El Everest, ante una nueva avalancha de ascensiones
Los próximos días se prevén colas en la montaña más alta del planeta en un año en el que Nepal ha expedido el récord de permisos y en el que la ruta principal se ha visto condicionada
Nada detiene la escalada a la cima del planeta Tierra, el Everest. Los elevados costes de las expediciones entre otras causas debido al conflicto bélico en Oriente Medio, el aumento de las tarifas, un inestable bloque de hielo que pende como una amenaza en la ruta principal producto, aseguran, del cambio climático y el inagotable número de muertes –ya van al menos tres esta primavera– no son factores que hayan disuadido a los alpinistas en esta nueva temporada de ascensiones primaverales.Nepal, a diferencia de China, que no ha expedido licencias, ha concedió un nuevo récord histórico de permisos, 494 –el anterior data de 2023, con 478–, una cifra que reafirma el auge del negocio del ochomilismo. Son licencias de clientes, a los que hay que sumar un número similar de sherpas que abrirán el camino hacia la cima, portearán bártulos y socorrerán en caso de que sea necesario. Es decir, el riesgo de que se repitan imágenes como las vistas años anteriores, con colapsos en los accesos a la cumbre, es muy real. De hecho, es algo que se espera.
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El pasado abril, los escaladores comenzaron a congregarse a las faldas de la montaña para iniciar el proceso de aclimatación y los preparativos. El Campo Base, ubicado a 5.364 metros de altitud, empezó a multiplicar el número de tiendas de campaña como si fuera un invernadero de champiñones. Pero durante cerca de dos semanas no se pudo trabajar en el adecentamiento del recorrido debido a que un enorme e inestable bloque de hielo se presentaba como una seria amenaza en un punto de paso obligado para las ascensiones, que en este caso se acometen por la vertiente nepalí.
Retrasos en la apertura de la ruta
El gobierno de Nepal proporciona anualmente un equipo de especialistas encargados de fijar cuerdas e instalar las escaleras de aluminio sobre las grietas que funcionan como puentes. Son los conocidos como Doctores del hielo, que en esta ocasión han visto retrasada su labor. Las dificultades han aparecido en concreto debido a ese gigante sérac que amenaza con desprenderse, que está situado en el glaciar del Khumbu o Cascada de Hielo del Khumbu, una zona que se presenta como el obstáculo principal y el primero entre los más peligrosos de la ruta convencional. Se trata de formaciones de hielo que están en constante movimiento, y que cada vez son más imprevisibles.
Estos Doctores del hielo, que forman parte de un grupo de guías de élite desplegados por el Comité de Control de la Contaminación de Sagarmatha, concluyeron sus labores el pasado 29 de abril, con unas dos semanas de retraso. Y desde el organismo que representan alertaron: “El sérac tiene múltiples grietas y puede colapsar en cualquier momento. Instamos encarecidamente a todos los operadores de expediciones y a los alpinistas a extremar las precauciones”. Es decir, al número de permisos concedidos este año hay que añadir los retrasos, que provocarán una concentración de los intentos de ascensión en unas fechas concretas, la masificación en una sola vertiente, la nepalí, y el riesgo de una zona de paso ya de por sí complicada. Elementos que hacen augurar nuevos colapsos en determinados puntos de la montaña, especialmente en cuello de botella que se forma en el tramo final.
Los equipos de élite fueron incapaces de evitar el enorme bloque de hielo y elaboraron un túnel que discurre por debajo. Se trata de un recorrido más expuesto y revirado que el de otros años, por lo que el riesgo será aún mayor. El objetivo de los escaladores será permanecer en la zona el menor tiempo posible, aligerando pesos y escogiendo con precisión los horarios de paso, en horas en las que no azote el sol. Estas formaciones naturales que pueden tener el tamaño de edificios son una amenaza que en 2014 se cobró la vida de 16 trabajadores nepalíes que equipaban la zona del Kumbhu para el paso de las expediciones comerciales.
El impacto del calentamiento global
Detrás de este problema que presenta este año el Everest está el retroceso acelerado de los glaciares en el Himalaya, vinculado al calentamiento global, que está alterando el comportamiento del hielo. En 2023, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, realizó un viaje a Nepal en el que visitó Katmandú, entre otros lugares. En el encuentro lanzó un contundente mensaje a la comunidad internacional para “poner fin a la locura del cambio climático”, alertando sobre el rápido deshielo de los glaciares en el sur de Asia.
Precisamente el pasado 17 de mayo, el Campo Base del Everest vivió una situación de máxima tensión al sufrir una avalancha que descendió por el glaciar del Khumbu y cubrió de nieve las tiendas de campaña en lo que fue interpretado como un nuevo aviso de la perjudicada naturaleza. Por fortuna, no hubo muertes ni heridos, pero la imágenes difundidas por el alpinista australiano Oliver Foran son sobrecogedoras.
Los diversos factores generan un clima de tensión
El clima, por lo tanto, es de tensión a solo unas horas de que la mayor parte de las expediciones coincidan en el ascenso. Las primeras cimas se registraron la semana pasada, pero los próximos días, coincidiendo con una ventana de buen tiempo, se prevén nuevas concentraciones como las que asombraron al mundo años atrás. Las imágenes de largas colas en fila india en la Zona de la muerte, una sección particular situada por encima de los 8.000 metros, donde se forma el tapón provocado por la conexión entre los que descienden y los que ascienden, pueden volver a repetirse. Y con ello, los riesgos de congelaciones, falta de oxígeno o agotamiento extremo que en los últimos años han sembrado de muerte la montaña más alta del planeta.
Pese a todo, la afluencia de alpinistas no se mantiene, sino que crece cuando se cumple una década de la jornada más mortal de la historia de la montaña, cuando ocho personas perdieron la vida en un intervalo de 24 horas sentando el debate sobre las expediciones comerciales. Y los récords siguen cayendo. Este pasado lunes, el sherpa Kami Rita, un nepalí de 56 años que es conocido como El hombre del Everest, estableció un nuevo récord de ascensiones al batir su propia marca, con 32. Asimismo, la sherpa Lhakpa, nepalí de 52 años, también se batió a sí misma para certificar un nuevo récord femenino de 11 cimas.
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