Llegados al ecuador del campeonato de liga, salta a la vista que Mallorca y Athletic lo están pasando mal, circunstancia que contribuye a elevar el valor y el eco de su enfrentamiento mañana en Son Moix. Cada uno con sus particularidades, ambos equipos coinciden en arrastrar un déficit de puntos y de fútbol. Sus trayectorias han desembocado en una situación clasificatoria curiosa: en la actualidad son quienes marcan los límites del grupo más numeroso de equipos, el formado por aquellos que ni ocupan plaza continental ni de descenso, los habitantes de la tierra de nadie.

En total son diez clubes que aparecen encabezados por los rojiblancos, octavos con 24 puntos en el casillero, siendo los isleños los encargados de completar la lista en la decimoséptima posición con 18. En ese exiguo margen de seis puntos se apelotonan Elche, Rayo, Real, Getafe, Girona, Sevilla, Osasuna y Alavés, en este orden. Ello significa que en un par de jornadas pueden darse cambios sustanciales. El ejemplo más extremo lo protagonizaría el Mallorca, que de estar oliendo el azufre procedente del pozo podría pasar a instalarse en la primera mitad de la tabla.

Para semejante salto, aparte de algún resultado ajeno, el grupo dirigido por Jagoba Arrasate necesitaría derrotar al Athletic y repetir suerte una semana después en el campo del Atlético de Madrid. El plan suena utópico cuando en toda la primera vuelta el Mallorca solo ha obtenido cuatro victorias. Seguro que la mirada del técnico natural de Berriatua no abarca tanto y está enfocada en la cita más inminente. Ganar al Athletic aportaría una ración de tranquilidad en un contexto idóneo para cuestionar la solidez del proyecto y en concreto la capacidad de Arrasate, un clásico futbolístico que en las duras no suele faltar.

En realidad, el problema no reside en la identidad del entrenador, así lo demostraría el balance del recién acabado 2025. Arrasate tomó las riendas en junio de 2024, supliendo a Javier Aguirre. El arranque resultó espectacular, 30 puntos en 19 jornadas. Promedio suficiente para opositar a premio europeo. Pero en la segunda vuelta, el equipo se desinfló y quedó atascado en los 18 puntos. Casualmente, o no, los mismos que ha sumado desde agosto hasta la fecha. En medio, durante el verano, se barajó acometer una serie de incorporaciones a fin de corregir la deriva comentada. Los refuerzos sugeridos por Arrasate nunca llegaron y encima se registró alguna baja deficientemente compensada.

A lo anterior se añadió en septiembre una bronca muy desagradable a raíz de unas críticas hacia Arrasate realizadas en dos ocasiones en redes sociales por Dani Rodríguez, capitán y el más veterano de la plantilla, a la que pertenecía desde 2018. A la herida le echó más sal alguna desavenencia con otro futbolista. Resulta difícil desligar de los resultados esas tensiones en el vestuario, que desde fuera cuesta asociar a la personalidad del técnico. Pero pese a que se palpe un creciente nerviosismo en el entorno y Arrasate lleve semanas en entredicho, desde la dirección de la entidad se insiste en rebajar la gravedad de la situación.

“La confianza en Jagoba es plena, no hay debate”. Así se expresó el pasado fin de semana Pablo Ortells, quien aseguró que este mes incorporaría un extremo al grupo. No es la primera vez que el director deportivo muestra un talante sereno en momentos delicados. El mensaje emitido por Antonio Raíllo, portador del brazalete que cumple una década en el equipo, no cabe catalogarlo de negativo a pesar de que no rehúya la autocrítica: “Hemos perdido solidez defensiva, ese grupo en el que todos trabajan a una; si cada cual hace la guerra por su cuenta, un equipo sin calidad como nosotros va a sufrir”.

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La reciente derrota en Vallecas, consumada con un penalti en contra de risa porque fue para ponerse a llorar, indujo a Arrasate a admitir su “preocupación”. “Soy yo el que tiene que enderezar esto, la primera vuelta ha sido mala, tenemos que sumar mucho más”. Y argumentaba su impresión aludiendo a un dato ciertamente llamativo: los once goles marcados por Muriqi. “No puede ser que no lo rentabilicemos”, lamentaba el entrenador con razón. En total, el Mallorca ha conseguido 21, cuatro más que el Athletic. Para calibrar la dimensión del registro firmado por el ariete kosovar, solo con la suma de los aciertos de Nico Williams, Navarro, Guruzeta, Berenguer, Iñaki Williams y Sancet alcanzaría para mejorarlo.

Bueno, pues mientras se preparan para el duro combate que se avecina y los críticos de Arrasate descargan su ansiedad elucubrando con potenciales recambios (Luis García Plaza o García Pimienta, dicen), el dueño de la entidad, Andy Kholberg, no da síntomas de nerviosismo. Confía en el criterio de Alfonso Díaz, CEO de Negocio, el mencionado Ortells y su estrecho colaborador, un tal Aritz Aduriz que no ha dejado de creer en Arrasate.