La resaca de un Athletic supercampeón

El Athletic festeja la Supercopa en 'petit comité'

El Athletic comparte la Supercopa con la afición con actos discretos y alegría controlada

19.01.2021 | 01:03
La plantilla del Athletic reedita la celebración del título a su llegada a Lezama y bajo la dirección de la trompeta de Asier Villalibre.

Maldita pandemia. Maldito coronavirus. Es en jornadas como las de ayer lunes, de jolgorio y jarana, esas que en el pasado dejaron imágenes que pasaron a la historia, cuando uno más echa en falta la vieja normalidad. Quien más quien menos recuerda dónde estaba el día posterior al empate en el Camp Nou de agosto de 2015 que permitió al Athletic reencontrarse con un título tras 31 años de sequía. Un logro que la afición celebró por todo lo alto, agolpándose a las puertas del Ayuntamiento de Bilbao y después frente al edificio de la Diputación Foral de Bizkaia. Qué recuerdos€ Como los que mantienen los más afortunados que vivieron y disfrutaron a orillas de la ría, si no desde alguna de las embarcaciones que navegaron por la misma, el paseo triunfal de la gabarra en 1984. La vieja barca que aguarda acicalada para ser botada al agua de nuevo. El covid-19 ha desdibujado en menos de un año la normalidad, alejando al público de sus ídolos, que el lunes ni siquiera pudieron ofrecer el título desde la balconada del Ayuntamiento o la Diputación. Fue una celebración en petit comité, con los cinco capitanes: Iker Muniain, Óscar de Marcos, Mikel Balenziaga, Iñaki Williams y Raúl García; el presidente, Aitor Elizegi, y el vicepresidente, Mikel Martínez; el entrenador, Marcelino García Toral; José Ángel Iribar, mito rojiblanco: y Jon Berasategi, director general de la entidad.

Cientos de aficionados reciben al Athletic frente al Ayuntamiento. Oskar M. Bernal


Tras una larga noche, como así acreditaron las delatadoras ojeras de alguno, el equipo aterrizó en Loiu sobre las 12.30 horas. Muniain, que se ha cosido el trofeo a su mano –no se puede descartar que durmiera abrazado a él–, lo ofreció desde la distancia al más de medio centenar de aficionados que, pese a las restricciones, se dieron cita en el aeropuerto vizcaino. Celebraron desde la distancia futbolistas y seguidores antes de que la comitiva rojiblanca pusiera rumbo a Lezama. Allí, más de lo mismo, aunque con más presencia de público. Irresponsables, sí; pecados de juventud, también. La plantilla rojiblanca fue despedida con vítores mientras se abría camino por un pasillo rojiblanco. En ese momento separaron sus caminos los futbolistas. Unos emprendieron el camino a casa para reunirse con sus familiares tras cinco exitosos días por tierras andaluzas mientras los capitanes se citaban en San Mamés, desde donde fueron escoltados por la Ertzaintza al Ayuntamiento, primero, y al edificio de la Diputación, después.

Recibimiento de la afición en Lezama. Fotos: Pablo Viñas

Como es habitual en estos casos, los recibimientos no entendieron de horarios y los acontecimientos se fueron sucediendo en función de la disponibilidad del momento. El bluemonday, el tercer lunes de enero, el que dicen que es el día más triste del año, no lo fue, no al menos en parte de Bilbao, Bizkaia y Euskal Herria. En las vidas de todos aquellos que sienten suyo al Athletic.

Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao, que sigue con su recuperación de una reciente operación de cadera, ejerció de anfitrión, muleta en mano, del conjunto rojiblanco en el consistorio de la capital vizcaina. Saludó a Elizegi, Muniain y por extensión al trofeo, y Marcelino en primer lugar antes de deshacerse en elogios hacia todo el equipo. Hubo aurresku de honor junto al salón árabe del Ayuntamiento, palabras de gratitud y felicitaciones por parte de Aburto, que cerró su discurso con una frase que fue una buena muestra del agradecimiento del primer edil para con el club: "Estamos orgullosos de vosotros. ¡Gora Bilbao, aupa Athletic!". Además, les invitó a volver en próximas fechas para volver a festejar juntos un nuevo título, el de Copa. Aunque para eso habrá que esperar al próximo mes de abril y ganar a la Real Sociedad en la final que también acogerá el estadio de La Cartuja.

Recibimiento del Ayuntamiento de Bilbao al Athletic. Fotos: Ayuntamiento de Bilbao

El acto en el Ayuntamiento, tal y como sucediera hace cinco años y medio, dio paso a la recepción en el edificio de la Diputación en plena Gran Vía. Allí fueron Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia, y Lorea Bilbao, diputada foral de Euskera, Cultura y Deporte, quienes les recibieron con los brazos abiertos. Hubo también foto protocolaria, palabras de agradecimiento y una nueva invitación para volver a verse las caras dentro de poco tiempo. "Gracias, de corazón", lanzó Rementeria, quien hizo ver a la representación del Athletic que estaban en su "casa". "Sois el pueblo, identificáis al pueblo".



Sesión vespertina

En el edificio foral, a donde sí dejaron acceder a la prensa, cosa que no ocurrió en el Ayuntamiento, tomaron la palabra todos los protagonistas y minutos antes de las 16.00 horas tocó a su fin el sencillo acto. Desde el interior se escuchaban los cánticos provenientes de las decenas de aficionados que se reunieron en la céntrica calle bilbaina. Seguidores que lamentaron no haber podido ver a sus ídolos asomarse al balcón. Lo impidió la pandemia, que dejó una celebración en petit comité, mucho menos vistosa que la de 2015 por exigencias del dichoso guion, obra del mejor de los guionistas de Hollywood. Casi sin tiempo para digerir la victoria, el conjunto rojiblanco comenzó en la misma tarde del lunes a preparar su próximo compromiso, el que le medirá este jueves con el Ibiza en los dieciseisavos de final de Copa. Una nueva oportunidad para lograr un título, un nuevo reto.

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