriba. Pero se encontró con un Surne Bilbao que, como viene siendo costumbre en las últimas temporadas, supo salir airoso cuando el agua le llegaba al cuello y corría riesgo de ahogamiento. Lo normal es encontrarse varios partidos fuera de casa del perfil del de ayer, con mucha igualdad y detalles que pueden cambiar el desenlace, como esa falta antideportiva que los árbitros pasaron por alto por “un mínimo esfuerzo por jugar el balón”,

La respuesta mental del Surne Bilbao fue brillante, viniendo de donde venía. Con diez abajo, era lógico lamentar los ocho tiros libres que los de Jaume Ponsarnau se habían dejado en la primera parte, además de algunas bandejas por finalizaciones poco contundentes, o ese par de canastas que el Girona logró tras llevarse un par de balones sueltos, o algunas faltas concedidas al Girona demasiado baratas. Además, poco después Hilliard, que sí estaba ofreciendo lo que se espera de él, salió eliminado por faltas y Lazarevic, su sustituto natural, se lesionó.

La contundencia de Krampelj fue un factor fundamental.

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Pues de la necesidad se hizo virtud y apareció esa fórmula que tanto éxito dio la pasada temporada de juntar a los dos bases, con Jaworski, en el perímetro. Y pese a ceder tamaño, el Surne Bilbao dominó el rebote y en ataque aparecieron nuevos espacios que Hlinason, de nuevo casi inédito en la primera parte, y Krampelj aprovecharon para anotar cerca del aro. Y también ese detalle que en la primera parte fue un lastre se convirtió en determinante. Los bilbainos anotaron los dieciséis tiros libres que lanzaron en el segundo tiempo, tres en el tercer cuarto y trece en el último.

El Girona es uno de los conjuntos que más faltas comete porque muchas de sus defensas van al límite o más allá y así el Surne Bilbao, que habitualmente consigue ir muchas veces a la línea, logró 25 puntos muy valiosos, que pudieron ser más. También con doce triples lograron empatar a los locales, que son el equipo que más lanza, y sostener el ritmo anotador para llegar a los 93 puntos, una cifra con la que las victorias, en casa o fuera, están más cerca. Con la de ayer, los hombres de negro vuelven a instalarse en la zona tranquila y se alejan del Burgos, ahora que parece reaccionar. La Copa ya es una quimera porque después de catorce jornadas la clasificación vuelve a definir claramente las clases de la Liga Endesa. El Surne Bilbao está más o menos donde debe, sin que hasta ahora en la temporada haya ocurrido nada fuera de lo común, salvo la derrota ante el Valencia Basket, más por la forma, que no por el fondo.