Sofía: un tesoro por descubrir en Bulgaria
La capital búlgara es un tesoro por descubrir en un país tan fascinante como desconocido. Pese a sus múltiples transformaciones, Sofía, como el resto de Bulgaria, conserva intacta su identidad mágica y eterna merced al noble espíritu de su gente
La primera impresión que uno tiene al llegar a Sofía es la de encontrarse en medio de un grato ambiente. Esto es, entre gente hospitalaria. Y, aunque la expresión suene a tópico turístico, en el caso de Bulgaria es absolutamente cierto. Sin embargo, es importante aclarar enseguida algo que podría poner en entredicho tal virtud: si pides un favor a un búlgaro y hace un movimiento negativo de cabeza, eso significa –aunque cueste creerlo– un sí y, en cambio, si el gesto es de cabeza arriba a abajo alternativa y simultáneamente, la respuesta es negativa. Probablemente, es el único país del mundo con esta extraña particularidad gestual. Un pequeño e insondable misterio…
Otra curiosidad que muestra la pureza de sus rasgos, es la del polifonismo arcaico del misterio de las Voces búlgaras. Admirada no sólo por los melómanos, se trata de un extraño conjunto de sonidos simultáneos en el que cada mujer de un coro expresa independientemente su idea musical, pero formando con las demás un todo armónico.
Asimismo, el mítico film dramático Cuerno de cabra (1970), ubicado en el siglo XVII, también nos mostraba que los búlgaros tienen una personalidad muy marcada. Con ellos no valen las medias tintas. Por otro lado, según una leyenda, cuando Dios creó el mundo, concedió un trozo de cielo a los antiguos búlgaros como recompensa por su esforzado trabajo. Bulgaria podría ser una perfecta representación –nada metafórica– del paraíso. No en balde, su naturaleza impresiona por la magnífica diversidad de su paisaje.
Pero la patria del mítico cantante Orfeo y del legendario Espartaco no sólo es rica en bellezas naturales. Bulgaria posee un inmenso legado cultural de trece siglos, rebosante de historia y monumentos (algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).
Conserva hallazgos prehistóricos, tumbas tracias, castillos romanos y bizantinos, conjuntos arquitectónicos del Renacimiento Nacional. Interesarse por su pródiga y misteriosa historia comienza por visitar Sofía, su capital.
Una ciudad antigua y contemporánea
Sofía es una ciudad de bello trazado urbano y con una enorme ventaja para el viajero: su centro puede visitarse a pie. Pero si tu hotel está un poco alejado de él, tiene la opción de tomar un romántico tranvía o un taxi (son baratos) que le lleve hasta la avenida Vitosha. A partir de ahí, y entre las calles Patriarj Evtimii, Vasil Levski y las plazas Sveta Nedelya y Narodno, se concentran los más importantes edificios y monumentos: la Asamblea Nacional, la Universidad de Sofía, el Teatro Ivan Yazov –un coqueto ejemplo del barroco con un hermoso capitel– o la Rotonda de San Jorge, el edificio más viejo de Sofía, a espaldas del Sheraton. Son sólo unas muestras de lo que no uno no debe perderse. Pero hay más.
Muy cerca de esta zona, se encuentra la impresionante Catedral Alejandro Nevski, en cuya cripta se puede admirar la exposición más importante e irrepetible de iconos de los siglos IX al XIX. Pero antes, seguro que habrán llamado la atención las doradas cúpulas de la pequeña iglesia rusa de San Nicolás.
Si, además, es de los que les gusta olfatear las curiosidades antiguas, no se vaya sin echar un vistazo al mercadillo que hay en los alrededores de la Catedral, protagonizado por vendedores ambulantes y viejos jubilados. Allí se puede encontrar de todo…¡y sin arruinarse!: viejos relojes, estilográficas, pequeños iconos, medallas militares de la época soviética, bisutería, joyas, libros, cuadros, o cualquier utensilio con más de un siglo (o dos) de antigüedad. Un aviso: nunca pague el precio de partida, ¡regatee hasta un 20 o 25% menos!
Vivir ‘a la búlgara’
Si lo que se buscan son las compras fashion, de calidad y a un precio razonable, las mejores tiendas se ubican en las avenidas de Vitosha y Stambolyski (Rita Style (mujeres), Rollman (hombres) y Malchugan (niños).
En el paso subterráneo del Palacio Nacional de Cultura también hay tiendas de libros, discos, artículos de arte, etcétera.. El centro comercial más grande es ZUM, al norte de la capital, y muy cerca de la Plaza Sveta Nedelya es también otra magnífica opción para encontrar lo que no se busca.
Como imagino, tras tanto paseo, a uno se le abre el apetito, y comer no es ningún problema en Sofía. Lo más recomendable de primero es una Shopska salat, (ensalada de tomate y pepino, coronada con queso fresco rallado) o Tarator (sopa fría de yogur, ajo y pepino). Como plato fuerte, Kavarmá (trocitos de carne con cebolla) o un Guiuvetch (una deliciosa mezcla de diversos vegetales asados con carne). Un buen lugar para hacerlo es Chekpoint Charly, en Ivan Vazov, 12. Otro lugar recomendado es Ugo, en Vitosha 35, sobre todo si se tiene prisa y uno se conforma con una buena pizza. Por último, en lo que a gastronomía se refiere, no hay que olvidar que los búlgaros son los inventores del yogur.
Naturaleza y rosas
Es un lujo acercarse al Museo Nacional de Historia, en los alrededores de la ciudad. Allí los turistas se sorprenderán con sus tesoros procedentes de Trakia y, de paso, tendrán la oportunidad de comprobar que Sofía está rodeada de bellas montañas (como el resto de país).
Antes de abandonar Sofía, si se dispone de tiempo, es recomendable extender la visita a otros lugares de interés. La belleza de su mar azul turquesa convive con los verdosos y aromáticos bosques y las majestuosas montañas nevadas. Todo el país se asemeja, en cualquier época del año, a una sinfonía de colores de la que sobresale el rojo de su rosa, ¡la flor búlgara por excelencia!
En este sentido, es muy atractivo desplazarse al Valle de las Rosas, una auténtica joya paisajística. Este valle es el responsable de una de las mayores producciones de aceite de rosas del mundo, por delante de otros países productores como China, India o Marruecos. Existen más de 200 clases de rosas, pero la de Damasco (Rosa Damascena) es la más tradicional en Bulgaria. Es todo un icono nacional que se remonta a una tradición de siglos. El clima del país, el radiante sol y la fértil tierra del valle reúnen las condiciones perfectas para que estas románticas flores crezcan.
Historia
En todo el país se pueden encontrar tumbas tracias o ruinas romanas, pasando por iglesias y monasterios bizantinos, como Rila o Troyan, hasta sorprendentes ciudades medievales o fortificadas, como Plovdiv o Veliko o Tornovo, la antigua capital. También Nesebar, a orillas del Mar Negro, es un balneario ideal para cuidar la salud.
Así, Sofía es un compendio de la historia y el carácter de la nación, con su afán de modernidad y superación dentro de la Unión Europea, a la que ahora pertenece y aporta su gente y su legado. Es, como se la conoce, el corazón de los Balcanes.
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