Jesús Areso (Cascante, 2-VII-1999) ha dado un paso al frente en medio de la adversidad. Cuando peor pintaban las cosas para el navarro, después de cinco suplencias consecutivas en liga y dos titubeantes titularidades en la Champions League ante Newcastle y Slavia Praga, el de Cascante se ha levantado para dar un golpe en la mesa. Ha esperado Areso al momento más exigente en lo que va de temporada, con tres enfrentamientos en siete días contra Real Madrid, Atlético y París Saint-Germain en San Mamés, para reivindicar su figura dentro de una plantilla en la que otros dos jugadores, Iñigo Lekue y Andoni Gorosabel, pugnan también por asentarse en una parcela sin dueño fijo en el Athletic.

Ha ganado enteros Areso con sus dos últimas actuaciones ante Atlético de Madrid y PSG, choques en los que el 12 del Athletic se ha mostrado solvente en defensa y con el poderío que le caracteriza en fase ofensiva para ganarse el reconocimiento de San Mamés. Celebra la parroquia rojiblanca ver sobre el verde al lateral que destacó en Osasuna hasta el punto de animar a Ibaigane a desembolsar 12 millones de euros el pasado verano para hacerse con sus servicios. Como cuarto fichaje más caro en la historia del club bilbaino y con la misión de cubrir el vacío que dejaba un icono como Óscar de Marcos regresó cuatro años después Areso al Athletic.

Se esperaba que la aclimatación fuera instantánea dado su conocimiento del lugar y la experiencia adquirida como rojillo en LaLiga, pero no ha sido así. Lejos de su mejor nivel, Ernesto Valverde concedió al navarro la titularidad en las tres primeras jornadas ligueras para relegarle al banquillo en diez de los diecinueve encuentros disputados desde entonces. La ilusión que generó su fichaje en la masa social dio paso a las primeras dudas, motivadas en parte por las diferencias tácticas existentes entre Osasuna y Athletic. La primera, la innegociable línea de cuatro defensas por la que apuesta Valverde en vez de la zaga con tres centrales y dos carrileros en la que destacó especialmente Areso como jugador de Osasuna.

A dicha novedad se refirió el propio Valverde tras el empate sin goles en Praga para pedir tranquilidad a la espera de que el de Cascante avanzara en un proceso de adaptación en el que reconoció encontrarse el lateral navarro, que pareció tocar fondo en aquel reciente envite de Praga, donde se mostró errático y con una aparente falta de confianza en sus prestaciones. Sin minutos cuatro días después en la visita al Levante, duelo en el que Lekue sumó los noventa minutos en las piernas, Areso tampoco fue de la partida en el siguiente partido frente al Real Madrid, pero asomó en escena tras el descanso.

¿Punto de inflexión?

Reemplazó el navarro a Lekue de cara a una segunda mitad en la que cumplió sin alardes con el objetivo de volver al once inicial en la visita del Atlético a San Mamés tres días después. Así fue. Dio la alternativa Valverde al de Cascante y este respondió con creces. Completó su mejor partido como rojiblanco Areso, sólido en tareas defensivas, pegadizo en la marca e incisivo en ataque con varios envíos peligrosos al corazón del área colchonera.

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“Era un partido importante para él, porque el rival era de mucho nivel y ha respondido extraordinariamente”, destacó Valverde tras la victoria firmada por la mínima ante el Atlético. Más de uno pudo pensar que Areso volvería al banquillo aun así para hacer frente cuatro días más tarde al PSG en San Mamés, pero no. Quiso aprovechar el técnico el primer rayo de luz del lateral para darle continuidad en el verde contra el vigente campeón de Europa. Lejos de acusar el desgaste tras jugar 82 minutos ante el Atlético, Areso se mostró de nuevo solvente con otra notable actuación durante los 73 minutos que le concedió Valverde.

Pendiente de comprobar queda si se trata del esperado punto de inflexión para Areso, un lateral que eleva el nivel del colectivo en caso de exhibir un rendimiento como el de los dos últimos partidos.