Antes de fijarse en filas concretas, conviene tener claro qué tipo de asiento se ajusta mejor a tu forma de viajar. El asiento de pasillo te permite levantarse con facilidad, estirar las piernas y moverte sin molestar a otros pasajeros, algo especialmente útil en vuelos largos. El asiento de la ventana ofrece un apoyo extra para dormir y nos permite controlar la luz. El asiento central suele ser el menos deseado.
Los asientos con más espacio para las piernas
Si el objetivo es ganar espacio, los más valorados son los situados en las salidas de emergencia. Suelen ofrecer varios centímetros extra para las piernas, lo que se nota especialmente en vuelos de más de dos horas. En cambio, tienen algunas limitaciones. Y es que no se puede dejar equipaje en el suelo durante despegue y aterrizaje, los reposabrazos suelen ser fijos y no todos los pasajeros pueden ocuparlos por razones de seguridad.
En una emergencia, esas personas pueden tener que abrir la puerta, retirar la compuerta, colocarla correctamente o asistir a otros pasajeros para salir del avión con rapidez. Por eso, no pueden sentarse ahí menores, personas con movilidad reducida, pasajeros con lesiones, embarazadas o quienes viajen con bebés o niños pequeños, ya que no podrían actuar con rapidez o tendrían que priorizar a otra persona.
Otra opción con buen espacio son los asientos de primera fila, justo detrás de la pared o cortina que separa las cabinas. No tienen asiento delante, lo que da una sensación de amplitud, aunque a veces el espacio para estirar las piernas está algo limitado.
Asientos más tranquilos
Para quienes buscan un vuelo más silencioso, conviene evitar las filas cercanas a los motores, que suelen estar a la altura de las alas. También generan más ruido las zonas próximas a los baños y a la zona donde la tripulación prepara el servicio. En cambio, la parte delantera del avión suele ser más tranquila y permite desembarcar antes, algo a tener en cuenta en vuelos con escalas en las que se puede ir con prisa.
Además, no todos los asientos reclinan igual. Las filas justo delante de las salidas de emergencia no reclinan o lo hacen menos, algo que conviene revisar antes de pagar por ellas. En vuelos largos, esa diferencia puede ser clave. También es útil fijarse en si el asiento tiene reposacabezas ajustable, un detalle que puede ser importante al dormir.
Ventana y ala: lo que conviene saber
Los asientos sobre el ala suelen tener una vista limitada, pero ofrecen una sensación de mayor estabilidad en caso de turbulencias. Si eliges ventana y te gusta ir mirando al exterior, es mejor optar por filas algo más adelantadas o retrasadas respecto al ala. Antes de pagar por ellos, es recomendable consultar mapas de asientos detallados en plataformas especializadas, donde otros pasajeros valoran espacio real, reclinación, ruido o proximidad a baños.