Histórico olvidado

Emperatiz y reina

15.02.2020 | 06:15
Emperatiz y reina

FUE emperatriz de los fogones y reina de la cocina del Bilbao de entresiglos (XIX-XX). María Mestayer de Echagüe fue conocida como Marquesa de Parabere (calle Ripa, Bilbao, 20 de diciembre de 1887 - Madrid, 19 de noviembre de 1949) por sus mañas como gastrónoma, escritora y empresaria. Autora de diversos recetarios y estudios culinarios, se convirtió en uno de los nombres más conocidos de la gastronomía de postguerra gracias al gran número de reediciones de su libro La cocina completa.

Comenzó a escribir artículos culinarios bajo el nombre de Maritxu, pero adoptó el pseudónimo Marquesa de Parabere evocando el nombre de la aventurera y rompedora protagonista de una novela romántica de la condesa Dash. Los aires nobles de su apodo no le impidieron remangarse y marchar a Madrid con cuatro de sus ocho hijos para abrir un restaurante cerca de la Puerta del Sol en 1936. El pequeño local, de comida vasca y francesa, sobrevivió a las turbulencias bélicas y atrajo a clientela de todo tipo: militares, políticos, escritores. Por allí pasaron Indalecio Prieto, Hemingway o Alberti entre otros, sin olvidar la CNT. El restaurante Parabere tuvo una segunda vida en el barrio de Salamanca, pero solo duró de 1941 a 1943. La postguerra le paso factura al establecimiento , implicado en el caso de unos mensajes políticos enviados desde la cárcel dentro de tarteras de comida.

María Mestayer de Echagüe era admiradora de otras mujeres gastrónomas conocidas por su faceta de literatas pero no por su interés en el buen comer y el buen beber, como Emilia Pardo Bazán o Carmen de Burgos, Colombine. Culta, refinada y cosmopolita, hablaba y escribía varios idiomas pero nada hacía sospechar que esta mujer acabaría siendo la gastrónoma vasca más productiva de la historia -¡o la primera persona en hablar del marmitako y las carolinas bilbainas!- hasta que, recién casada en 1901 e instalada a todo trapo en un piso de Ibáñez de Bilbao, comprobó que su marido comía, casi a diario, en la Sociedad Bilbaina. Animada por sus amigos Ramón de la Sota y Pedro Eguillor, publicó en 1930 su primer libro, Confitería y repostería. Convertida en una escritora de éxito, alumbraría cinco recetarios más, aparte de artículos y ensayos. Entre ellos La cocina completa (1933), uno de los libros de cocina más vendidos del siglo XX. Se fajó en el empeño de escribir una Gran Enciclopedia Culinaria en doce tomos. La muerte le alcanzó cuando ya llevaba cinco escritos, aún inéditos.