El rechazo de los partidos obliga al PP a rectificar sobre Arana y ‘La Pasionaria’
Retira su moción para eliminar sus nombres de las calles bilbainas, que enojó a un PNV a quien intenta aproximarse
Bilbao - El PP de Bilbao vivió ayer una tarde muy agitada. Su apuesta por eliminar del callejero los nombres de la comunista Dolores Ibarruri, el carlista Tomás de Zumalacárregui y el fundador del PNV, Sabino Arana, a quien acusó de haber puesto la pista de aterrizaje para la creación de ETA, provocó una intensa polémica política e incendió las redes sociales en todo el Estado. Horas después tuvo que rectificar ante el “desmadre” de las reacciones. Además, la propuesta, que fue recibida con estupor e indignación en Sabin Etxea, llegaba en un momento muy poco oportuno para los populares a nivel estatal y vasco, en un contexto en el que intentan acercarse a los jeltzales para que faciliten la aprobación de los Presupuestos de Rajoy. Sin embargo, la iniciativa del PP de Bilbao no parecía un desliz ni una excepción, sino que sigue la estela de las reticencias que ha mostrado el partido en todo el Estado a la hora de aplicar la Ley de Memoria Histórica, y deja ver su distancia con el resto de partidos en este ámbito y en la convivencia en general. Bildu pidió trazar un “cordón sanitario”.
Esa norma, aprobada durante el mandato del presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, pide a las administraciones públicas que contribuyan a retirar los vestigios de la dictadura franquista suprimiendo los símbolos y los nombres de las calles que ensalcen la sublevación militar, la Guerra Civil y la represión del régimen. Desde entonces, los populares han mantenido la distancia con las iniciativas que han ido aflorando a nivel municipal en distintos puntos del Estado para cumplir la ley, y en varias ocasiones su postura ha sido de abierto rechazo y oposición con el argumento de que la norma busca reabrir heridas y enfrentar otra vez a los españoles. Bilbao no ha sido una excepción, pero en este caso el PP fue más allá con una contrapropuesta que escandalizó a la izquierda y al PNV: los populares pidieron que, si la ley debe aplicarse con tanto rigor, también deberían desaparecer las calles dedicadas a Dolores Ibarruri por “apoyar al sanguinario Stalin”, a Tomás de Zumalacárregui por “bombardear y sitiar Bilbao”, y a Sabino Arana, por “posibilitar la existencia de ETA”.
El episodio de ayer acredita que esa voluntad de acercamiento que preconiza Madrid sigue sin tener su réplica entre los populares vascos, aunque algunas voces del partido hayan especulado con un cruce de apoyos en los Presupuestos autonómicos y estatales. La relación entre el partido de Andoni Ortuzar y el de Alfonso Alonso sigue bajo mínimos y acumula varios capítulos de alta tensión, como la acusación de corrupción en la financiación de los batzokis o las denuncias interpuestas a nivel municipal. El burukide Koldo Mediavilla fue el primero en hacerse eco de la propuesta del PP en su blog, donde utilizó un juego de palabras para tildarla de “des-facha-tez”.
En un escrito fechado el martes, el portavoz del PP en el ayuntamiento bilbaino, Luis Eguiluz, y la concejal Beatriz Marcos instan al alcalde, el jeltzale Juan Mari Aburto, a “eliminar” literalmente del callejero a los personajes que no merezcan un hueco, aunque Eguiluz matizó después en declaraciones a Efe que no era su intención borrarlos, sino dar “un toque de atención” para que nadie realice una lectura estricta de la ley.
la moción En la moción, el PP mencionaba a Dolores Ibarruri, La Pasionaria (“comunista que apoyó decididamente al sanguinario Stalin y que tuvo una actuación terrible en la Guerra Civil eespañola”), Zumalacárregui (“general que bombardeó y sitió Bilbao; no dedicamos una calle a la Legión Cóndor”), o Sabino Arana (“ideólogo del más rancio nacionalismo-racista y cuyos pensamientos han acabado por posibilitar la existencia de fenómenos como la banda terrorista ETA”). Pedía renombrar el callejero con un espíritu “más ecuménico”. En el caso de Ibarruri, Eguiluz se preguntó “con qué parte” hay que quedarse: “Con la ancianita que con Carrillo ayudó a posibilitar la Transición, o con la estalinista que se refugia en la Rusia de Stalin”. Frente al listado del PP, la ley pide en su artículo 15 eliminar los nombres que ensalcen la sublevación militar, la Guerra Civil y la represión de la dictadura.
En paralelo a las reservas en la eliminación del callejero franquista, Rajoy ha dejado languidecer la Ley de Memoria Histórica, que también contempla agilizar los trabajos para recuperar los cuerpos enterrados en fosas. En su anterior mandato, solo hubo presupuesto para esas tareas en 2012. En los años sucesivos, la inversión fue de cero euros, como denunció la oposición. Ese dato se suma a las reticencias demostradas a la hora de exhumar a Mola y Sanjurjo del monumento de los caídos en Iruñea. En el caso de Bilbao, la polémica se remonta al proceso que abrió Aburto para nombrar calles siguiendo las recomendaciones de un estudio de la UPV/EHU.
Mediavilla fue tajante: “Creo que sobran las palabras. ¿Memoria histórica? Vergüenza histórica más bien, diría yo”. Udalberri acusó al PP de revisionismo, y desde EH Bildu pidieron trazar un “cordón sanitario ante las posiciones extremistas y ultras del PP de Bilbao”. Acusó al PNV de poner alfombra roja a los populares y “envalentonarlos” para que equiparen a quienes impusieron “40 años de barbarie” con quienes defendieron la democracia.
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