Ahora que el Hiopos Lleida necesita un par de victorias para mantener su plaza en la Liga Endesa, ha aparecido Cameron Krutwig para aportar cosas diferentes desde la posición de pívot. El jugador nacido en Algonquin, Illinois, hace 27 años y formado en la Universidad de Loyola-Chicago comenzó su carrera profesional en la campaña 21-22 en el Amberes belga y la siguiente militó en el Ibaraki Robots de la máxima categoría de Japón. Parecía que ese tipo de competiciones podían ser su hábitat, pero en la 23-24 su trayectoria recibió un impulso.

Krutwig firmó por el Betis en la LEB Oro, pero no encajó y solo jugó tres partidos en el conjunto sevillano. El Lleida le reclamó inmediatamente y fue uno de los héroes del sorprendente ascenso del conjunto catalán a la Liga Endesa, formando una pareja muy complementaria con Kur Kuath, ahora jugador del Gran Canaria. En el salto a la exigente élite, el Lleida no contempló su continuidad y el zurdo estadounidense recaló en el Palencia, donde su aportación individual fue muy similar (11,5 puntos y 6,8 rebotes), aunque no le acompañó el éxito colectivo en el conjunto castellano, siempre en los puestos de cabeza de la segunda categoría.

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Sin embargo, a Cameron Krutwig le esperaba una segunda oportunidad en Lleida que le incorporó para armar el puesto de cinco junto a Atoumane Diagne y Gyorgy Goloman. “Volver aquí y en esta liga era un objetivo personal y me lo tomo como un desafío”, confesó durante su segunda presentación en Lleida, donde regresó como un hombre de confianza del técnico Gerard Encuentra. Pero sorprendió que durante muchas jornadas su aportación fuera bastante escasa, sobre todo para alguien que ocupa plaza de extracomunitario. En realidad, en estos tiempos en los que se piden pívots grandes, o atléticos, o las dos cosas, Krutwig se queda corto en ambos aspectos ya que mide solo 2,06 metros y su capacidad física es limitada para moverse entre las bestias interiores de la Liga Endesa.

Promedia apenas 14 minutos de juego, con 4,2 puntos, con una anotación máxima de 11, y 2,9 rebotes, pero la baja de Goloman le ha dado más minutos y el de Illinois ha sacado lo mejor de su repertorio, que consiste en hacer mejores a los demás con su lectura de juego y calidad en el pase. En el destacado triunfo ante el Barça repartió siete asistencias y ha tenido varios partidos en los que ha alcanzado las tres o cuatro. En total, promedia casi dos pases de canasta y se ha erigido en uno de los principales generadores del juego del Lleida en esta fase de la temporada. Cameron Krutwig no supone una amenaza jugando de cara, ni tampoco se le verá acabando jugadas por encima del aro, pero en el poste bajo o en las distancias intermedias, con los pies en el suelo, alimenta a sus compañeros en el camino hacia la salvación.