Los partidos del Athletic en Vallecas suelen ser siempre un buen motivo para acercarse al barrio del sureste de Madrid. Suele ser una fecha marcada en rojo por los aficionados rojiblancos, que acostumbran a contarse por decenas cada vez que los leones juegan en el Estadio de Vallecas.

Y en este ocasión no iba a ser distinto. Aunque el club que dirige Martín Presa únicamente hizo llegar 143 entradas al Athletic, que se quedó con siete y sorteó el resto entre sus socios, hay muchos aficionados rojiblancos distribuidos por todo el campo. Se estima que pueden ser fácilmente unos mil.

Claro que lo curioso se da en la zona destinada a la afición visitante, allí donde se ubican los agraciados con esas 143 localidades que le hizo llegar el Rayo al Athletic.

UNA RED DE TENIS

Tal y como han relatado a DEIA seguidores rojiblancos que se ubican en dicha zona, la separación entre las dos aficionados lo marcan varias redes de tenis que están puestas entre los aficionados locales y visiatntes, así como una barrera humana formada por algunos miembros de seguridad.

Una forma de proceder que ya no puede coger a nadie por sorpresa, pues Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, gestiona el campo y el club de aquella manera.

La afición local ha preparado una nueva protesta en contra con cartulinas con el mensaje SOS Aitor Martínez

UNA NUEVA PROTESTA

Es por ello que la afición local ha preparado una nueva protesta en contra del máximo dirigente del conjunto madrileño. En las distintas entradas al campo ha habido personas repartiendo cartulinas con el mensaje SOS.

A pesar de las numerosas quejas y de la tensión que se vive entre la afición y la dirigencia, Presa sigue al frente del equipo y no parece que vaya a echarse a un lado.

"PRESA VETE YA"

Antes de que se iniciara el partido, Presa ha bajado al césped a entregar un par de detalles a dos de sus jugadores y ha sido duramente criticado por la mayoría del estadio, incluidos los seguidores del Athletic.

Gritos de "¡Presa vete ya!", insultos y todo tipo de lindezas se han escuchado en medio de una sonora pitada, que se ha vuelto a repetir cuando el presidente del Rayo ha cogido asiento en el palco.