Síguenos en redes sociales:

Cuando el baloncesto es acogida y abrazo

La última cita de la Copa Campeones ACB que acoge miribilla eleva el valor del deporte cuando solamente es un juego

Oier, jugador del Bilbao Basket, trata de colarse entre la defensa del Real Madrid en el partido de ayer por la tarde en Miribilla.Natalia García

17

Cuando Raimon, jugador del Barça, anotó la primera canasta de la tercera cita de la Copa Campeones de la ACB para deportistas con discapacidad intelectual empezó la fiesta en Miribilla. El recinto que hace diez días se estremeció y gozó con la victoria del Surne Bilbao en la FIBA Europe Cup, ayer gozó y se emocionó con otros campeones y campeonas que despojan al baloncesto y al deporte de todas sus capas superfluas y lo convierten en un vehículo para la socialización, la amistad, la camaradería y la diversión más pura.

Bilbao Basket, Real Madrid, San Pablo Burgos, Baskonia, Breogán y Barça ocuparon el modulo central del Bilbao Arena para competir. “Porque esto es una competición y todos quieren ganar”, apunta Mikel Barrio, entrenador del equipo anfitrión, que relata la emoción que han vivido sus chicos y chicas “desde que llegaron al hotel. Estaban nerviosos y con muchas ganas de vivir una experiencia muy bonita y que va a ser inolvidable para ellos y ellas”. Allí antes de empezar recibieron la visita y el apoyo de Jaume Ponsarnau, que les pidió que disfrutaran al máximo.

Fue un día frenético porque en la cancha anexa se disputó la BBUp, iniciativa del Bilbao Basket que reunió al Salesianos Barakaldo, Ointxe Arrasate, Rel de Barcelona, Tabirako y Araberri. Daba igual porque en el ir y venir de jugadores y jugadoras había saludos con gente a la que no conocían de nada, abrazos con rivales que eran a la vez compañeros, gestos de júbilo tras cada canasta, de rabia tras cada fallo, normalmente mirando a la grada en busca de la complicidad de los familiares, que disfrutaban aún más de unos ratos en los que sus hijos e hijas se sienten capaces de todo, libres y solidarios con sus compañeros y rivales, abrazados a los progresos que Mikel Barrio aprecia “poco a poco” con la suma de entrenamientos y de partidos en una liga vizcaina que cada año eleva su nivel con nuevas incorporaciones.

El banquillo del Bilbao Basket celebra una canasta.

Te puede interesar:

“Corre, pasa, tira, rebote” son las palabras más escuchadas. No hay jugadas, ni pizarras, solo el “ataque sorpresa” que gritó uno de los jugadores burgaleses para armar un contraataque. En las pausas, no hay que escuchar al entrenador, solo bailar. La Macarena, Sweet Caroline, Follow the leader convocaron a jugadores, entrenadores, voluntarios, árbitros y cualquiera que quisiera y al que no quería, se le llevaba al centro, sin importar el color de la camiseta.

Roger, otro culé, fue una de las estrellas del día porque, sin darse importancia, metió una canasta desde el centro del campo como si fuera fácil. Pero todos fueron importantes: Andrea o Judith, del Barça; José Luis o Santiago, del Breogán; Ángel o Patricia, del Real Madrid; Iván o Eva, del Burgos; Andrea o Arkaitz, del Baskonia; Andoni, Oier, Iraide o Alba, la más fiel seguidora de Harald Frey, como hace constar en su camiseta, del Bilbao Basket. A nadie se excluye en un fin de semana que condujo ayer a todos al Guggenheim y que concluirá hoy. El baloncesto es acogida, es abrazo, es sonrisa y es diversión cuando queda en manos de quienes solo quieren jugarlo.