Hay algunos lugares que van mucho más allá de su ubicación, su historia o su encanto natural. Son sitios cuyo atractivo gira en torno a motivos culturales, concretamente cinematográficos, que despiertan el interés de muchos fans y que tienen uno especialmente llamativo a poco más de dos horas desde Bilbao.

Tanto es así, que la revista National Geographic ha decidido publicar un artículo en su página web sobre este enclave. Se trata del cementerio de Sad Hill, escenario de algunas de las secuencias más recordadas del cine y convertido con los años en un punto de peregrinación para aficionados al western.

Vista panorámica del cementerio de Sad Hill Instagram: @acsadhill

¿Cómo surgió Sad Hill?

A mediados de la década de los años 60, el director italiano Sergio Leone se fijó en un valle de Burgos, situado entre Contreras y Santo Domingo de Silos. Ese rincón de la geografía castellano-leonesa terminó siendo el lugar elegido para rodar una de las escenas más icónicas de ‘El bueno, el feo y el malo’, una película que forma parte del imaginario colectivo del género.

Con la idea de trasladar visualmente el escenario a la época de la Guerra de Secesión estadounidense, fue el ejército del régimen franquista el que participó en la construcción del decorado. En aquella época, estas unidades también actuaban como mano de obra para producciones extranjeras que rodaban en el Estado, y crearon el espacio donde se grabó parte del filme.

El resultado fue un anfiteatro simétrico con más de 5.000 tumbas, diseñado con un nivel de detalle muy alto para dar forma a una localización que hoy se considera un símbolo del séptimo arte. Todo ese trabajo se llevó a cabo bajo la supervisión del escenógrafo Carlo Simi, responsable de que el conjunto mantuviera coherencia estética y una apariencia impactante en pantalla.

El olvido

Tras el rodaje de ‘El bueno, el feo y el malo’, el decorado no se desmontó. Con el paso de los años, la maleza y la vegetación fueron cubriendo el terreno, y el lugar quedó prácticamente oculto. Sin embargo, la fama de la película siguió creciendo y, con ella, el interés por localizar escenarios reales del western.

Así, los amantes del cine empezaron a fijarse en Sad Hill, y ese interés acabó activando una recuperación impulsada desde el entorno local. Varios vecinos y cinéfilos decidieron mantener vivo el recuerdo del lugar y promover su restauración mediante la creación de la Asociación Cultural Sad Hill.

A partir de esa iniciativa, el trabajo se centró en limpiar el terreno y reconstruir el diseño original del cementerio. La asociación fue localizando cada tumba y recuperando elementos que habían quedado enterrados o deteriorados, con el objetivo de devolver al espacio su aspecto más parecido posible al que se ve en la película. Hoy, pese al tiempo transcurrido, el cementerio se mantiene en buen estado y sigue recibiendo visitas.

Un lugar de culto

Asimismo, esta asociación ha permitido que los aficionados puedan apadrinar tumbas y personalizar cruces del cementerio. Algunos de ellos, como James Hetfield, líder de Metallica, ha sido un buen representante de este lugar. 

El mejor ejemplo es la conexión que siente con el tema ‘The Ecstasy of Gold’ (El éxtasis del oro), que forma parte de la banda sonora de la película y que la banda suele utilizar como introducción en sus conciertos.