La rodilla es una de las articulaciones que genera frecuentes consultas en traumatología, debido sobre todo a lesiones de menisco, roturas del ligamento cruzado anterior (LCA), tendinopatías y lesiones en el cartílago, a lo que se suman los cuadros degenerativos como la artrosis, especialmente en pacientes a partir de cierta edad o que ya han tenido lesiones previas que se han agravado y han degenerado en esta enfermedad, según explica la doctora Nuria Urquiza, especialista en traumatología y cirugía de rodilla del Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi.
En personas activas y deportistas es especialmente habitual la lesión del ligamento cruzado anterior. Su síntoma más evidente es la sensación de chasquido en un giro, ya sea esquiando, jugando a paddle, a baloncesto… que va acompañado de inflamación con dolor y con la imposibilidad para continuar la actividad. “En muchos casos, pasados unos días, ese dolor inicial y esa inflamación suelen mejorar, sin embargo se empiezan a notar episodios de inestabilidad y una sensación de fallo de la rodilla, sobre todo al bajar escaleras y en terrenos irregulares. Es lo que nos lleva a los especialistas a pensar que el LCA ha sufrido una lesión”, argumenta la doctora.
En este contexto, la traumatóloga observa que cada vez más, “los pacientes activos de todas las edades no solo quieren que les deje de doler la rodilla, sino que también son exigentes a la hora de recuperar su nivel de actividad y de deporte”.
Soluciones de última generación
Ello lleva a buscar soluciones seguras y eficaces, a la vez que rápidas, para la recuperación de las lesiones. Y en este cometido, el uso de la neurorrehabilitación robótica “ha dado un paso de gigante en la rehabilitación de las lesiones de rodilla a través de exoesqueletos articulados que promueven la asistencia de manera motorizada. Nos permiten movilizar las articulaciones o entrenar la marcha de manera adaptativa, podemos cambiar rangos de movimiento, la velocidad y el nivel de asistencia”, según confirma Sara García, fisioterapeuta y responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia. En su opinión, gracias a los exoesqueletos, “ahora tenemos una herramienta mucho más fiable para que el tratamiento sea mucho más eficaz”.
Para llevar a cabo la neurorrehabilitación robótica en la rodilla, en el Hospital Quirónsalud Bizkaia recurren al exoesqueleto Belk. "Además, tenemos un exoesqueleto de marcha que implica cadera, rodilla y tobillo, que podemos personalizar para cada paciente, individualizando cada sesión", precisa la fisioterapeuta.
Para llevar a cabo la neurorrehabilitación robótica centrada en la rodilla, en el Hospital Quirónsalud Bizkaia recurren al exoesqueleto Belk
Tal y como detalla la doctora Urquiza, “no todas las roturas del ligamento cruzado se operan automáticamente. La decisión de intervenir depende de factores como la edad biológica del paciente, el nivel de actividad, el tipo de deporte que practique, si tiene sensación de inestabilidad, así como el tipo de lesión, si hay otras lesiones asociadas en el cartílago o los meniscos y los objetivos que tenga el propio paciente”.
Los especialistas recomiendan la cirugía en el LCA en personas jóvenes o activas que practiquen deporte de saltos, giros o cambios de dirección, para recuperar la estabilidad y proteger la rodilla a largo plazo de otro tipo de lesiones. Si bien instan a “individualizar la indicación, es decir, tratar al paciente en su conjunto con todos los factores que le acompañan”.
Gran potencial de los dispositivos robotizados
Al igual que en neurología es muy relevante la tecnología, los dispositivos robotizados han descubierto su potencial para rehabilitación en traumatología, ya que “permiten recuperar ese patrón de marcha desde fases muy tempranas sin esperar a que el paciente tenga un control perfecto de rodilla, es decir, antes de que la rehabilitación esté muy avanzada. Y tanto de la rodilla como de cualquier otra de las articulaciones de la pierna”, incide Sara García.
En cuanto al tipo de pacientes que pueden beneficiarse más de este tipo de rehabilitación, la responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia apunta a deportistas que tras una caída o un golpe han sufrido alguna lesión del ligamento, generalmente el ligamento cruzado anterior, que suele requerir cirugía en los casos antes señalados, o también cuando hay una lesión de menisco, que en ocasiones suele acabar también en cirugía. Sin olvidar a pacientes que en algún momento han necesitado una prótesis de rodilla y precisan recuperar el movimiento de rodilla y la fuerza, por rigideces que a veces se crean tras estas intervenciones, o también en el caso de personas a las que una inmovilización de la pierna o de la rodilla les ha alterado la manera de caminar, el patrón de marcha, y necesitan recuperarse. Esto a veces lleva a un miedo a cargar en esa pierna o articulación lesionada y en estos casos también puede ser beneficioso para recuperar la confianza”, señala la responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia.
Tecnología robótica versus rehabilitación convencional
La tecnología robótica difiere de la rehabilitación convencional en el volumen y la calidad de repeticiones, que con los exoesqueletos se pueden hacer de manera controlada, en menos tiempo y con más precisión. “Podemos hacer más repeticiones de ejercicio terapéutico sin tanta fatiga para el paciente y para el terapeuta, al estar mucho más controlado el movimiento del paciente”, destaca la fisioterapeuta.
A su modo de ver, “se pueden crear patrones de movimiento o de marcha desde fases muy iniciales, porque el movimiento que estás entrenando con el exoesqueleto es igual en todas las repeticiones que hagas, y de esta manera podemos controlar de una manera mucho más exacta la asistencia que pueden ofrecer estos dispositivos al paciente. Podemos ir regulando los movimientos para ir recuperando la movilidad, dándole poco a poco seguridad, haciendo cargas progresivas en la articulación lesionada. Y de esta forma ir avanzando en la complejidad de los movimientos que tiene que recuperar”.
El exoesqueleto proporciona a los profesionales información muy precisa de lo que está haciendo el paciente a través del software con que cuenta. Y el propio fisioterapeuta puede programarlo de acuerdo con lo pautado por el traumatólogo y después de hablar con él. “Podemos ir controlando con mayor claridad la evolución de esa articulación y hasta dónde queremos llegar”.
Calidad de movimientos
Con el exoesqueleto se puede crear una recuperación de la calidad de movimientos, es decir, una reeducación de la marcha, mucho más rápida. Aquí entra en juego la fuerza, ya que “se genera mayor actividad funcional, y con ello, esa musculatura se recupera más fácilmente", apunta la fisioterapeuta.
En paralelo, especifica que en la estabilidad también se perciben grandes mejoras porque "podemos trabajar con el paciente tanto en estático como en dinámico, es decir, andando con equilibrio y quieto de pie, movimientos que son necesarios en el día a día. Al final, el control motor no deja de ser calidad de movimiento y si el paciente tiene mucha más fuerza, más seguridad en ese movimiento, tiene el rango articular mejor y más controlada esa funcionalidad para dar un paso, para subir un escalón, etc.
La suma de todo ello genera mayor confianza en el paciente, disminuye el miedo a volver a tener dolor o a lesionarse y a que se reeduque mal el movimiento. En definitiva, se ve mucho más seguro y preparado para hacer esos movimientos y esto es clave para la actividad cotidiana de cada persona”, especifica la fisioterapeuta.
A tenor de lo manifestado por esta experta en rehabilitación, con los dispositivos robotizados, todo son todo ventajas. “En un principio no hay contraindicaciones que impidan utilizar esta tecnología, pero tenemos que ir de la mano del especialista médico que está atendiendo a cada persona. Si desde traumatología, el médico da luz verde para trabajar, vamos adelante”.
Rehabilitación e implicación del paciente
La rehabilitación es esencial para una recuperación total de la lesión del ligamento cruzado anterior. Así lo concluye la doctora Urquiza. “Cuando una lesión importante de rodilla de este tipo no se trata, la principal consecuencia es que la rodilla puede quedar inestable o nos vaya a doler. Por eso es tan importante en estos casos hacer un buen diagnóstico desde el principio y plantear un tratamiento que sea realista, personalizado y que esté bien coordinado entre nosotros como cirujanos, el fisioterapeuta, el readaptador deportivo si se trata de un paciente deportista, y el propio paciente, que es el eje central de todo".
La rehabilitación es un trabajo en equipo entre médicos, fisioterapeutas y el propio paciente, que es el eje central de todo
No obstante, desde su experiencia en traumatología insiste en la necesidad de involucrar al paciente. "Es muy importante involucrarle porque tiene que poner de su parte. Va a ser un trabajo en equipo”, insiste.
En el Hospital Quirónsalud Bizkaia tienen dilatada experiencia empleando la neurorrehabilitación robótica en el ámbito de la traumatología. Han registrado numerosos casos de éxito, apreciando grandes mejoras en los objetivos que se quieren lograr y en un menor tiempo. “Poder afinar la rehabilitación es muy relevante”, remarca la responsable de esta unidad.