La odisea del vehículo eléctrico

13.11.2021 | 00:23
La odisea del vehículo eléctrico

Este nuevo modelo de conducción eficiente no acaba de levantar el vuelo. A los fabricantes les genera menor beneficio pero para el usuario los precios son altos, los puntos de carga escasean y no están en condiciones... ¿Es pronto para el vehículo eléctrico?

hABLAR de la sociedad electrificada cuando el recibo del kilovatio hora (kWh) se ha multiplicado en muy poco tiempo parece algo todavía lejano. Hace años que escuchamos hablar de las ventajas del vehículo eléctrico y de los costes continuos más bajos a largo plazo pero si analizamos la letra pequeña, nos daremos cuenta que en los precios actuales, tanto de la electricidad como de los vehículos, es así solo por las ofertas y ayudas fiscales que no van a durar eternamente. He tirado de agenda y me he puesto a buscar quien tiene uno de estos automóviles y que me contara sus experiencias de uso. La verdad es que después de todo lo que me han comentado se me han quitado las ganas de sustituir mi coche "térmico" por uno eléctrico. ¿Es pronto? ¿Nos prometen más de lo que la realidad es capaz de soportar? Al final he resumido en dos grandes bloques porque este nuevo modelo de conducción eficiente no acaba de levantar el vuelo. Los clásicos "precio", que muchos están resolviendo con las ayudas y subvenciones, y "autonomía" se han convertido en una falta de oferta por parte de las marcas y las incomodidad que supone disponer de uno de estos vehículos.

A los fabricantes les genera un menor beneficio las ventas de vehículos eléctricos frente a sus ventas clásicas. En la actualidad la oferta en los diferentes segmentos es muy baja. Si las ventas estás disparadas en los modelos SUV (los todo camino) los fabricantes no disponen de estos vehículos en la gama eléctrica. Además los precios siguen siendo altos. La opción de compra está perdiendo fuelle frente a la del renting o los alquileres a largo plazo. Parece que económicamente y fiscalmente ser propietario es solo para los que siguen pensando que nuestro coche nos permite dar una imágen o un estatus. Pero las nuevas generaciones van a los sistemas más prácticos. Un renting en un Tesla Model 3 durante 48 meses y con una limitación de 15 mil kilómetros por año nos supone unos 779 euros al mes sin incluir el IVA que en el caso de un autónomo o empresa lo van a poder desgravar, en parte, en su declaración de impuestos. Si queremos algo más barato el Hyundai IONIQ con la misma duración y kilometraje, por 369 euros sin IVA.

El problema con mayor número de comentarios en todas las webs es sobre los puntos de carga y las baterías. Hay un gran número de electrolineras que se instalaron mediante subvenciones y que llevan meses sin funcionar y sin ser reparadas. La mayoría de los conductores están siempre conectados a ElectroMaps, la app que les permite conocer en tiempo real el estado de estos puntos de recarga. La mayoría de comentarios son sobre cargas que deberían efectuarse en media hora y que tardan cinco, casi nunca dan la velocidad comprometida. Lo mejor de todo son los surtidores de una marca concreta que cuando llegas para la recarga te pide que instales una app específica. Después de una pantalla tras otra pidiéndote un inexplicable número de datos, verificar dos veces tu correo electrónico, tener que volver a entrar con ese correo y tras haber dado todos tus datos de la tarjeta de crédito te responden en la pantalla final que "en breve recibirá en su casa una tarjeta RFID con la que poder hacer su recarga". Ahora ponte en la cola para pedir un punto de recarga en tu casa y que te digan que la sección del cable de tu edificio es pequeña y que en breve instalarán uno nuevo para darte este servicio. Hay quien lleva seis meses y todavía sigue esperando. Igual es pronto para el vehículo eléctrico.

@juandelaherran

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