Los ataques a Calviño y Díaz redoblan la bronca en el Congreso

PP y Vox convierten la última sesión de control del año en un reguero de descalificaciones al Gobierno de coalición

22.12.2021 | 17:46
Yolanda Díaz gesticula ante los insultos que le lanza Macarena Olona

Como el covid-19, los decibelios de ruido en el Congreso siguen batiendo registros. La última sesión de control del año se ha convertido hoy en un reguero de descalificaciones, abanderadas por la derecha, al Gobierno de coalición, y en especial dirigidas a las vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz. Más que ataques han sido insultos en toda regla, rompiendo todos los límites del decoro parlamentario. Desde las filas del PP, tanto su portavoz, Cuca Gamarra, como las diputadas Marga Prohens y Belén Hoyo, han provocado a la ministra de Economía adjetivándola como "desequilibrada" y "fracasada"; mientras que desde Vox, su secretaria general, Macarena Olona, ha calificado a la titular de Trabajo como "fashionaria", destacando que en cada pleno disfruta de despojarle de su "falso hábito" para mostrar su "fealdad" a la ciudadanía.

Ambas han preferido no entrar al trapo porque, como ha subrayado la dirigente de Unidas Podemos, la política con mayor popularidad en las encuestas, "las mentiras tienen las patas muy cortas", aunque desde la marca morada han vuelto a apelar a la presidenta de la Cámara baja, Meritxell Batet, a que deje de proteger a la ultraderecha con su "falta de autoridad" y "contemporización", por lo que acudirán a la Junta de Portavoces para que las difamaciones del partido de Santiago Abascal no queden "impunes".

El periodo navideño ha servido para un intercambio de felicitaciones impostado entre Pedro Sánchez y Pablo Casado. El líder del PP ha afeado al socialista que no reconozca el simbolismo religioso de estas fechas relacionándolo con sus pactos con Podemos, ERC o EH Bildu, y se ha lanzado a reprocharle su inmovilismo ante la sexta ola del virus. Además de criticar al líder del PSOE por utilizar a las comunidades como "escudos humanos", le ha conminado a presentar una ley de pandemias y a tratar de hacer un símil con la tradicional jornada del azar que se dirimía simultáneamente: "¿Qué más tiene que pasar para que usted haga algo y deje de jugar a la lotería con el futuro de los españoles?".

Sánchez le ha respondido con una felicitación navideña y censurando sus "improperios" y negros vaticinios, como cuando Casado dijo que "España tardaría cuatro años en vacunarse". "La realidad es que, ante la mayor calamidad, España ha resistido, no se ha vencido y está avanzando", le ha espetado al líder del PP, a quien ha pedido que en este asueto festivo "reflexione, medite y abandone el insulto y la crispación, tome el camino de la educación y el respeto". Casado ha torcido el morro replicándole: "Haga algo que para eso le pagan". Y Sánchez ha recapitulado: "Reflexione y eche una mano".

El resto de portavoces del PP han reformulado sus preguntas sobre la situación y perspectivas económicas a Calviño para medirse en una especie de competición interna de defensa de su líder. La semana anterior Casado chocó con la ministra en un cuerpo a cuerpo donde se achacó a Calviño que llamara "desequilibrado" al máximo dirigente popular porque, dijo ella, estaba "asqueada" con una serie de referencias que este había hecho en el Congreso a escabrosos escándalos sexuales relacionados con casas de menores protegidas tanto en la Comunidad Valenciana como en Baleares. El PP ha retomado el tema criticando que Calviño no se mostrara más "asqueada" por esos casos pero la ministra ha preferido no dar alas al encontronazo y se ha dedicado a esgrimir sus propios datos y pronósticos para asegurar que hay signos de recuperación y felicitarse de que en breve llegarán los primeros fondos europeos. Por ello, entre sus peticiones navideñas anhela que el partido de Génova "salga de su hilo autodestructivo de ruido, insultos y crispación" para remar en pro de un esperanzador porvenir. Para entonces, ya le habían llamado "fracasada".

Ha sido peor lo que, por boca de Vox, ha sufrido Yolanda Díaz. Primero, al deslizar que usó el avión Falcon para su visita al Papa, cuando en la agenda del Ejecutivo y del Vaticano quedó claro que la reunión tuvo carácter oficial; y después recriminándola que haya mentido en sede parlamentaria sobre el programa de Vox. Olona ha anunciado que le entregará una copia dedicada como "prueba de su traición permanente a España" y ha relatado que el escrito comienza en los términos "para Yoli, que aspiró a líder mundial y no pasó de fashionaria" –en alusión a cómo fue vestida a esa cita y su conexión con La Pasionaria–. La dirigente de Vox ha embarrado el terreno achacándola que "hay que ser "muy fea para cargar contra el programa que respaldan millones de españoles". "Cuando Vox gobierne sus perros rabiosos de los sindicatos de clase no van a recibir un euro de financiación pública", le ha advertido a Díaz. La ministra ha reprendido a Olona por comportarse "con dolo" o por desconocimiento.

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