Después de cuatro meses sin competición, Jon Rahm regresó con un brillante segundo puesto en la cita inaugural del curso en el LIV Golf y con unas notables sensaciones en su juego después de los ajustes técnicos realizados en sus movimientos y en su material. Todo ello, en busca también de su primera victoria individual desde agosto de 2024, debe ratificarlo desde mañana, en jornadas que se desarrollarán durante la madrugada de Euskadi, en The Grange Golf Club de Adelaida, que pasa por ser, con razón, la cita más bulliciosa y motivante de todo el circuito saudí.
El barrikoztarra explica que “aquí en Australia se siente algo parecido a lo que pueden sentir otros deportistas que juegan en recintos cerrados”. Siendo así, Rahm puede afirmar que esta semana juega fuera de casa, con el factor cancha en contra. Esta cita llega después de que los australianos hicieran doblete en el estreno. El debutante Elvis Smylie se llevó el triunfo individual con una actuación sublime y los Ripper que capitanea Cameron Smith ganaron por equipos y quieren repetir la victoria del año pasado ante su entregado público.
“Lo que distingue a este torneo es el ambiente. Tener 30.000 espectadores cada día en una sede pequeña y tan cerca de ti es algo increíble. En muchos hoyos solo ves calle, cabezas y árboles, en algunos casos. A los aficionados les encanta el golf, les encanta apoyar a sus jugadores y les encanta el golf en equipo. Los dos años anteriores fue muy divertido jugar aquí”, añade Jon Rahm, que fue tercero en The Grange en 2024, cuando se impuso Brendan Steele, y sexto en 2025, con Joaquín Niemann como ganador.
La cita de Riad confirmó también las bondades del nuevo sistema de competición que premia con puntos para el ranking mundial para los diez primeros clasificados de cada torneo ya que eleva la exigencia y la competitividad hasta el último hoyo. Quizás no sean tantos como los jugadores deseaban, pero resultan muy valiosos y en el caso de Rahm ese segundo puesto le sirvió para escalar treinta puestos. Como el ranking mundial toma como referencia los resultados bianuales, el barrikoztarra y muchos de sus compañeros solo pueden mejorar posiciones ya que en los dos últimos años han sumado poco fuera de los torneos del LIV. También quedó claro que Rahm puede ser uno de los grandes beneficiados de jugar a 72 hoyos ya que hay muchas más posibilidades de que su buen juego salga a relucir.