Avilés, ciudad medieval de Asturias por excelencia, vive con pasión la Semana Santa. No en vano, es una de las celebraciones religiosas y culturales más destacadas del norte de España porque aúna devoción, tradición y fiesta. Sus orígenes se remontan al siglo XVII y, además, desde 2003 está declarada Fiesta de Interés Turístico del Principado de Asturias y aspira a convertirse en Fiesta de Interés Turístico Nacional. Miles de cofrades se echan a las calles desde 1948 por el casco histórico de la ciudad, que ofrece un ambiente idóneo para escenificar la Semana Santa avilesina, en la que participan nueve cofradías con más de mil cofrades, que realizan diez procesiones con un total de veintitrés pasos en los que se muestran dieciséis imágenes procesionales por toda la ciudad.
En este sentido, las procesiones se inician el Domingo de Ramos y se extienden hasta el sábado siguiente. Durante esos días, la ciudad vibra recordando su pasado y presente. El Domingo de Ramos se celebra la procesión de la Borriquilla, con el paso de Jesús entrando en Jerusalén. Por la tarde, en Versalles procesionará la hermandad del Santísimo Cristo de la Verdad y la Vida portando la imagen de Jesús en el Huerto de Los Olivos. El Lunes Santo llega el momento de la procesión de Jesús Cautivo, con el paso de Jesús de Medinaceli, mientras que el Martes Santo sale a las calles la procesión de San Pedro con dos pasos: San Pedro Apóstol y Jesús atado a la columna. El Miércoles Santo llega el momento de la procesión del Santo Encuentro, que incluye tres pasos: Jesús caído bajo el peso de la cruz; La Dolorosa y San Juan. El Jueves Santo se celebran dos procesiones: la de El Beso de Judas, con el paso La traición a Jesús en Getsemaní, y la del Silencio, con los pasos de La Tercera Palabra y La Verónica. El Viernes Santo, dos procesiones salen a la calle con el Santo Entierro con siete pasos, entre ellos el Cristo Yacente y el Cristo de la Agonía, y la procesión Nocturna de la Soledad con dos pasos, la Virgen de la Soledad y la Cruz con la Reliquia del Lignum Crucis, la procesión que recorre el antiguo barrio marinero de Sabugo mientras se entona en el trayecto la Salve Marinera, Estrella de los mares y la Salve Popular. Finalmente, el Sábado de Gloria tiene lugar la emocionante procesión de la Resurrección con la escenificación de tres pasos: Jesús Resucitado, la Virgen de la Soledad, que cambia el manto negro por el blanco, y San Pedro Apóstol con la cofradía de San Pedro Apóstol y del Santo Cristo de Rivero.
Posteriormente, tras los actos procesionales, el lunes de Pascua tiene lugar la Fiesta del Bollo, reconocida como Fiesta de Interés Turístico desde 1972. Se remonta a finales del siglo XIX y celebra la llegada de la primavera y el fin del ayuno pascual. La denominación de la fiesta proviene de su componente gastronómico, un bizcocho mantecado y escarchado en forma de trébol de cuatro hojas denominado Bollo. Así pues, el Domingo de Resurrección, los padrinos y madrinas obsequian a sus ahijados y ahijadas con un bollo mantecado, correspondiendo a la palma recibida el Día de Ramos. Sin duda, la mejor manera de endulzar el final de la Semana Santa avilesina.