¿Es San Valentín una tradición asentada en Bilbao o una fecha meramente comercial? La respuesta depende, exclusivamente, de a quién se le pregunte. Hay quien lo ve como una costumbre importada y prescindible, y también quien tiene la fecha marcada en rojo en el calendario desde principios de año.
A pie de calle, las posturas son diversas. Mar reconoce que no suele celebrar este día, pero en esta ocasión ha decidido hacer una excepción. “No suelo celebrar San Valentín, pero este año sí que tengo el capricho de celebrarlo y lo vamos a hacer en condiciones”, explica. Su plan pasa por salir a comer y sorprender a su marido con “algo especial”. Más que una obligación, lo vive como una oportunidad para romper la rutina.
Otros, en cambio, no fallan. “Me encanta el día de San Valentín porque es muy especial. Es un día icónico para decirle a esa persona lo mucho que le quieres”, asegura un bilbaino que afirma que siempre lo celebra. Este año hará una escapada y no renunciará a los clásicos: flores, algo dulce y bombones.
La actividad comercial respalda ambas posturas. En la Pastelería Patxes explican que el incremento de clientela es evidente en estas fechas: “En San Valentín siempre notamos que viene más gente, porque las personas buscan la novedad”, señala una de sus trabajadoras. Para la ocasión han preparado tres propuestas especiales: un cruasán de red velvet relleno de chocolate blanco y decorado con pequeños corazones; un Cinnamon roll, relleno de brownie y bañado con chocolate rubí con trocitos de brownie y frambuesa liofilizada; y una cookie con forma de corazón, rellena de Kinder Bueno con chocolate blanco, cubierta con chocolate rubí y papel de oro comestible.
Las flores no fallan
Las flores continúan siendo uno de los símbolos más reconocibles del 14 de febrero. En la floristería Ruíz de Ocenda han preparado ramos específicos para la jornada, confirmando que el detalle floral sigue siendo uno de los regalos estrella. “Vengo cada año aquí para comprar flores por San Valentín, porque aunque sea lo más típico me sigue pareciendo el mejor regalo que se puede hacer en estas fechas”, afirma una señora saliendo del local.
También la hostelería se suma a la fecha. El Bistró Guggenheim Bilbao ha diseñado un menú especial por 39 euros para la víspera y el propio día de San Valentín, colgando el cartel de completo para ambos días. La propuesta incluye grillo, porrusalda ahumada, txangurro a la donostiarra, bacalao a la vizcaina, solomillo de cerdo y torrija caramelizada.
En el plano colectivo, la asociación BilbaoCentro presentó ayer la XVI edición de “Enamorados de Bilbao”, una iniciativa que promueve la celebración de esta fecha en el comercio local. Más de una treintena de establecimientos participan en la ruta de comercios enamorados, decorando sus escaparates o ambientando espacios con propuestas de regalo para la persona, o incluso la mascota, más querida. Así, entre escepticismo y entusiasmo, Bilbao vuelve a dividirse, aunque solo sea por un día, en torno a una pregunta que cada 14 de febrero resurge: ¿celebrar o no celebrar? La respuesta, como el amor, sigue siendo profundamente personal.