Real Sociedad 1 - 1 Athletic

Pasillo del Athletic a la Real

El Athletic, haciendo gala de su saber estar, le hizo el pasillo de honor a la Real Sociedad en los prolegómenos del derbi de ayer en Anoeta. Por la tarde, unos mariachis despidieron al conjunto rojiblanco en su hotel de Donostia

07.04.2021 | 21:08
Momento en el que los jugadores del Athletic realizan el pasillo de honor a la Real.

QUIEN haya puesto en duda desde la noche del sábado el señorío del Athletic, poco conoce la centenaria historia que hay detrás de la entidad que hace algunos años se asentó en Ibaigane. A quienes pusieron en duda que el conjunto rojiblanco no le haría pasillo a la Real Sociedad por haber perdido el pasado sábado precisamente ante el equipo txuri-urdin una final de Copa histórica, un derbi vasco inédito, poco hay que decirles. Dudar si quiera de ese hecho... Cierto es que Raúl García, en su comparecencia del lunes ante los medios de comunicación, no concretó nada al respecto ante las insistentes preguntas de la prensa, pero sí lo hizo el martes Marcelino García Toral en la previa de un nuevo derbi, el disputado anoche en Anoeta. "Haremos el pasillo a la Real Sociedad", zanjó el técnico asturiano sin más miramientos.



Dicho y hecho. Minutos antes de que arrancara el partido en Anoeta, los jugadores del Athletic rindieron su particular homenaje a los de la Real, que agradecieron el bonito gesto de sus rivales chocándoles las manos. Iker Muniain ejerció una vez más de capitán, como ya hiciera a la conclusión de la final de La Cartuja, y felicitó uno a uno a todos los miembros de la plantilla txuri-urdin, incluido Alex Remiro, un futbolista con muy poca memoria. El navarro, protagonista en los festejos de la Real Sociedad al acordarse de su excompañero y se presupone que amigo, Iñaki Williams, solo le chocó la mano al capitán y ni siquiera giró la cabeza en los pocos metros que recorrió entre jugadores del Athletic. Por supuesto, no hubo ni rastro del más mínimo agradecimiento hacia el atacante bilbaino. No se esperaba tampoco nada similar. Quizá el sueño se lo impidió.


El señorío del Athletic no es cuestionable. No es necesario realizar un rápido repaso por sus más de 120 años de historia para encontrar motivos que reafirmen este hecho, pero sí merece la pena detenerse en un acontecimiento que tuvo lugar en la temporada 1969-70. Una vez acabada la liga, en la que el conjunto rojiblanco fue segundo a un solo punto del campeón, el Atlético de Madrid, en el partido correspondiente a los octavos de final de Copa y en el que bilbainos y madrileños se vieron las caras, solo unos pocos días después de la conclusión del campeonato de la regularidad, los jugadores del Athletic hicieron el que se considera como el primer pasillo. Así lo recoge al menos el diario ABC. En aquella plantilla rojiblanca figuraban, entre otros, jugadores de la talla de José Ángel Iribar, Iñaki Sáez, Fidel Uriarte o Txetxu Rojo.

Mariachis para burlarse


En el lado opuesto al señorío rojiblanco, ese en el que en la noche del sábado se ubicaron Alex Remiro y Luis Llopis, entrenador de porteros de la Real Sociedad con pasado en Lezama y que durante los festejos del conjunto txuri-urdin se acordó de Asier Villalibre y su trompeta, hay que situar también a algunos aficionados de la Real Sociedad que tuvieron a bien contratar a unos mariachis y enviarlos a la puerta del hotel de concentración del Athletic en Donostia.

Un grupo de mariachis despide al Athletic. Vídeo: Deia



El cuarto esperó durante casi una hora detrás de una valla hasta que a las 19.30 horas, coincidiendo con la salida de los leones, comenzaron a amenizar la tarde con distintas canciones, entre ellas la de La cucaracha. La gracia, una imitación a la promovida desde forocoches en contra del Partido Popular o de Ciudadanos, pero también a una iniciativa que partió de un tuitero rojiblanco meses atrás, que envió a un grupo de mariachis a Ibaigane tras el caso Llorente, les salió a un grupo de aficionados de la Real a 300 euros. Un dinero que bien podrían haber gastado en imitar el señorío del Athletic y de todo su entorno. Perdedores, sí, pero con dignidad. Ganadores, también, mucho más que la Real Sociedad. Y siempre con señorío.