Entrevista inventada a Alfonso Díaz; "Isabel II no quiere perder la pensión de viudedad, así que seremos solo amigos"

18.04.2021 | 01:21
Entrevista inventada a Alfonso Díez

Los rumores sobre una presunta relación sentimental entre Isabel II Windsor y Alfonso Díaz, funcionario jubilado del Instituto Nacional de Seguridad Social y duque de Alba de Tormes, ya habían corrido durante los últimos años de mala salud del difunto Felipe de Edimburgo. Díaz saltó a la fama hace una década, cuando se casó con Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba. De Alba-Alba, nada de Tormes. La fetén, fallecida en 2014.

El duque viudorro siempre ha luchado contra las malas lenguas que vertían sobre él una injusta fama de gigoló de la tercera edad. "Sé lo que les vuelve locas a las señoras entradas en años: hice cursos de podología, tai-chi, exfoliación€ ¡Soy un gran exfoliador! Pero nada de esto tiene que ver con lo mío con Isabel II", advierte.

Fue usted carne de la prensa rosa durante su relación con la duquesa de Alba. Parece que, tras años de discreción, vuelve a la primera página.

—Lo pasé muy mal cuando nos seguían los fotógrafos, prefiero los retratos al óleo. Pero Cayetana era un cascabel, todo alegría, siempre quería salir a bailar sevillanas, a montar a caballo o a ver sus tierras en helicóptero porque en todoterrerno se tarda semanas en recorrerlas todas. Ella era así. Y a mí me encantaba. La echo mucho de menos, sobre todo a fin de mes.

Le han acusado a usted de cazadores especializado en "chicas de oro".

—Eso es más falso que el tupé de Iker Jiménez. Yo saqué mi oposición para ser funcionario, con mis 14 pagas, mis vacaciones y mis moscosos. Además, mi familia es muy conocida en Palencia, porque desde hace mucho nos hemos dedicado al negocio del chocolate.

¡Anda, como Sito Miñanco! Eso da réditos, cierto.

—¡Por Dios! Al chocolate de comer. El abuelo montó una fábrica. Drogas no. Las drogas son herramientas del demonio. Otro tema son los medicamentos, que si te los recetan, pues bien.

Disculpe. Háblenos de lo suyo con Isabel II Windsor.

—Nos conocemos desde hace muchos años. Aunque siempre hemos mantenido una trato correcto y respetuoso. Resulta que Isabel, Cayetana, Fabiola de Bélgica, Beatriz de Holanda, Sofía la nuestra y otras royals de toda la vida montaron un grupo de Whatsapp para sus cosas de aristócratas. Ya sabéis, que si a fulanito le queda mal el Toisón de Oro, que si a menganita se le ha subido a la cabeza el ducado de Chorrapelada€ Nunca dejaron entrar a Grace Kelly en el grupo, por arribista y fresca que se dedicaba a trabajar en el cine; a Grace le daba mucha rabia.

Se va usted por las ramas.

—Me centro: a veces, los recados del grupo se los cogía yo a Cayetana, que se dejaba los teléfonos tirados encima de cualquiera de los pianos del palacio. Lo ponía todo perdido de teléfonos. Así conocí a Isabel. Una mujer con un fino sentido del humor, que se lo digan a su hijo Carlos. Ella hace tiempo que se sentía sola debido a los problemas de salud de su marido€ y yo, pobre de mí, llevo demasiado tiempo sin un hombro plagado de medallas en el que apoyar la cabeza.

Se rumorea que a usted las aristócratas le gustan como las lentejas en Cuaresma: viudas.

—Insidias y envidias. Es un bulo que yo vaya a Londres a casarme con Isabel II. Además, tengo mi pensión de viudedad y mi jubilación, e Isabel empezará pronto a cobrar su pensión de viudedad, que es la máxima. Ella es muy mirada para sus cosas, por ejemplo, solo se compra Rolls&Royce de segunda mano. La cosa es que ya me ha dicho que de casarnos nada, que no quiere perder la pensión. Seremos solo amigos. Ella en su castillo y yo en mi hostal. Además, las bodas reales en Inglaterra son un coñazo y se come fatal. ¡Otra es que no me quiero ni imaginar la despedida de soltera de Isabel con sus amigotas! Arrasan primero en Benidorm, luego en Las Vegas y después la Clínica Monte Sinai. Vaya piezas. Cada vez que sale de parranda tengo que masajearle los juanetes durante horas cuando regresa. Y eso que solo usa calzado curapiés con plantillas ortopédicas y pikis especiales. Es un encanto.

¿Puede tener consecuencias políticas su relación con Isabel Windsor?

—No creo. Pero si le trabajo bien los juanetes puede que devuelva Gibraltar. Revertir el Brexit lo veo más complicado. Aunque...

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