Manex Lozano, que a sus 18 años de edad ha llegado cedido por el Athletic al Racing de Santander el pasado sábado, seguro que no olvidará el partido de este jueves ante el Barcelona. El navarro, que en cuestión de días ha pasado de militar en el Basconia, de Segunda RFEF, a hacerlo en el líder de LaLiga Hypermotion, fue uno de los protagonistas en la eliminatoria de octavos de final de la Copa que albergó El Sardinero, lleno hasta la bandera. El joven valor de Lezama, con 0-1 en el marcador, pudo forzar la prórroga tras presentarse en el minuto 94 solo ante Joan García. Con Andrés Marín solo a su lado, en una contra de libro, el atacante, en lugar de dar el pase de la muerte, optó por pegarla fuerte pero se encontró con una gran mano del portero azulgrana. Una acción que le recriminó su compañero.

La cara de Manex Lozano al final del encuentro era un poema, un proceso de aprendizaje que debe pasar si quiere asentarse en la élite. El delantero, que llegó a Lezama procedente del Oberena, entró tras el descanso y, además de mostrarse solidario en tareas defensivas, apareció con peligró en el área rival. Como muestra, los dos goles que marcó y que fueron anulados por estar en fuera de juego.

Fue el segundo partido de Manex con la camiseta del Racing, después de debutar el pasado sábado, también en Santander, en la derrota ante el Zaragoza (2-3), un duelo en el que marcó su primer gol con los cántabros.